gentes del sur

Francisco Reche, de la ONU a crear un juego para comer de forma saludable: "Cada vez se compran más platos hechos"

Este algecireño, que trabajó en Naciones Unidas, está a punto de terminar 'The Food Clans', una propuesta lúdica que ayuda a los más jóvenes a inspirarse en la cocina y conocer mejor los alimentos

  • Francisco Jesús Reche, creador del juego educativo 'The Food Clans'. -

Pregunta. Creo que es la primera persona que conozco que ha trabajado en las Naciones Unidas. ¿Cómo acaba en este organismo internacional?

Respuesta. Fue de casualidad porque terminé la carrera y justo al terminar salió una beca en Andalucía para un puesto de becario en la representación de España ante la FAO. Y luego entré de becario en otro equipo dentro de la FAO. En total dos años dentro. Vi la convocatoria y la eché. Cuando terminé la carrera empecé a solicitar un montón.

P. ¿Le cambia la mirada cuando está dentro de una organización de este calibre?

R. Fue interesante. Yo vine con muchas ganas. Yo decía: “¿Cómo se trabajará en un sitio como este?”. Y claro, al final, bueno, cuando entras y eres joven, tú sí quieres cambiar cosas, pero al final estás en un equipo y estás como consultor haciendo lo que te dicen.

La FAO también hace su trabajo, pero, al final, obedece a lo que dicen todos los países, los mandatarios dicen por dónde tiene que ir, la FAO no puede hacer lo que quiere. O sea, esto de “quiero cambiar el mundo”. Quizás hay otros equipos en los que sí se ve más ese trabajo.

  • Detalle del juego educativo que Francisco Jesús ha creado.
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P. Poner fin al hambre es el principal objetivo de la FAO. Pero esto es una utopía. Realmente, ¿qué se hace para, al menos, reducirla?

R. Cuando trabajaba estaba con un equipo de pueblos indígenas y nuestro objetivo era que la organización los tuviese en cuenta en el trabajo que se hace de los distintos equipos, de pesca, de bosque. Participé en la elaboración de unas guías que tiene la FAO, que son de consentimiento libre, previo e informado. No consiste en ir a pueblos indígenas y “vamos a civilizarlos”, por así decirlo, sino que es “vamos a ayudaros y vamos a hacer esto”. Quiere decir que vengo, hablo con vosotros y me decís qué necesitáis. Hay que respetar la cultura del sitio. Era poner esfuerzos en que toda la organización tuviera en cuenta esta perspectiva. Igual que se tiene la perspectiva de género. Y también estuve con el tema del Año Internacional del Suelo en 2015. Hacía actividades de promoción y coordinación para poner el foco en el suelo.

P. ¿Hubo algo que le impactó tras acceder a esta estructura de trabajo?

R. ¡Cuánta gente hay aquí! No sé si son más de 3.000 personas trabajando en este edificio. Es inabarcable. Cuesta saber qué se está haciendo. Y luego tienes jefes que tienen una visión muy amplia que tú no tienes. Hay veces que se me escapaban las razones políticas.

P. ¿Qué hizo cuando acabó su etapa en Roma?

R. La FAO, como todas las organizaciones, yo no sé cuántos cientos de documentos generan cada año. Hacen publicaciones y producen mucha información. Yo veía que se produce muchísima información, pero que no llega al final al público general. Y dije: “¿qué hago?”. Y empecé planteando cómo sería hacer una tienda de alimentación, algo que me daba mucha rabia cada vez que iba a comprar a algún sitio es que siempre estaba el marketing para que compres cosas que no son sanas o no te dicen de dónde vienen. Yo lo veía todo mal.. Hice un máster en Cádiz de creación de empresas e hice alguna actividad de voluntariado y de ver cómo funcionaban algunas tiendas, y vi que eso no iba a ninguna parte. No puedes educar a quien viene a comprar. Y bueno, y la financiación que hacía falta.

Y un día, mezclando con los juegos de cartas que jugaba de pequeño pensé: “Oye, ¿y un juego…?". Porque, al final, lo que quería hacer era poner en valor los alimentos. Cada alimento es como un superhéroe. Surgió hace varios años y ha tenido muchísimos cambios. Porque yo no sabía nada de este mundo, ni soy nutricionista. Está siendo un parto.

