Joshua Alonso, huérfano de violencia de género: "El papeleo no te deja llorar la pérdida"

El hijo de María José Mateo, 'Sesé', asesinada en 2017 por su expareja, era informático pero ahora se forma en Igualdad e imparte charlas por todo el país. Este mes de noviembre, cuando se celebra el Día Internacional contra la Violencia de Género, participa en un seminario en el campus jerezano de la UCA

Joshua Alonso, hijo de 'Sesé' Mateo, es huérfano de violencia de género.
Joshua Alonso, hijo de 'Sesé' Mateo, es huérfano de violencia de género. MANU GARCÍA

A María José Mateo todo el mundo la conocía como Sesé. Era una mujer inteligente, muy fuerte pero también sensible, vitalista y muy entusiasta. Feminista. Lectora, escritora y muy comprometida socialmente. De hecho, fue delegada sindical en una de las empresas en la que trabajó, y se implicó en luchas de todo tipo. Se manchó las manos de chapapote tras el desastre del Prestige, participó en movilizaciones contra la guerra de Irak, apoyó la causa de indígenas reprimidos de México… Así la recuerdan quienes la conocieron y la quisieron.

Sesé Mateo falleció el 20 de febrero de 2017 cuando tenía 52 años. O, mejor dicho, la asesinaron. Después de operarse por sus problemas de espalda o de superar un cáncer de mama, su última pareja decidió que iba a acabar con su vida —y con la suya propia— cuando estaba levantando cabeza. Compró varias bombonas y un bidón de gasolina, e hizo estallar por los aires la casa de Sesé, que residía en Chapela, en el municipio pontevedrés de Redondela. Ambos fallecieron. Sesé es víctima de violencia de género que dejó a tres huérfanos, los mayores Lucía y Joshua, nacidos en Venezuela de una relación anterior, e Igor, de apenas diez años por aquel entonces, hijo del asesino.

De un día para otro, Joshua, cuando tenía 25 años, tuvo que dejarlo todo para ocuparse de su hermano pequeño sin tiempo para llorar la pérdida de su madre, enredado en una maraña burocrática de la que aún no ha salido. Su vida desde entonces es otra, y no para de contarla en los talleres y charlas a las que lo invitan. Para concienciar sobre la lacra que es la violencia de género. Eso mismo hace en el seminario Cuidando el futuro. Avances y desafíos en la prevención de la violencia de género en menores que se celebra en el campus jerezano de la Universidad de Cádiz, en colaboración con el Ayuntamiento de Jerez.

"Mi casa voló por los aires. Eso en una charla tienes que decirlo de primeras para captar la atención del público"

“Me gusta empezar las charlas con una frase dura”, dice Joshua Alonso Mateo, que ahora tiene 30 años, y estudia un ciclo de Promoción de Igualdad de Género. Normalmente lo hace diciendo: “Mi casa voló por los aires”. “Eso tienes que decirlo de primeras para que haya silencio y concentración. A partir de ahí, todo lo que diga va a ir rodado porque me van a escuchar”, explica cuando atiende a lavozdelsur.es, minutos después de acabar su intervención.

¿Contar su historia le sirve como terapia o ahonda aún más en la herida?

La verdad es que intento quitarme el estigma de ser un huérfano de violencia de género, por eso estoy formándome en Promoción de Igualdad de Género. No voy a estar toda la vida contando la misma historia, pero siento que es el momento y que es necesario. Hay que sensibilizar a quien de verdad lo necesita. Estoy aceptando participar en muchos talleres que se dirigen a personal que trabaja con la comunidad, a personas que trabajan con mujeres víctimas de violencia de género, con los propios huérfanos y huérfanas, que necesitan la perspectiva del otro lado... Y es que cuando tienes cinco años o diez años, si no hay alguien que tire por ti, ¿quién lo hace? Muchas veces pienso que mi hermano tuvo algo de suerte, porque estaba yo con ganas de luchar, de tirar para adelante y cambiar las cosas. Yo soy muy optimista, pienso que con cada cosa que hagamos se va cambiando el entorno, como una onda expansiva, poco a poco. A veces es como una terapia, a veces me duele, pero es mi historia y no la puedo cambiar.

