Mónica Correa, del Reino Unido a ser madre de día en su propia casa en El Puerto: "No se nos reconoce en el sistema público andaluz"
Esta sevillana de 38 años está al frente de 'El nido de Pía', un espacio creado en su vivienda, en la barriada Sudamérica, donde apuesta por la crianza respetuosa y alternativas pedagógicas personalizadas
Mónica Correa es madre de día desde El nido de Pía en El Puerto. -
En una vivienda de la barriada de Sudamérica en El Puerto, una mujer ofrece un recurso de conciliación alternativo a las guarderías y escuelas tradicionales. Mónica Correa, de 38 años, es madre de día, una profesional de la educación y la crianza respetuosa que abre las puertas de su casa a los más pequeños.
Natural de Carmona, pero afincada en El Puerto, esta sevillana fundó en enero de 2023 El nido de Pía, un proyecto basado en la pedagogía Montessori donde brinda sencillez, cercanía y confianza a dos bebés. “Normalmente tenemos cuatro”, dice Mónica, que optó por crear un lugar concebido como la prolongación del hogar donde los pequeños se desarrollan “sin asfixiar su voluntad” con salidas diarias y clases de inglés.
P. ¿Cómo empezó en el mundo de la educación?
R. Empecé en el Reino Unido. Me fui allí en la última crisis económica. Busqué y encontré un trabajo en una escuela infantil. Y allí me ofrecieron la oportunidad de estudiar. Entonces, durante tres años, fui compaginando el trabajo en una escuela infantil con los estudios. Después de tres años, pues ya dije: “Suficiente”. Y quise volver a casa. Cuando volví a España, tuve que convalidar los estudios. Me convalidaron aproximadamente la mitad y estudié la otra mitad del técnico en Educación Infantil en la modalidad a distancia. A la vuelta, trabajé en academias de inglés, aprovechando el tirón de mis habilidades con el idioma. Y cuando descubrí lo que era la figura de madre de día, dije: “Esto es lo que yo quiero hacer”. Porque yo quería ejercer la profesión de educadora infantil, pero con la visión que había aprendido en el extranjero.
P. Imagino que es una visión muy distinta a la que se tiene en España.
R. Sí, de momento sí. Tanto en Alemania como en el Reino Unido, Francia y casi todos los países de Europa, lo normal es esta figura de madre de día, que en distintos países se llama de distintas formas. Pero, al fin y al cabo, es una profesional de la educación infantil que ejerce su labor en su hogar y son los peques los que se trasladan. En estos países sí que está totalmente integrada en el sistema público de bienestar infantil. Están subvencionados y la administración pública lleva un control y realiza inspecciones en muchos de estos sitios. Entonces, tienen otro tipo de regulación en todos los aspectos.
Así es El nido de Pía en El Puerto.
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MANU GARCÍA
P. Al principio, ¿costó despertar interés por su propuesta en esta ciudad? ¿Hay cierta desconfianza todavía en este mundo?
R. Había desconfianza y, por otro lado, sí que hay un porcentaje de población que sabe lo que es y que busca este tipo de educación. Hay diversos proyectos alternativos y hay gente que busca otro tipo de crianza y otro tipo de experiencia para los peques. Porque bien sabidas son las desventajas de las escuelas infantiles en nuestro país. El ejemplo más brutal es la ratio tan elevada que tienen. Hay gente que sí que busca otras alternativas más reducidas y más personalizadas.
P. ¿Quiénes demandan a las madres de día? ¿Tiene demanda?
R. Es complicado. Primero, porque es un sector muy desconocido todavía y, segundo, porque como no formamos parte del sistema público de educación, no estamos subvencionadas. Entonces, económicamente, se quita mucho mercado. Bajo mi experiencia, son familias con una profesión vinculada a la educación y a la medicina. La mayoría de los padres o son profesores, o son médicos. También tengo algunos de familias militares.
Mónica juega con los pequeños en el hogar creado.
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MANU GARCÍA
Los pequeños experimentan con las texturas.
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MANU GARCÍA
P ¿Cree que la decisión de llevar a los hijos a una madre de día o a la escuela tradicional está condicionada por los ingresos?