  • Así son las cartas de este juego educativo lleno de recetas. 
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P. ¿Piensa que hay mucho desconocimiento entre los jóvenes con respecto a la cocina?

R. Muchísimo. Yo no cociné nada hasta que me mudé a Puerto Real para estudiar la carrera. Y lo único que hacía era ir al supermercado y comprar algo con filetes y ya está. Una bolsa de estas de arroz tres delicias congelado, que le echaba un poquito de pimienta negra y tal. Yo veo que eso sigue. Olvídate de usar una olla a presión de hacer un café con cafetera italiana. Ya todo es cápsula. Por lo que yo veo, cada vez se compran más platos hechos. Y ya si la gente que comparte piso, ahora que está de actualidad, ¿cómo vas a cocinar compartiendo un frigorífico entre cuatro, con una balda?

P. Influyen las circunstancias que estamos viviendo para que los jóvenes podamos comer de otra forma.

R. Fíjate, hasta hace dos años no había hecho un majado en mi vida. Ni siquiera un majado con el mortero, sino simplemente lo típico de una batidora: pones, qué sé yo, pan frito, vinagre, aceite, tal, y lo bates y se lo echas al guiso.

El guiso de espinacas con garbanzos. Digo: "¡Qué rico está cuando lo como fuera!”. Y lo hago yo y esto no sabe a nada. Y buscando por internet, decía que había que echar majado. Y tú dices: “Oye, ¿pero esto qué es?” O sea, falta de conocimiento. Yo no entiendo todavía cómo no se enseña más en las escuelas. Que salgas de la escuela sabiendo hacer aunque sea diez platos que puedas repetir. Falta eso.

  • El juego de Francisco Jesús saldrá a principios de 2027.
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  • Una de las versiones del juego 'The Food Clans'.
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P. Leía también que España está a la cabeza de la obesidad infantil en Europa. Al final, todo influye.

R. Antes, quien te enseñaba a comer era tu abuela, tu madre, y luego hubo una generación que se mudó de ciudad para encontrar una vida mejor. Ya no tienes tiempo y tienes que trabajar y ha habido un corte de transferencia de conocimiento, me parece que quizás también influye.

P. Y en este juego, ¿qué podremos aprender?

R. Ha tenido muchas versiones. Al principio era muy científico y era un poquito denso. Probándolo en ferias y tal, ya lo hice muy simple. Usas unos iconos únicamente que te dicen si es verdura, si es una fruta o si es un cereal para completar unas recetas. Incluí 19 recetas tradicionales vegetales, una por comunidad autónoma y ciudad autónoma. Sales a comer y solo ves de verdura gazpacho, y luego escuchas que somos la huerta de Europa y dices: “¿Pero dónde está la verdura?”.

Y hay que capturar unos villanos, que hacen referencia al exceso de sal, de azúcar, de harinas refinadas, de grasas saturadas. En la parte inferior de las cartas, lleva mucha información con la idea de que se pueda usar también en cocina.

Cada carta trae tres iconos de métodos de cocinado y cinco alimentos que combinan. Pues brócoli, y pongo cinco alimentos: limón, coliflor, higo, sésamo y cacahuetes. Pues hay una receta con cada uno para dar ideas de recetas. La idea es que, si tú estás haciendo una receta y te falta un ingrediente, puedas sustituirlo por otro de ese mismo subgrupo.

Por ejemplo, las frutas las comemos crudas, pero se pueden cocinar de muchas formas, en la cocina medieval las utilizaban y hay guisos que llevan pera o manzana. Las verduras están divididas según la parte de la planta que te comes.

Además, cada receta tiene curiosidades y suelen traer una pequeña frase de fantasía como en las Magic. Ya como más de 300 páginas de creación de mundo. Pero está quedando muy guay. Hice pruebas en un colegio en Algeciras con las clases de cuarto, quinto y sexto. Porque lo había probado en ferias de juegos, pero allí va gente que está muy acostumbrada a jugar, y quería ver cómo funcionaba en un terreno más neutral. Y fue muy bien. Me gustaría que sirviera para promocionar la alimentación saludable, algo que suena mucho con la ley de comedores escolares.

