Emilín Álvarez, el caballero de la comparsa gaditana: "Me quedo con la honradez de Pedro Romero"

Este mítico comparsista del Carnaval de Cádiz, a sus 73 años, realiza un repaso de su trayectoria carnavalesca con lavozdelsur.es durante este carnaval atípico estival

Emilín Álvarez se sintió muy emocionado al volver a subir a las tablas del Falla.
Emilín Álvarez se sintió muy emocionado al volver a subir a las tablas del Falla. GERMÁN MESA

 

La guitarra discreta y elegante de la agrupación

Emilio Álvarez, nacido en la calle San Juan de Cádiz, un 12 de mayo de 1949, fue el cuarto de siete hermanos. En el Carnaval de Cádiz lo conocen por 'Emilín', un comparsista de los de antes, quien además de talentoso, destaca por su bonhomía. Más de medio siglo dedicado a uno de los grandes amores de su vida, la fiesta típica gaditana, dice sentirse emocionado de haber vuelto al escenario del Gran Teatro Falla, después de tantos años, aunque solo sea para la fotografía. Con doce primeros premios a sus espaldas, dos como infantil y diez de adulto, cuenta con un currículum carnavalesco espectacular, formando parte de las agrupaciones de pesos pesados del Carnaval como Ricardo Villa, Antonio Martín y Pedro Romero. Sin desmerecer su etapa como autor de música para diversas chirigotas y comparsas. Un hombre que habla de Carnaval desde el cariño y la entraña, que quiere una integración total de la mujer en el COAC y sigue con atención su desarrollo. Un comparsista que representa a ese carnaval sin ego ni virtuosismo, pero con un talento irremplazable. Así, aunque Emilín ya esté retirado de los escenarios, su guitarra y su sentimiento nunca dejarán de sonar.  

¿Cómo recuerda sus inicios en el Carnaval?

Cuando era niño, los padres del autor de carnaval Ricardo Villa Ragel eran mis vecinos. Los niños de la calle San Juan sacamos una chirigota infantil en el año 59 –tenía yo 10 años– con una licencia municipal, porque en aquel entonces, para salir a la calle, necesitabas ese permiso. Nos llamábamos Los Ases Diabólicos y cantábamos por los alrededores de la calle: Compañía, la Plaza, Catedral... En aquella época el Carnaval se celebraba en mayo y salimos en la cabalgata infantil. Íbamos con un jersey, calzoncitas y botas de aguas, y nos pusieron un globo de colores en la mano. Siempre cantábamos lo mismo

Un año después, en el 60, fuimos a concurso con Ricardo Villa. Ensayábamos en casa de sus padres, que eran mis vecinos, él hacía la letra y Juan Olmedo hacía la música. Nos llamamos Los Soldaditos de Plomo y en la presentación salíamos de una caja de regalos haciendo marcha con un pito. Ahí tocaba la caja. Me acuerdo perfectamente de ir a cantar al sanatorio de Santa Rosalía en Jerez. También cantábamos por la calle, los bares, las casas y se estilaba mucho postulante, que eran los que nos cuidaban... A mí me encantaba, siempre he sentido pasión por esto. Ya no salgo porque con esta edad no me gusta, hay que darle paso a la juventud.

De niño a salir de jovencito con Antonio Martín en 1970 con Los Tarantos, con un primer premio todavía con Paco Alba en el concurso.

Todo empezó con Los Chulapos (1969), dirigido por Antonio Trujillo 'el Catalán', y quien tuvo alguna diferencia con Ricardo Villa. No sé si este le dijo que ya no le escribía más al grupo o viceversa. Alguna tontería de estas que pasa en carnaval y fue por ese motivo Antonio nos llevó a Los Tarantos. La experiencia con esta agrupación fue muy buena. Ganamos un primer premio y la comparsa estuvo estupenda. Llevaba una letra muy bonita de un pasodoble que decía: "Ni nada ni nadie me quita a mí las ilusiones, aunque existan derrotistas, yo soy comparsista de mil amores". Recuerdo que se me hizo un nudo en la garganta y tuvieron que cantar con una voz menos porque yo no podía. Por otro lado, llevábamos una letra que fue la que más pegó, pero la que menos me gusta y que hoy no sería capaz de cantarla, que decía: "Se encontraba cierto día, un inglés con un gitano [...] porque aquí el varón se casa con la hembra, y no cambiará por mucha agua que llueva, eso queda en tu nación que nada extraña, donde se confunde el sexo, si eso es progreso, yo soy de España. Que a mi me espera mi Lola, sola en su alcoba como Dios manda.". Fíjate que puse una exposición con todo mi currículum y esa letra no la metí. Era otra época.