R. En gran parte, sí. Hay muchas personas cuya alternativa a la figura de madre de día es: “Pues me lo quedo en casa”, que también los he tenido. La escuela infantil no es totalmente nuestra competencia. Es más, hay personas que, si buscan eso y no lo encuentran o no les cuadra, su alternativa es dejarlo en casa y uno de los dos deja de trabajar, o hacer la conciliación mágica que tenemos que hacer algunos padres.
P. Al no estar en el sistema público, supone un desembolso mayor para las familias.
R. Sí, por supuesto. Lamentablemente, es así. No es una actividad ilegal, muchos papás, cuando vienen aquí, su primera preocupación es que esto es ilegal. Y no es ilegal, es una actividad alegal. Yo soy autónoma, tengo mi seguro de responsabilidad civil y cumplo los requisitos. Quien se interese por este tipo de educación como padre o madre, su obligación es exigir, demandar o comprobar que esa persona que se va a hacer cargo de tu peque tiene y cumple con los requisitos que debe. En Navarra sí que está legislado. Navarra fue la pionera y está regulada bajo la actividad de casas nido. Y Madrid y Galicia también tienen algo parecido. Pero aquí, en Andalucía, todavía no se nos reconoce. Entonces, económicamente, claro, es una piedra en el camino porque hay una gran diferencia. Lo que pasa es que a muchas familias les compensa, porque la atención que reciben es muchísimo mayor.
P. Siempre decimos que madre solo hay una, pero para usted, ¿cómo es ser la segunda madre de estos niños?
R. Es muy bonito y, a la vez, una responsabilidad, pero compensa por mil. Porque haces una pequeña familia y les creas un hogar cuando están fuera de su propio hogar. El círculo es muy pequeñito, el ritmo es muy pausado, todo va muy lento, todo va según los ritmos que van marcando ellos y sus intereses. Y el cariño que yo recibo de ellos todas las mañanas, eso es lo que me hace tirar para adelante. Porque es verdad que ahora mismo es una profesión complicada, hay muy poco apoyo, muy poco respaldo. Pero los beneficios y lo que los padres te transmiten, eso lo va compensando.
La sevillana fundó este proyecto alternativo al regresar de Reino Unido.
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MANU GARCÍA
P. En los listados de plataformas de educadores que ofrecen este tipo de proyectos, solo he encontrado mujeres. ¿No existen los padres de día?
R. Son muy poquitos, pero sí que existen. De hecho, en redes sociales hay un papá de día muy conocido en Cataluña que se puede buscar por redes sociales. Y la verdad es que hace también un trabajazo y lo tiene montado en torno a la naturaleza.
P. Es un reflejo de que los cuidados se siguen asociando en su mayoría a las mujeres.
R. Como padre y madre, de forma tradicional, te da más tranquilidad que sea una mujer la que haga de segunda mamá, que te da otro tipo de visión. Pero bueno, creo que, como tal, igual que esta profesión es algo nuevo, que está en evolución, esperemos que también vaya eso cambiando poco a poco.
Mónica también enseña inglés a los menores.
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MANU GARCÍA
P. ¿Cómo se vinculan los pequeños contigo?
R. Al principio, como todo va adaptado a la evolución de los peques, entran con papá o con mamá las primeras semanas el tiempo que sea necesario y, a la vez, el tiempo que cada uno pueda. Es un proceso en el que no hay lágrimas ninguna ni hay drama, porque entran con sus papás y los papás les acompañan el tiempo que sea necesario, los primeros días, las primeras semanas. Están aquí con ellos y ven que su padre y su madre hacen de este sitio también su entorno de confianza. Estar aquí con su padre y con su madre, pues les da un plus de confianza y de seguridad. Y nos da para conocernos nosotros y que el niño también me conozca, que vea que yo me relaciono con sus padres.