Pregunta. Creo que es la primera persona que conozco que ha trabajado en las Naciones Unidas. ¿Cómo acaba en este organismo internacional?

Respuesta. Fue de casualidad porque terminé la carrera y justo al terminar salió una beca en Andalucía para un puesto de becario en la representación de España ante la FAO. Y luego entré de becario en otro equipo dentro de la FAO. En total dos años dentro. Vi la convocatoria y la eché. Cuando terminé la carrera empecé a solicitar un montón.

P. ¿Le cambia la mirada cuando está dentro de una organización de este calibre?

R. Fue interesante. Yo vine con muchas ganas. Yo decía: “¿Cómo se trabajará en un sitio como este?”. Y claro, al final, bueno, cuando entras y eres joven, tú sí quieres cambiar cosas, pero al final estás en un equipo y estás como consultor haciendo lo que te dicen.

La FAO también hace su trabajo, pero, al final, obedece a lo que dicen todos los países, los mandatarios dicen por dónde tiene que ir, la FAO no puede hacer lo que quiere. O sea, esto de “quiero cambiar el mundo”. Quizás hay otros equipos en los que sí se ve más ese trabajo.

  • Detalle del juego educativo que Francisco Jesús ha creado.
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P. Poner fin al hambre es el principal objetivo de la FAO. Pero esto es una utopía. Realmente, ¿qué se hace para, al menos, reducirla?

R. Cuando trabajaba estaba con un equipo de pueblos indígenas y nuestro objetivo era que la organización los tuviese en cuenta en el trabajo que se hace de los distintos equipos, de pesca, de bosque. Participé en la elaboración de unas guías que tiene la FAO, que son de consentimiento libre, previo e informado. No consiste en ir a pueblos indígenas y “vamos a civilizarlos”, por así decirlo, sino que es “vamos a ayudaros y vamos a hacer esto”. Quiere decir que vengo, hablo con vosotros y me decís qué necesitáis. Hay que respetar la cultura del sitio. Era poner esfuerzos en que toda la organización tuviera en cuenta esta perspectiva. Igual que se tiene la perspectiva de género. Y también estuve con el tema del Año Internacional del Suelo en 2015. Hacía actividades de promoción y coordinación para poner el foco en el suelo.

P. ¿Hubo algo que le impactó tras acceder a esta estructura de trabajo?

R. ¡Cuánta gente hay aquí! No sé si son más de 3.000 personas trabajando en este edificio. Es inabarcable. Cuesta saber qué se está haciendo. Y luego tienes jefes que tienen una visión muy amplia que tú no tienes. Hay veces que se me escapaban las razones políticas.

P. ¿Qué hizo cuando acabó su etapa en Roma?

R. La FAO, como todas las organizaciones, yo no sé cuántos cientos de documentos generan cada año. Hacen publicaciones y producen mucha información. Yo veía que se produce muchísima información, pero que no llega al final al público general. Y dije: “¿qué hago?”. Y empecé planteando cómo sería hacer una tienda de alimentación, algo que me daba mucha rabia cada vez que iba a comprar a algún sitio es que siempre estaba el marketing para que compres cosas que no son sanas o no te dicen de dónde vienen. Yo lo veía todo mal.. Hice un máster en Cádiz de creación de empresas e hice alguna actividad de voluntariado y de ver cómo funcionaban algunas tiendas, y vi que eso no iba a ninguna parte. No puedes educar a quien viene a comprar. Y bueno, y la financiación que hacía falta.

Y un día, mezclando con los juegos de cartas que jugaba de pequeño pensé: “Oye, ¿y un juego…?". Porque, al final, lo que quería hacer era poner en valor los alimentos. Cada alimento es como un superhéroe. Surgió hace varios años y ha tenido muchísimos cambios. Porque yo no sabía nada de este mundo, ni soy nutricionista. Está siendo un parto.

