Magdalena Bachiller, pintando la naturaleza: "Si eres una persona inquieta y curiosa, todo alimenta"

La Sala Pescadería Vieja concluye la conmemoración de sus 25 años con la obra de la pintora jerezana, una artista imprescindible que no podía faltar en este ciclo que ha reunido a una buena muestra de creadores locales

Magdalena Bachiller, pintando la naturaleza: "Si eres una persona inquieta y curiosa, todo alimenta".
Magdalena Bachiller, pintando la naturaleza: "Si eres una persona inquieta y curiosa, todo alimenta". MANU GARCÍA

La Sala Pescadería Vieja celebraba su 25 aniversario en 2020, unas bodas de plata con las artes plásticas que se vieron truncadas por el inicio de la pandemia. El ciclo de exposiciones empezó a desarrollarse en febrero, y ahora, casi dos años después, ha podido ver concluida su andadura con la realización de la última muestra de esta conmemoración. El letimotiv era “la creación que se realiza desde Jerez”, y en esta cita no podía faltar una de sus máximas exponentes, la pintora Magdalena Bachiller (Jerez, 1963). 

Tras contar con algunos de los mejores –Juan Ángel González de la Calle, Eduardo Millán, Nacho Estudillo o Fernando Clemente–, el buque insignia de la pintura en la ciudad acoge desde noviembre Así tal cual como hierbas que son los brotes se abren, una exposición inédita realizada expresamente para la ocasión. La muestra es un recorrido por la naturaleza que va de lo geométrico a lo orgánico, y con el que la artista sigue explorando los límites de su propia creación a través de un universo pictórico naturalista.

El término ecología procede de las palabras griegas oîkos ‘casa’ y lógos ‘ciencia’, algo así como el estudio que trata la relación de los seres humanos con su hábitat y la relación de ellos entre sí. La obra de Malali Bachiller parece haber hecho este camino que expande el término casa, pensando en este concepto desde un enfoque comunitario y global. Este camino empezó en su casa doméstica y ahora termina (o hace una parada) en la “casa de todos”.  

MAGDALENA BACHILLER PINTORA 3
Magdalena Bachiller en la Sala Pescadería Vieja, con su obra al fondo.   MANU GARCÍA

¿Cómo ha desarrollado esta aproximación a la naturaleza desde lo geométrico a lo orgánico?

La exposición está inspirada en un haiku japonés, el que da título a la muestra (Así tal cual como hierbas que son los brotes se abren). Este momento al que se refiere es como un parto, el cómo se abre la naturaleza a la vida, en cualquier índole, no solo en lo vegetal. Aunque visualmente la naturaleza es un caos, en el fondo hay una geometría perfecta que la sustenta. No se sabe si es el principio o el fin. En mis obras hago una interpretación, no tiene nada que ver con la geometría real detrás de cada planta o ser vivo. Reflejo el cómo se va quebrando, cómo las formas geométricas van buscando su forma orgánica.

¿Y en lo plástico cómo se refleja?

Paso del detalle a lo genérico, voy jugando y alternando ritmos. Al ser un espacio tan grande me preocupaba que fuera muy monótona. Todas las obras tienen un mismo hilo pero expresado de diferentes maneras, incluso he metido color, porque siempre trabajo en tinta china en una escala de grises, blancos y negros.

Es inusual el uso del color en su obra…

He trabajado el colorido en el que se mueve la naturaleza. Verde, rojo y amarillo, son los tres colores que aparecen en la exposición. También me atrae la idea de la fotosíntesis y la conversión al verde de las plantas. Ha sido un reto, me costó trabajo pero he salido airosa. Con las tintas no puedes echar marcha atrás, tienes que volver a empezar, por lo que he buscado una técnica con el color que me permitiera mayor flexibilidad. 

"La exposición en sí es punzante porque es algo que rompe para nacer"

¿Por qué un haiku?

El haiku es un poema de 17 sílabas, casi siempre con temática centrada en la naturaleza. Hay que contar mucho en solo un instante. No nos paramos a pensar en que el hecho de nacer y romper es doloroso incluso. La exposición en sí es punzante porque es algo que rompe para nacer. El haiku es de Taneda Santôka, un poeta japonés. 

Esta vez ha cambiado el terreno doméstico por la naturaleza, ¿cómo ha sido esta transición?