Después vamos haciendo pequeños grupos y van coincidiendo unos peques con otros a ratitos muy pequeños. Y cuando llega el momento de la primera despedida, siempre nos despedimos. Si veo que el peque se pone más ansioso, se empieza a estresar o se pone triste, pues con toda confianza llamo a los papás y vienen a buscarlo. Vamos alargando esos procesos, ese periodo de separación, conforme los peques van demandando.
Una segunda madre
En una vivienda de la barriada de Sudamérica en El Puerto, una mujer ofrece un recurso de conciliación alternativo a las guarderías y escuelas tradicionales. Mónica Correa, de 38 años, es madre de día, una profesional de la educación y la crianza respetuosa que abre las puertas de su casa a los más pequeños.
Natural de Carmona, pero afincada en El Puerto, esta sevillana fundó en enero de 2023 El nido de Pía, un proyecto basado en la pedagogía Montessori donde brinda sencillez, cercanía y confianza a dos bebés. “Normalmente tenemos cuatro”, dice Mónica, que optó por crear un lugar concebido como la prolongación del hogar donde los pequeños se desarrollan “sin asfixiar su voluntad” con salidas diarias y clases de inglés.
P. ¿Cómo empezó en el mundo de la educación?
R. Empecé en el Reino Unido. Me fui allí en la última crisis económica. Busqué y encontré un trabajo en una escuela infantil. Y allí me ofrecieron la oportunidad de estudiar. Entonces, durante tres años, fui compaginando el trabajo en una escuela infantil con los estudios. Después de tres años, pues ya dije: “Suficiente”. Y quise volver a casa. Cuando volví a España, tuve que convalidar los estudios. Me convalidaron aproximadamente la mitad y estudié la otra mitad del técnico en Educación Infantil en la modalidad a distancia. A la vuelta, trabajé en academias de inglés, aprovechando el tirón de mis habilidades con el idioma. Y cuando descubrí lo que era la figura de madre de día, dije: “Esto es lo que yo quiero hacer”. Porque yo quería ejercer la profesión de educadora infantil, pero con la visión que había aprendido en el extranjero.
P. Imagino que es una visión muy distinta a la que se tiene en España.
R. Sí, de momento sí. Tanto en Alemania como en el Reino Unido, Francia y casi todos los países de Europa, lo normal es esta figura de madre de día, que en distintos países se llama de distintas formas. Pero, al fin y al cabo, es una profesional de la educación infantil que ejerce su labor en su hogar y son los peques los que se trasladan. En estos países sí que está totalmente integrada en el sistema público de bienestar infantil. Están subvencionados y la administración pública lleva un control y realiza inspecciones en muchos de estos sitios. Entonces, tienen otro tipo de regulación en todos los aspectos.
Así es El nido de Pía en El Puerto.
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MANU GARCÍA
P. Al principio, ¿costó despertar interés por su propuesta en esta ciudad? ¿Hay cierta desconfianza todavía en este mundo?
R. Había desconfianza y, por otro lado, sí que hay un porcentaje de población que sabe lo que es y que busca este tipo de educación. Hay diversos proyectos alternativos y hay gente que busca otro tipo de crianza y otro tipo de experiencia para los peques. Porque bien sabidas son las desventajas de las escuelas infantiles en nuestro país. El ejemplo más brutal es la ratio tan elevada que tienen. Hay gente que sí que busca otras alternativas más reducidas y más personalizadas.
P. ¿Quiénes demandan a las madres de día? ¿Tiene demanda?
R. Es complicado. Primero, porque es un sector muy desconocido todavía y, segundo, porque como no formamos parte del sistema público de educación, no estamos subvencionadas. Entonces, económicamente, se quita mucho mercado. Bajo mi experiencia, son familias con una profesión vinculada a la educación y a la medicina. La mayoría de los padres o son profesores, o son médicos. También tengo algunos de familias militares.
Mónica juega con los pequeños en el hogar creado.
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MANU GARCÍA
Los pequeños experimentan con las texturas.
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MANU GARCÍA
P ¿Cree que la decisión de llevar a los hijos a una madre de día o a la escuela tradicional está condicionada por los ingresos?