¿Le pone fecha de caducidad a esta etapa?

No, no es que tenga fecha de caducidad, sino que va a llegar un momento en el que ya esté contado todo y de verdad que no sea necesario. Van a venir otras personas a luchar por estos derechos, o se van a unir más personas a mí, sin que tenga que contar mi historia.

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Joshua Alonso, en un momento de la entrevista. MANU GARCÍA

¿Cómo recuerda el día en que asesinaron a su madre? ¿Se difumina en la memoria o lo recuerda todo?

No quiero contestar a eso (solloza).

¿Cuánto le retrasó el duelo el laberinto burocrático en el que se vio inmerso?

No te deja llorar la pérdida. Hay muchos trámites y muy complejos. Empiezan a llegar cartas de facturas, de deudas… pero no solo eso. La declaración de herederos. Unas personas tan jóvenes no tenían testamento... Por eso siempre hago mención a esa persona de apoyo que tiene que haber para apoyar a la familia en estos casos. Muchas veces tenía la sensación de que no llegaba a ningún sitio. Y eso que he tenido mucha suerte, porque tenía a mi familia y a mi pareja, que siempre me han apoyado muchísimo. Pero aún así, fue horrible porque había cosas que solo podía hacerlas yo. Para lo único que sentí que me apoyó la Administracion fue para la tutela, que fue súper sencillo. Pero el resto de papeleos… a día de hoy no está acabado. Aun hay trámites que no han terminado, y se van generando deudas a las que va a tener que hacer frente mi hermano. Es muy duro.

"Mi madre sufría otros tipos de violencia. Solo reconocemos la violencia de género cuando hay un asesinato o cuando las heridas son físicas"

De ahí su lucha para facilitar la burocracia en estos casos, que incluso ha llevado al Senado y al Parlamento Europeo...

Mi lucha va encaminada a reconocer todos los derechos de los huérfanos y las huérfanas, pero también de las familias. Que se hagan las cosas con responsabilidad y analizando cada caso. En nuestro caso voló la casa por los aires, nadie se quiso hacer cargo… desde el Ayuntamiento me dijeron que iban a sacar una partida de dinero para pagar el material que se compraba, que no llegó nunca. Lo que busco con mi lucha es que el Estado entienda que la responsabilidad es suya, y cómo no, sensibilizar también a la sociedad.

¿La familia era consciente de la situación que vivía Sesé?

Mi madre sufría otros tipos de violencia. Solo reconocemos la violencia de género cuando hay un asesinato o cuando las heridas son físicas. En el momento en que asesinan a mi madre soy consciente de que ha sufrido violencia psicológica o violencia económica, que también es un tipo de violencia de género. La violencia psicológica le impide que quede con sus amigas, que se encierre en casa, que no lleve tal o cual ropa... son detalles, pero a veces los normalizamos. No tenemos demasiada capacidad para entender hasta qué punto llega la violencia de género. Cuando lo estudio me doy cuenta de que el machismo afecta hasta a la medicina, porque hay medicamentos que solo se prueban en hombres, porque los estudios en mujeres son más caros. Yo no era consciente de hasta qué punto el machismo y el patriarcado nos influyen.

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Joshua Alonso, huérfano de violencia de género, posando para lavozdelsur.es. MANU GARCÍA

El suceso le ha cambiado hasta los planes de futuro, antes era informático y ahora se forma en Promoción de la Igualdad…

He salido de la zona de confort, algo que he meditado mucho. Estudié un ciclo medio y otro superior de Informática y trabajé de ello hasta dos años después de lo de mi madre. Pero me siento cómodo comunicando, creo que tengo capacidad de llegar a las personas, y estaba en el momento de hacerlo. La informática no me llenaba lo suficiente, estaba todo el día con ordenadores, trabajando como personal de servicio técnico en festivos, fin de año... Decidí dar un cambio y pensar que si lo social me llamaba la atención, siendo un ámbito muy importante en mi vida tras algo que me ha marcado, ¿por qué no intentarlo?

