"Hay dos tipos de sordera: la sensorial, que es la mía y la mental, que es la vuestra"

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Contra la prohibición de que ciegos y sordos se casen sin autorización.

Raquel Sempere, la joven jerezana sorda que se hizo viral cantando en lenguaje de signos el tema Ya no, de Manuel Carrasco, se indigna ante la reforma del artículo 56 del nuevo Código Civil que entrará en vigor en junio de 2017.  Esta ley establece la obligatoriedad de "dictamen médico sobre la aptitud para prestar el consentimiento de aquellos contrayentes que estuvieren afectados por deficiencias mentales, intelectuales o sensoriales". Esta modificación del artículo, que discrimina a personas con discapacidad visual o auditiva, ha horrorizado a organizaciones e instituciones de este ámbito social. Ante tal "error" por parte del Gobierno, Raquel Sempere publica un vídeo para expresar sus sentimientos, su ira, su "impotencia".

Vivo en un mundo que me da frío. Donde vosotros pensáis que soy caliente.
Solo quiero igualdad y creéis que busco la guerra.

Soy una mala mujer.
Soy inútil por defecto social.
Soy rebelde. por elección.

Estoy cansada.
Cansada de que me anuléis como persona.
Cansada de que hagáis lo mismo con mi gente.
Cansada de pertenecer a la clase marginal, donde se tacha al negro, al discapacitado, al homosexual de inferior, sólo por ser diferente.

Cansada de adaptarme a un mundo que no es el mío
Cansada de no haber elegido nacer con una discapacidad y de que me pongáis barreras.
Y después, de que me premiéis por ello, por algo que debería ser considerado normal.
¿Irónico, verdad?

Cansada de que os colguéis medallas y de que sólo os preocupéis del bienquedismo social. Maquillaje moral, del barato, del falso.
Cansada de que pequéis de humildad y de que os falte bondad.

Hay un tipo de violencia que no deja huellas, no se viste de moratones ni de cicatrices. Hay un tipo de violencia que duele más que un tortazo. Y es la que te oprime por ser como eres y el odio hacia mí y a mi gente que calláis y ocultáis.

Soy Anormal. Decís.
Retrasada. Decís.
Inferior. Decís.
Y lo decís quienes lo sois.

Pongo voz a mi mundo, aunque me encadenéis las manos.
Soy sorda, pero no muda.
Y reivindico mis derechos humanos.

No vengo a daros un discurso, me hierve la sangre observando lo que veo. Mi protesta, aunque no quede en nada, nace de la misma piel que la vuestra, de vuestra misma sangre que es la mía, y no de ideales nazis, excluyentes.

Porque yo no veo color, sexo o clase. Sólo veo el corazón que hace su engranaje.
Me indigno cuando a la palabra “discapacidad” le acompaña el erróneo sinónimo de “deficiente”.

Y aunque mi lucha sea silente, sé que no estoy sola entre tanta gente. Por no creer en los estereotipos y patrones sociales. Por pensar que todos somos iguales.

Sois vosotros los que me hacéis ser diferente y por ello me enorgullezco de que me marginéis, por no tener una mente como la vuestra, egoísta, clasista y demente. Hay dos tipos de sordera: la sensorial, que es la mía y la mental. que es la vuestra. Y la vuestra no tiene solución.

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