La apertura de los aliviaderos de la presa de los Caballeros, en el término municipal de Montejaque de Málaga, ya tiene consecuencias visibles aguas abajo. El agua desembalsada está saliendo por la boca de la Cueva del Gato, lo que ha provocado un notable aumento del caudal del río Guadiaro.
El efecto es directo y perceptible en el entorno natural. La salida del agua por la cavidad ha elevado el nivel del Río Guadiaro, generando una imagen poco habitual en la zona y obligando a mantener un seguimiento constante de la evolución del caudal. En el área afectada se mantiene una vigilancia permanente para comprobar cómo evoluciona el nivel del agua y analizar su posible afección a las viviendas cercanas. La prioridad es observar el comportamiento del río y anticipar cualquier incidencia que pudiera derivarse del desembalse.
El desagüe de la presa dispara el caudal de la Cueva del Gato
El desagüe de la presa de Montejaque ha incrementado con claridad la cantidad de agua que emerge por la Cueva del Gato. La relación entre ambos puntos es directa: lo que se libera en la presa tiene su salida natural en este enclave, uno de los más conocidos del entorno de la Serranía.
Según explicó la Junta de Andalucía a los vecinos, el mecanismo de sifones de la infraestructura, construida en 1924, comenzó a funcionar a las 9.02 horas del viernes cuando éstos entraron en carga, tras haber entrado el agua al sistema de aliviaderos a las 8.42 horas, aproximadamente a 22 centímetros de coronación.
Durante la misma jornada, el agua transitó como se esperaba por los sistemas de la Cueva del Hundidero, durante cerca de 8 kilómetros de galerías, y saliendo por la Cueva del Gato. El caudal de salida que se estimó era de 345 m3/s, pero estuvo saliendo a 200 m3/s. La imagen del agua saliendo con fuerza por la cavidad refleja la magnitud del desembalse. El aumento del caudal del Guadiaro es consecuencia inmediata de esta operación, que está siendo seguida con atención por las autoridades en los municipios del entorno del río.
La vigilancia no se limita únicamente al punto de salida del agua. También se supervisa el recorrido del Guadiaro para comprobar su impacto en zonas habitadas próximas a su cauce, ante el incremento experimentado en las últimas horas.
Un episodio histórico y bajo seguimiento
Este episodio se produce después de que la presa de Montejaque haya aliviado agua en un contexto que ha sido calificado como histórico, al tratarse de una situación que no se producía desde hace décadas. La operación ha situado el foco en los pueblos del Guadiaro, donde se mantiene la atención sobre el comportamiento del río.
La evolución del caudal está siendo observada en tiempo real, con el objetivo de detectar cualquier variación significativa que pueda afectar a las viviendas cercanas o a infraestructuras situadas en las proximidades del cauce. Por el momento, el aumento del caudal responde directamente a la apertura de los aliviaderos de la presa de los Caballeros en Montejaque, cuyo impacto visual en la Cueva del Gato se ha convertido en la imagen más representativa de este desembalse.