Por su experiencia, ¿cual es el principal fallo en la atención a huérfanos de violencia de género?

La atención psicológica es lo que más falla. No hay una formación especifica en perspectiva de género, ni en violencia de género, ni cómo tratar esos casos. Sobre todo en menores. Tienes derecho a cinco llamadas telefónicas, que puedes hacer en un día, un mes o un año, y se acaba. Ya te mandan con tu psicólogo. A mí me dan siete minutos cada ocho meses, me dicen que llevo bien el duelo, y ya está.

"Cada vez somos más conscientes de nuestros machismos, pero dejar de ser machista es muy difícil"

Por lo que palpa en sus charlas y talleres, ¿cree que ahora hay más machismo? ¿Estamos dando pasos hacia atrás?

En todos los avances del feminismo siempre se dan tres pasos para adelante, dos para atrás. Es así. Veo que cuanto más mayores son, más complejo es explicarlo. Con personas de 18 años que no son del ámbito social, he vivido que me dicen que esto no es importante, que no es necesario. Te das cuenta de que al dar una charla a FP básica, a alumnos de 14, 15 o 16 años, tienen más intención de aprender que los mayores. Hay ciertos sectores y grupos que quieren eso, como Vox, ya que hay que ponerle nombre. Este partido intenta echar para atrás muchos avances, aunque vamos consiguiendo cambios poco a poco y cada vez somos más conscientes de nuestros machismos. Pero dejar de ser machista es muy difícil. Lo primero es reconocer los machismos que tenemos. A veces hay que mirarse a un espejo y reconocer que no lo hacemos todo bien.

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Joshua, durante la entrevista. MANU GARCÍA

¿Cómo le han tratado los medios de comunicación? ¿Ha sufrido amarillismo

Sí, y he llegado a ser muy desagradable con reporteras y con quien venía a preguntarme. No podía aguantarlo. Y sé perfectamente que las personas responsables, seguramente hombres, eran otras, las que mandaban a esas personas a ponerse en la puerta de mi casa cuando estaba derrumbada. Yo no podía ni entrar y estaban haciendo una conexión en directo. Por ahí no. Pero no te digo solo eso, es que en Youtube he encontrado vídeos que subió la gente con mi casa ardiendo. Me he dedicado a revisar todo lo que había para pedir que lo borren, porque no daba crédito. He sufrido amarillismo de una forma muy desagradable. Es que no pudimos ni enterrar a mi madre, ni ponerle una esquela. Yo me imaginaba despedirme de mi madre de otra forma, y no me dejaron.

Con el libro de poemas póstumo No Camiño do vento ha querido rendir un homenaje póstumo a su madre, ¿cómo surge el proyecto?

Era una forma de homenajearla como se merecía y de despedirla. Encontramos poemas suyos en una libreta y sacamos 2.200 ejemplares —cuya recaudación se destinó al Fondo de Becas Soledad Cazorla de Fundación Mujeres—. Ya no quedan. Es bonito transformar el dolor en cariño, en amor, en cambio. Me encanta porque a día de hoy me siguen llegando mensajes de gente que lo está usando para hacer canciones, sobre todo en este mes —cuando se celebra el Día Internacional contra la Violencia de Género—. Yo sabía que escribía, porque la veía escribir, pero siempre nos respetamos mucho la intimidad. Ella nunca abrió una libreta mía y yo tampoco le abrí una a ella. Encontrármelo fue algo muy bonito.

Sobre el autor:

Francisco Romero

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Antes de terminar la carrera, empecé mi trayectoria, primero como becario y luego en plantilla, en Diario de Jerez. Con 25 años participé en la fundación de un periódico, El Independiente de Cádiz, que a pesar de su corta trayectoria obtuvo el Premio Andalucía de Periodismo en 2014 por la gran calidad de su suplemento dominical. Desde 2014 escribo en lavozdelsur.es, un periódico digital andaluz del que formé parte de su fundación, y con el que obtuve en 2019 una mención especial del Premio Cádiz de Periodismo.

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