Y llegó la mili...

Nos fuimos El Purri, Antonio Martín y yo. Ellos se fueron a Córdoba y a mí me mandaron, nada más y nada menos, que al África Occidental española. Allí a las dunas con los camellos (ríe). Ese año, 1971, sacaron Los Porteños, pero yo no salí como es lógico. Aurelio del Real era mi vecino, fui yo quien lo instruyó en el carnaval y por eso lo metí en Los Chulapos de guitarra conmigo. Entonces él me mandaba las letras y un día, estando mi madre en una cafetería, le dijo Antonio Trujillo 'Catalán grande': "Estamos esperando a que venga el niño de la mili para que venga conmigo a la comparsa". Pero mi madre ya sabía que yo me había ido con Los Aventureros. Y ella le dijo que ya cuando volviese me lo dijera. Ella no se quiso meter. El caso es que yo ya tenía mi grupo. Cuando me licencié en junio, me incorporé el primer día que llegué porque me sabía el repertorio. Precisamente cantamos en los cursos de verano de la Escuela Náutica, donde estaba Pemán como organizador. A pesar de todo lo que fuera, a Pemán le gustaba el carnaval. Recuerdo que un año nos dio una letra para cantarla y no había manera de meterle la música... Qué trabajito nos costó (ríe).

Emilín Álvarez en el Gran Teatro Falla, en días pasados.
Emilín Álvarez en el Gran Teatro Falla, en días pasados.   GERMÁN MESA

Un año después, con Capricho Andaluz (1973), de nuevo con Antonio Martín, ocurre un hecho –todavía en la memoria de algunos carnavaleros– un ‘clac’ dicen que organizado por Felipe Martín y Macarty contra las Estampas Goyescas de Paco Alba. ¿Cómo vivió aquel momento? 

Los ídolos al igual que los suben, después los tiran. Paco Alba no se mereció aquello nunca. Aunque no llevaba un buen grupo, porque ya le fallaba, el repertorio era de antología. Antonio Martín tenía su público. Felipe era muy martinista y Macarty también. La Viña en definitiva estaba muy vinculada a Antonio Martín. Y Capricho Andaluz pegó muy fuerte porque era una comparsa que era un grupaso. El director era Antonio Trujillo 'Catalán', estaba muy bien escrita y con muy buena puesta en escena. La gente nos pedía que repitiéramos el popurrí, se formó una horrorosa... También dicen que esa noche la comparsa de El Puerto estaba por el patio de butaca mandando a callar a la gente que no dejaba cantar a Paco Alba, que finalmente ganó el segundo premio.  Mira que era el contrincante más fuerte que teníamos, pero el grupo no se mereció esa situación y a mí personalmente no me gustó que pasara. El público manda siempre, peor allí se formó una... Gritando ¡Fuera! Cuando eso ocurrió, nosotros ya nos habíamos ido, pero por lo visto Paco Alba salió llorando del Falla y dijo que ya no salía más. Aunque al año siguiente sacó la chirigota de Los abuelitos chirigoteros, que ganó el primer premio.

Llega la etapa de Pedro Romero con Los Rumberos (1974) y Los Napolitanos (1975)

En el 74, Pedro Romero nos cogió a parte del grupo. El primer pasodoble de presentación de Los Rumberos ya lo había hecho Antonio Martín de letra y música, así que lo dejamos metido, pero Antonio llegó un día al ensayo y por cuestiones familiares nos dejó. A mí me dolió mucho porque yo estaba muy vinculado a él, sobre todo con Capricho Andaluz, con la que tuvimos mucha relación, ensayábamos en su casa con las guitarras. Yo pensé que a mí me iba a dar una explicación más particular y creo que a parte de sus cuestiones personales, él vería que eso de Los Rumberos no era Capricho Andaluz. Recuerdo que le dije que la competencia no era tan grande y que siguiera escribiendo, pero él no lo vería claro y luego se fue a El Puerto. Entonces fuimos a buscar a Pedro Romero a un bar que había en la calle Flamenco para hablar con él. Monzón, Carlos Brihuega, El Peña, yo... Allí estaba con Pepe 'el de las cañas'. Y Pedro Romero nos dijo: Yo voy a hablar con Antonio (Martín) y ya cuando hable con él, ustedes venís por aquí y os daré la contestación. Fíjate qué caballerosidad, que aun viniendo un grupo fuerte a buscarlo, anticipó a hablar con su anterior letrista para comentárselo. Pedro Romero era un monstruo en todos los aspectos. Era el autor más sincero, más noble, más directo, más leal y más liberal. ¡Un bastinaso! Finalmente se hizo cargo de la comparsa. Una cosa curiosa fue que en el año 75 a Los Napolitanos nos dieron un primer premio compartido con Los Belloteros de Paco Alba. 