El tema de trabajar sobre mi casa fue porque mi casa se estaba cayendo. Viví ese derrumbe. Al vivirlo salieron tres exposiciones seguidas, tres capítulos diferentes de la experiencia que tuve. Esta exposición la arranco con los restos de las maquetas de la exposición anterior. Todas mis exposiciones empiezan a gestarse en maquetas anteriores, las hago y de ahí pinto y fotografío. Ese es mi método. Al yo derrumbar, cortar esas maquetas, fui buscando la naturaleza. Me voy de mi casa y salgo al exterior. La naturaleza es también otra casa. 

¿El caos como origen?

La exposición arranca con un punto de caos, de derrumbe, de catástrofe. Es como cuando la hierba sale a través del asfalto, de los escombros o de las casas viejas.

¿En qué consiste este método de trabajar con maquetas?

No he sido consciente, he salido de manera intuitiva. Las maquetas las hago de una forma rápida, hasta me pongo nerviosa porque voy descubriendo cosas y trabajando con mucha energía. En cambio el proceso de llevarlo al papel es totalmente opuesto, muy lento. Necesito mucha concentración para controlar bien la humedad y la cantidad de tinta que lleva el pincel. Está la parte de la maqueta y luego llevarlo al cuadro, a través de dos momentos diferentes. 

"La naturaleza es también otra casa"

Es un proceso muy sostenible.

Siempre trabajo con los materiales que hay en casa, nunca salgo a comprar, uso todo lo que me rodea cotidianamente. Las maquetas de una exposición me valen para la siguiente. Los materiales me van sirviendo, aunque llevado a otra historia. Al final siempre reciclo, a través de los dibujos fallidos, restos de objetos…

¿Se inspiró en algún tipo de naturaleza o paisaje concreto? 

Me inspiré en una foto antigua de un libro de botánica de mi padre, preciosa. De pequeñita la descubrí y la señalé, y cuando decidí trabajar sobre este tema la busqué. Está todo inspirado en esta foto, es la del catálogo de la exposición. Me sirvió para buscar ritmo, geometría, transparencia. La naturaleza es transparente, un árbol te deja ver otro árbol hasta que al final ves el cielo. Trabajo con la intuición, la emoción y la percepción, con sensaciones muy abstractas. Son conceptos no hay evidencias de algo concreto. 

¿En qué punto de su carrera se encuentra?

En un punto muy maduro, he crecido como persona y como pintora. La situación es complicada, pero me siento contenta conmigo misma. Da vértigo ver qué vendrá después porque tú eres tu propia competencia. Es un reto mantener el nivel, la misma manera de trabajar y, sobre todo, de estar. 

¿Y cómo se siente tras la inauguración?

Estoy contenta con mis circunstancias personales. Me caí este verano, me rompí la pierna y me tuvieron que operar con la exposición a la mitad. Ha sido un final muy complicado. Por el problema físico no he podido tener distancia con la exposición y cuando la he visto colgada he sido consciente del trabajo que había hecho. El problema de la pierna me dio un tiempo que me permitió realizar algunos cambios. Gracias a todos los amigos que me han ayudado he salido mejor.

Un problema descubre también un apoyo, dicen.

La exposición me ha salvado la pierna y la pierna me ha salvado la exposición. Con la exposición no me he quedado pensando en la pierna. He tenido que pintar formatos pequeños, porque no he podido pintar de pie. La vida te va cambiando y llevando. Si eres una persona inquieta y curiosa, todo alimenta, sirve y viene bien. 

¿Y qué piensa del sector artístico en Jerez?

En Jerez hay un potencial enorme de creatividad y de artistas estupendos, pero se debería ayudar por igual a todas las disciplinas. Por parte de los artistas, ganas hay todas las del mundo. 

Sobre el autor:

Valeria Reyes Soto

Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Sevilla y máster en Gestión Cultural por la Universidad Carlos III de Madrid, he trabajado en la gestión y comunicación de proyectos como el Festival de Cine Africano de Tarifa-Tánger, la Feria del Libro de Sevilla, el Festival de Jerez o el Festival de Cine Europeo de Sevilla; en espacios como la librería Caótica y en proyectos como Luces de barrio. Tengo especial interés por los programas que unen diferentes puntos de la cultura a través del encuentro, la investigación y la mediación, así como plena vocación por el mundo editorial, librero y literario.

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