R. En gran parte, sí. Hay muchas personas cuya alternativa a la figura de madre de día es: “Pues me lo quedo en casa”, que también los he tenido. La escuela infantil no es totalmente nuestra competencia. Es más, hay personas que, si buscan eso y no lo encuentran o no les cuadra, su alternativa es dejarlo en casa y uno de los dos deja de trabajar, o hacer la conciliación mágica que tenemos que hacer algunos padres.
P. Al no estar en el sistema público, supone un desembolso mayor para las familias.
R. Sí, por supuesto. Lamentablemente, es así. No es una actividad ilegal, muchos papás, cuando vienen aquí, su primera preocupación es que esto es ilegal. Y no es ilegal, es una actividad alegal. Yo soy autónoma, tengo mi seguro de responsabilidad civil y cumplo los requisitos. Quien se interese por este tipo de educación como padre o madre, su obligación es exigir, demandar o comprobar que esa persona que se va a hacer cargo de tu peque tiene y cumple con los requisitos que debe. En Navarra sí que está legislado. Navarra fue la pionera y está regulada bajo la actividad de casas nido. Y Madrid y Galicia también tienen algo parecido. Pero aquí, en Andalucía, todavía no se nos reconoce. Entonces, económicamente, claro, es una piedra en el camino porque hay una gran diferencia. Lo que pasa es que a muchas familias les compensa, porque la atención que reciben es muchísimo mayor.
P. Siempre decimos que madre solo hay una, pero para usted, ¿cómo es ser la segunda madre de estos niños?
R. Es muy bonito y, a la vez, una responsabilidad, pero compensa por mil. Porque haces una pequeña familia y les creas un hogar cuando están fuera de su propio hogar. El círculo es muy pequeñito, el ritmo es muy pausado, todo va muy lento, todo va según los ritmos que van marcando ellos y sus intereses. Y el cariño que yo recibo de ellos todas las mañanas, eso es lo que me hace tirar para adelante. Porque es verdad que ahora mismo es una profesión complicada, hay muy poco apoyo, muy poco respaldo. Pero los beneficios y lo que los padres te transmiten, eso lo va compensando.
La sevillana fundó este proyecto alternativo al regresar de Reino Unido.
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MANU GARCÍA
P. En los listados de plataformas de educadores que ofrecen este tipo de proyectos, solo he encontrado mujeres. ¿No existen los padres de día?
R. Son muy poquitos, pero sí que existen. De hecho, en redes sociales hay un papá de día muy conocido en Cataluña que se puede buscar por redes sociales. Y la verdad es que hace también un trabajazo y lo tiene montado en torno a la naturaleza.
P. Es un reflejo de que los cuidados se siguen asociando en su mayoría a las mujeres.
R. Como padre y madre, de forma tradicional, te da más tranquilidad que sea una mujer la que haga de segunda mamá, que te da otro tipo de visión. Pero bueno, creo que, como tal, igual que esta profesión es algo nuevo, que está en evolución, esperemos que también vaya eso cambiando poco a poco.
Mónica también enseña inglés a los menores.
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MANU GARCÍA
P. ¿Cómo se vinculan los pequeños contigo?
R. Al principio, como todo va adaptado a la evolución de los peques, entran con papá o con mamá las primeras semanas el tiempo que sea necesario y, a la vez, el tiempo que cada uno pueda. Es un proceso en el que no hay lágrimas ninguna ni hay drama, porque entran con sus papás y los papás les acompañan el tiempo que sea necesario, los primeros días, las primeras semanas. Están aquí con ellos y ven que su padre y su madre hacen de este sitio también su entorno de confianza. Estar aquí con su padre y con su madre, pues les da un plus de confianza y de seguridad. Y nos da para conocernos nosotros y que el niño también me conozca, que vea que yo me relaciono con sus padres.
Después vamos haciendo pequeños grupos y van coincidiendo unos peques con otros a ratitos muy pequeños. Y cuando llega el momento de la primera despedida, siempre nos despedimos. Si veo que el peque se pone más ansioso, se empieza a estresar o se pone triste, pues con toda confianza llamo a los papás y vienen a buscarlo. Vamos alargando esos procesos, ese periodo de separación, conforme los peques van demandando.
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