La pasarela donde desfilan más de mil vinos de Jerez

Miguel Monje y Ana Conde regentan Licores Corredera, un céntrico establecimiento en la tierra del 'sherry' que alberga hasta 2.500 referencias entre jereces, brandies y bebidas espirituosas

Ana Conde y Miguel Monje regentan Licores Corredera. FOTO: MANU GARCÍA.
Ana Conde y Miguel Monje regentan Licores Corredera. FOTO: MANU GARCÍA.

Fue en enero de 2014 cuando Miguel Monje y Ana Conde abrieron en la calle Corredera un local dedicado exclusivamente a la venta de vinos. Miguel, que fue trabajador de la bodega Garvey hasta hace unos años, y Ana, bilbaína pero asentada en la ciudad desde hace 27, pensaron que Jerez necesitaba de un espacio dedicado exclusivamente a los vinos, con el sherry como verdadero protagonista.

“No había realmente un lugar así en Jerez”, comenta Miguel, que viene de una familia vinculada tradicionalmente al mundo de las bodegas. “Tenemos prácticamente de todo”, sentencia. En pocos metros cuadrados, Licores Corredera alberga hasta 2.500 referencias entre vinos de diferentes denominaciones de origen, brandies, whiskies, ginebras y otros tipos de bebidas espirituosas. Una amplia oferta de bebidas en la que no sólo no pasan por alto el jerez y los productos del Marco y de la tierra de Cádiz, sino que los potencian. “Aunque no lo tenemos cuantificado exactamente, aproximadamente un 70% de la tienda es producto de nuestra zona”, aclara su propietario.

Ana y Miguel durante el encuentro con lavozdelsur.es. FOTO: MANU GARCÍA.

Uno de los atractivos de esta vinoteca es precisamente su heterogeneidad, tanto en el producto como en sus consumidores. “Hay de todo, desde el consumidor clásico de siempre, que va a comprar el mismo vino, hasta la gente joven, que es una alegría que empiecen a beber vino y que vaya probando”, dice emocionada Ana. Pero, ¿cómo se consigue esa capacidad de adaptarse a distintos tipos de clientes en una ciudad como Jerez? “Teniendo para todos, fue surgiendo poco a poco, empezamos con lo básico y el público nos ha ayudado mucho con sus demandas”, comenta Ana, que reconoce que desde la apertura hasta hoy, obviamente, hay un buen trecho recorrido. “Empezamos con muy poquito, y este verano hemos acabado abriendo tienda online, en la que sólo vendemos productos de Jerez”.

Pese a venir del mundo del jerez y conocerlo “de toda la vida”, Miguel reconoce que los comienzos no fueron fáciles. “No es fácil hacer algo en Jerez, y tuvieron que conocernos para apostar definitivamente por esto”, reconoce en compañía de Ana, que también se sincera: “No nos conocía nadie y no teníamos capacidad económica”. En esa línea, Miguel recuerda que la tienda es, al fin y al cabo, “un escaparate de lo que se está haciendo” y, fundamentalmente, cree, “de las nuevas tendencias del Marco, porque cada vez se demandan cosas más especiales”. Fruto de esa demanda, Licores Corredera ha crecido, ofreciendo un espacio que antes no existía en la ciudad. “Buscamos productos que no son los habituales, para ir a comprar un vino fino normalito no hace falta ser un especialista, pero aquí puedes encontrar vinos finos en rama, por ejemplo, o vinos con tiradas limitadas, que es muy complicado que a nivel particular tengas acceso”. Una realidad que consiguieron con el tiempo y de la que ahora hacen gala como establecimiento de referencia. “Hemos conseguido que esas bodegas pequeñas o de producción exclusiva se acuerden de nosotros y nos tengan en cuenta”.

Una mujer comprando en Licores Corredera. FOTO: MANU GARCÍA.

Sobre el consumo en auge del vino de Jerez son conscientes de un gran cambio en los últimos años, especialmente desde que abrieron. “Ahora la gente busca otras cosas, conoce más”, apunta Ana, que no duda en atribuir esa dinámica a iniciativas como los tabancos, que han provocado que mucha gente joven se acerque al jerez. Miguel, en esa línea, cree que es básico también acercarse al consumidor e interactuar con él, algo que hace hasta a la hora de dar a conocer los vinos y espirituosos que sus clientes le demandan. “En vez de decir, por ejemplo, que un vino tiene mucha glicerina pues decimos que es graso, que es mantecoso. Le hacemos más fácil a la gente entender los vinos”, asegura. “Es como cuando decimos que un vino huele a pocetilla, la gente se extraña pero es que es así, y eso no es malo, es bueno y es cuestión de explicarlo”, comenta entre risas.

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