1977, aires de autonomía y la legendaria Nuestra Andalucía

Eso fue un pelotaso grande. Sin desmerecer a Los Mandingo, que era precioso. Ese año nos dieron el segundo premio, pero dicen que algo tuvo que ver Manuel de Diego, presidente del jurado y miembro de UCD. En un principio, Suárez no era partidario de que se celebrara el referéndum para la autonomía de Andalucía y cuando quiso que se celebrara, era con otro artículo, no con el 151. Las broncas que había con los artículos... Precisamente el 151 era el que nos equiparaba a otras autonomías como la catalana. También comentan que mandaron al Fofi, un emisario, a hablar con Pedro y con Antonio para preguntarles qué pensaban si le daban los primeros premios. Resulta que solo se encontró a Antonio y a Pedro no entonces Antonio dijo que el año anterior había sacado España y olé… Además el Fofi era martinista, así que a nosotros nos dieron un segundo. Oye, pero con mucha honra, porque al final nuestra comparsa ha trascendido más que la otra.  

Con esta comparsa recorrimos prácticamente toda España. Estuvimos en Barcelona, en la Casa de Campo Madrid, en un montón de mítines de todos los partidos. Incluso en un Trofeo que vino Vicente Calderón, le cantamos aquel pasodoble que le dedicó Pedro al Atleti que decía: "Atleti adelante y con wishky de escocia no vayas a brindar, porque sois campeones de la copa de Europa, al menos de moral...". Después de eso nos llevaron al 75 aniversario del Vicente Calderón, gracias a Juan Manuel Pedreño de Canal Sur, que fue quien se encargó de sacarnos los billetes y todo. Cantamos en el centro del estadio y también actuaron la Carrá, Los Panchos y Manolo Escobar. Después jugó el Atleti contra un equipo brasileño, que le metió un palizón al Atleti... En Barcelona también estuvimos varias veces. Una fue en la Casa de Cádiz, al lado de la Sagrada Familia, y lo presentó Fernando Quiñones que dijo: "A mí los popurrí no me gustan porque me hago la picha un lío, pero este popurrí quiero que lo escuchéis porque es especial y os va a gustar". También cantamos con grupo Jarcha en el Estadio Colombino.

Los pocos partidos que había entonces eran partidarios a la autonomía como era natural. Hubo una manifestación multitudinaria en Cádiz y nosotros íbamos a la cabeza vestidos de Nuestra Andalucía y cantando Libertad Libertad de Jarcha. Pero a la altura del actual Unicaja había un grupo con banderas raras y ahí se formo una… que vino la policía y yo me quité de en medio. Finalmente terminamos en la Peña Nuestra Andalucía. Son muchas experiencias muy bonitas. Todos los días hay que seguir reivindicando para que no se olviden. 

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Emilín Álvarez posa para lavozdelsur.es en la plaza del Falla.   GERMÁN MESA

Tres años después ya figura como autor de música con el primer premio de Payos y Gitanos, en el año 80

Ese año me encargó Monzón la música. Recuerdo que venía un martinista que conocíamos nosotros, cuando Caleta estaba en la calle cantando y él se vino a vernos al teatro porque era gitanillo, con esto te lo digo tó. Y nos decía que nuestra comparsa le ponía lo vellos de punta. Era muy bonito, era un espectáculo. Cuando Monzón me encomendó la tarea, yo cogí mi guitarra y me puse en el salón a componer en "lalala" para no condicionar a Pedro en la escritura. A Monzón le gustó ese deje flamenco en el centro y su final potente.

Ha trabajado con tres grandes autores del carnaval, Villa, Martín y Romero. ¿Qué destacaría de ellos?

Ricardo Villa una excelentísima persona. Antonio Martín, un hombre ganador. Y de Pedro Romero me quedo con todo. A parte de que he pasado más tiempo con él, me he sentido más identificado con su repertorio. Y además de buena persona, era poético y crítico. Si tuviera que salir ahora mismo con alguno de los tres, eligiría a Pedro Romero, pero como ha muerto, directamente no saldría. Lo digo todo con eso... Me quedo con la honorabilidad, la honradez y la escritura de Pedro. Tenía una pluma muy verdad, muy honrada, no escribía para poner al público de pie, sino que lo sentía así.