  • Así son las cartas de este juego educativo lleno de recetas. 
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P. ¿Piensa que hay mucho desconocimiento entre los jóvenes con respecto a la cocina?

R. Muchísimo. Yo no cociné nada hasta que me mudé a Puerto Real para estudiar la carrera. Y lo único que hacía era ir al supermercado y comprar algo con filetes y ya está. Una bolsa de estas de arroz tres delicias congelado, que le echaba un poquito de pimienta negra y tal. Yo veo que eso sigue. Olvídate de usar una olla a presión de hacer un café con cafetera italiana. Ya todo es cápsula. Por lo que yo veo, cada vez se compran más platos hechos. Y ya si la gente que comparte piso, ahora que está de actualidad, ¿cómo vas a cocinar compartiendo un frigorífico entre cuatro, con una balda?

P. Influyen las circunstancias que estamos viviendo para que los jóvenes podamos comer de otra forma.

R. Fíjate, hasta hace dos años no había hecho un majado en mi vida. Ni siquiera un majado con el mortero, sino simplemente lo típico de una batidora: pones, qué sé yo, pan frito, vinagre, aceite, tal, y lo bates y se lo echas al guiso.

El guiso de espinacas con garbanzos. Digo: "¡Qué rico está cuando lo como fuera!”. Y lo hago yo y esto no sabe a nada. Y buscando por internet, decía que había que echar majado. Y tú dices: “Oye, ¿pero esto qué es?” O sea, falta de conocimiento. Yo no entiendo todavía cómo no se enseña más en las escuelas. Que salgas de la escuela sabiendo hacer aunque sea diez platos que puedas repetir. Falta eso.

  • El juego de Francisco Jesús saldrá a principios de 2027.
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  • Una de las versiones del juego 'The Food Clans'.
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P. Leía también que España está a la cabeza de la obesidad infantil en Europa. Al final, todo influye.

R. Antes, quien te enseñaba a comer era tu abuela, tu madre, y luego hubo una generación que se mudó de ciudad para encontrar una vida mejor. Ya no tienes tiempo y tienes que trabajar y ha habido un corte de transferencia de conocimiento, me parece que quizás también influye.

P. Y en este juego, ¿qué podremos aprender?

R. Ha tenido muchas versiones. Al principio era muy científico y era un poquito denso. Probándolo en ferias y tal, ya lo hice muy simple. Usas unos iconos únicamente que te dicen si es verdura, si es una fruta o si es un cereal para completar unas recetas. Incluí 19 recetas tradicionales vegetales, una por comunidad autónoma y ciudad autónoma. Sales a comer y solo ves de verdura gazpacho, y luego escuchas que somos la huerta de Europa y dices: “¿Pero dónde está la verdura?”.

Y hay que capturar unos villanos, que hacen referencia al exceso de sal, de azúcar, de harinas refinadas, de grasas saturadas. En la parte inferior de las cartas, lleva mucha información con la idea de que se pueda usar también en cocina.

Cada carta trae tres iconos de métodos de cocinado y cinco alimentos que combinan. Pues brócoli, y pongo cinco alimentos: limón, coliflor, higo, sésamo y cacahuetes. Pues hay una receta con cada uno para dar ideas de recetas. La idea es que, si tú estás haciendo una receta y te falta un ingrediente, puedas sustituirlo por otro de ese mismo subgrupo.

Por ejemplo, las frutas las comemos crudas, pero se pueden cocinar de muchas formas, en la cocina medieval las utilizaban y hay guisos que llevan pera o manzana. Las verduras están divididas según la parte de la planta que te comes.

Además, cada receta tiene curiosidades y suelen traer una pequeña frase de fantasía como en las Magic. Ya como más de 300 páginas de creación de mundo. Pero está quedando muy guay. Hice pruebas en un colegio en Algeciras con las clases de cuarto, quinto y sexto. Porque lo había probado en ferias de juegos, pero allí va gente que está muy acostumbrada a jugar, y quería ver cómo funcionaba en un terreno más neutral. Y fue muy bien. Me gustaría que sirviera para promocionar la alimentación saludable, algo que suena mucho con la ley de comedores escolares.

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