"El drag es un acto político; nadie nos tiene que decir cómo comportamos en base a nuestro género"

Juan José Torres y Daniel Lagos son 'Jota' y 'Deena Citrón', respectivamente, cuando se transforman en drag queen. Son dos de las participantes en el 'I Festival Drag Sherry Queens' celebrado en Jerez

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Con cuatro años, cuando veía a Rocío Jurado, Lola Flores o a María Isabel en televisión, salía corriendo en busca de una peineta y las imitaba. Juan José Torres, entonces, se rebautizó a sí mismo como Jota, su alter ego artístico que muchos años después es una de las drag queen que forman parte de las Queen Yeyes, una banda LGTBI que participa en el I Festival Drag Sherry Queens celebrado en Jerez. Viendo a Lady Gaga se abrió ante Jota un mundo de posibilidades. “La escuché con ocho años y le pedí a mi padre su disco: la vi con el flequillo rubio, gafas de pincho y unas latas en la cabeza… y cogí la fregona, me puse latas y la imitaba”, rememora. Su estilo, cuenta, es el “menos femenino” de las participantes en el festival.

Con David Bowie como otro de sus referentes, Jota apuesta por un estilo andrógino, “lejos del típico estereotipo del travesti”. “Estábamos acostumbrados a los rockeros típicos, como los Ramones, y llega Bowie con plataformas, tacones, lentejuelas, pelucas…”, narra. Él se define así: “A mi padre le gusta el rock y a mi madre la Pantoja y Lola Flores, lo juntas y salgo yo”, dice entre risas. Cuando actúa como drag queen, con las Queens Yeyes, no interpreta un personaje. “Yo siempre he sido así”, señala. “Jota no es un personaje, soy yo, pero es cierto que hay cosas que puedo hacer con las Queens Yeyes que no puedo hacer como Juan José”.

A su compañero Daniel Lagos, como Deena Citrón, lo conoció durante la celebración del Orgullo LGTBI de Jerez. “Me gustaba lo que hacía y le pregunté si se hacía una foto conmigo”, relata Jota. Daniel Lagos, con pocos años, se ponía la ropa de su abuela y se travestió por primera vez con 16 años. Tres antes ya había salido del armario. “Con once años tuve claro que era gay”, señala, pero luego tuvo problemas de identidad sexual y sufrió disforia de género, es decir, se identificaba con el sexo opuesto —fruto de una crisis que suele surgir en situaciones de ansiedad o irritabilidad—. “Como todo el mundo me preguntaba si era una mujer, me empecé a plantear mucho mi identidad de género y no terminaba de encontrar mi lugar dentro del colectivo LGTBI”, explica.

 

Las drag, preparándose en camerino antes de su actuación. FOTO: MANU GARCÍA

Deena y Jota son solo dos de las drag queen que participan en el I Festival Drag Sherry Queens, junto a las Queens Yeyes, Nair Franks, Shaniqua La Santa y Mary Conazo, un evento que apoya la delegación de Juventud del Ayuntamiento de Jerez, y las asociaciones Jerelesgay, Amare (Puerto Real) y Libres (El Puerto), La Faraona, y La Librería. “Me siento muy contenta de poder colaborar con esta iniciativa, promovida por nuestra juventud, y que trata de dar visibilidad a un tema que es importante que se reconozca, se respete su espacio, que puedan expresarse libremente, y que sientan a este Ayuntamiento como cercano”, decía la delegada Ana Hérica Ramos durante la presentación del festival.

“Hay que sacar de su contexto el mundo drag, siempre se hacen estos espectáculos en salas de ambiente, por eso es tan importante este tipo de festivales”, señala Jota, para poder “abrirnos a un público diferente”. Deena Citrón aporta que “es un orgullo y un honor” participar en este festival, “porque el colectivo LGTBI no tiene la visibilidad que debería y si hablamos de travestismo y el colectivo trans… ni te cuento. Tenemos mucha ilusión, en Jerez no se hacen cosas así todos los días”. Shaniqua, durante la presentación, agregó que “el drag está estereotipado de una forma negativa, y este festival nos va a permitir mostrar qué es el drag, que está a pie de calle y puede llegar a todo el mundo”.

Daniel Lagos y Juan José Torres, tras la entrevista con lavozdelsur.es. FOTO: MANU GARCÍA

Dani Lagos considera que “el drag es un acto político, una manera de decir que el género es un constructo social, que es performativo, y que nadie nos tiene que decir cómo comportarnos en base a nuestro género, a nuestra sexualidad, o a nuestro sexo biológico”. Para él, “el drag es arte con un mensaje: el hecho de que un hombre lleve tacones o una mujer una barba postiza es un acto político en sí”. Deena Citrón, cuenta, “no es un personaje que haya creado, es una parte de mí a la que como hombre no puedo dejar salir”.

En esencia, Dani y Deena son la misma persona, “aunque hay cosas que como Dani las puedo hacer y como Deena no y al contrario”. El transformismo, de momento, es un hobbie, ya que se está preparando las oposiciones para profesor de Secundaria, y no sabe si dentro de unos años podrá seguir ejerciendo como drag. “Ahora mismo me lo estoy pasando muy bien y simplemente estoy aprovechando el momento”. Pero, ¿cómo define a su alter ego? “No sé cómo me las apaño pero siempre acabo en bragas, no sé si eso lo define”, dice entre risas. “Es una persona muy refinada, una señora”, añade Jota. “Una folclórica”, remata Deena.

Juan José, que suele transformarse en Jota casi todos los fines de semana, está cursando bachillerato de Artes Plásticas en la Escuela de Arte de Jerez, recibe clases en una academia de Artes Escénicas, también clases de canto y hace teatro. “Todo forma parte del drag”, dice. Él, que cada día es “un poquito más travesti”, asegura, también ha vivido malos momentos por los intolerantes con los que se ha encontrado a lo largo de su vida. “Después de actuar en Feria hubo uno que venía detrás mía con una navaja y me decía que me quería matar”, recuerda. “Obviamente molesta, pero estoy tan acostumbrado que desistes de explicarle nada a gente así, no lo entienden, viven en una cueva”.

Por estas cosas, añade Jota, “hay que seguir yendo a manifestaciones, a los Orgullos… para que la gente se vaya concienciando”. Su compañera Deena la completa: “La homofobia en realidad es el miedo que tienen muchos hombres a que los traten como ellos tratan a las mujeres, porque la homofobia parte del machismo”. Deena Citrón considera que “parte de culpa la tiene el colectivo LGTBI, porque se ha normalizado que los hombres deban ser masculinos, ser y vestir de una determinada manera”. Y aclara: “El hecho de que un hombre sea masculino no es malo, el problema es que estés en contra de lo que no sea como tú entiendes la vida”.

Sobre el autor:

Francisco Romero

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Antes de terminar la carrera, empecé mi trayectoria, primero como becario y luego en plantilla, en Diario de Jerez. Con 25 años participé en la fundación de un periódico, El Independiente de Cádiz, que a pesar de su corta trayectoria obtuvo el Premio Andalucía de Periodismo en 2014 por la gran calidad de su suplemento dominical. Desde 2014 escribo en lavozdelsur.es, un periódico digital andaluz del que formé parte de su fundación, y con el que obtuve en 2019 una mención especial del Premio Cádiz de Periodismo.

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