¿Cómo ve la modalidad en la actualidad? 

Es muy distinto. En nuestra época, no sé si por las influencias musicales de cantantes solistas o que no sabíamos tanto, eran más sencillas. La letra siempre ha sido ironía, crítica, piropo y opinión sobre lo que daba la prensa. La música es lo que más ha cambiado, yo digo que ni para mejor ni para peor, aunque la gente dice que ha sido para peor, mayoritariamente porque no se enteran. Fíjate cómo Aragón, en los últimos años, tendió a clarificar la música y Martínez Ares también ha vuelto un poquito antes de sus 13 años. Luego entonces no sé si es un defecto o una virtud. Es lo que hay, las cosas van por ciclos y por rachas. Es como los punteaos... Igual que los popurrí, que para mí tienen mucho más mérito cuando se saben enlazar las cuartetas. Ahora no, ahora esperan a que la gente aplaudan una cuarteta y van a por otra. No lo critico, pero personalmente no me gusta. Hoy tienen más ventajas porque la música la hacen ellos, nosotros, en cambio, cogíamos canciones de artistas. De igual forma, ahora hay muy buenos popurrí, no creo que sea ni mejor ni peor, simplemente son distintos, todo va con la época. 

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Emilín, un comparsista enamorado del carnaval.  GERMÁN MESA

Con Los Quinquis de Vera Luque parece volverse a la esencia de antes

Esa comparsa, si te das cuenta, repite la parte musical varias veces y eso es lo que pasaba antes. La verdad que es la que me ha recordado a los clásicos. Yo pensaba que iba a entrar en la final, porque hubiera quedado muy bien la diversidad de estilos de comparsa.

¿Qué piensa sobre la integración de la mujer en la comparsa?

Me alegro mucho del pase a la final de la comparsa de We can do...Carnaval porque lo que hay que la calle tiene que entrar en el teatro. Que haya mujeres en el concurso es bueno porque enriquece, lo hace más diverso, 50 y 50 como se quiere hacer en organizaciones y partidos. La voz de la mujer es diferente a la del hombre, ni mejor ni peor, distinta. La mujer canta una octava alta y los hombres cantamos al tono del la. Es bonito que exista esa diversidad. Las niñas de We can do... Carnaval van muy afinadas. Vi su primer pase y como soy tan sensible, ahora que soy mas mayor con más vera, cuando cantaron el pasodoble a la prostitución me emocionó. Después me hizo mucha gracia lo de la torre de preferencia. Ha sido una comparsa muy bien cantada. La integración de la mujer daría más riqueza al concurso y aunque en el coro están más presentes, me gustaría que sacasen más comparsas y chirigotas. Además, la idea de creación y de interpretación, cada uno por su idiosincrasia, tiene una manera y eso es muy bonito.

¿Le queda algo por ver en Carnaval?

Yo siempre lo he visto bien. El Carnaval tiene una progresión altísima desde que comenzó a televisarse y ahora con internet lo puede ver hasta uno de Fernando Poo. El Carnaval es de artistas y trabajadores, aunque firmen autógrafos y se hagan fotos, porque todo el mundo tiene su pequeña vanidad. Esto es consecuencia de la promoción tan grande que tiene. Pero al final son trabajadores que se lo creerán un poco con todo este fenómeno, pero la mayoría son humildes. Aunque el que se lo crea está equivocado, porque de esto solo comen dos y muy bien. Todo es promovido por la televisión e internet, con la que te conoce todo el mundo, pero hay que tener los pies en la tierra.

Sobre el autor:

Carmen Marchena

Carmen Marchena

Gaditana. Periodista feminista por vocación y compromiso. Empecé en las redacciones de Ideal Granada y Granada Hoy. He pasado por eldiario.es/Andalucía. Parte de El Salto Andalucía desde sus inicios. Tengo dos ídolas: mis abuelas Carmeluchi y Anita. Defensora de los Derechos Humanos y la Memoria. Sin más dilación, papas con choco o barbarie.

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Comentarios (1)

jose marchena Hace 27 días
Impresionante testimonio de Emilín. Grande de las comparsas en una época grande, pero humilde como pocos, cuyo modelo y praxis debería ser tomado por las nuevas generaciones y también, como lección, por tantos egos y protagonismos de antes, ahora y siempre.
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