“El corazón humano pertenece al mundo de los monstruos”

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Gustavo Martín Garzo presentó la noche del jueves su última novela, 'La ofrenda', en la librería La Luna Nueva. Dialogó con Roxana Martínez sobre el libro y su visión de la literatura.

Rodeado de cuentos, Gustavo Martín Garzo nos susurró la historia universal de la literatura. Nos condujo al núcleo esencial de las narraciones, al origen de la escritura y la lectura. Gustavo lleva muchos años escribiendo. Ha recibido importantes galardones, como el Premio Nacional de Narrativa, con “El lenguaje de las fuentes”, o el Premio de las Letras de Castilla y León, con “El jardín dorado”. Su escritura nunca abandona el tono poético y la mirada filosófica. Acude a los mitos, los cuentos y las viejas historias para mostrarnos quiénes somos. 

El escritor estuvo acompañado por Roxana Martínez, mediadora de lectura que trabaja para la empresa Piratas de Alejandría. Roxana conoció a Gustavo en un programa de animación a la lectura. Tuvo la oportunidad de escucharlo en un encuentro con jóvenes lectores de un pueblo de Sevilla: “Cuando él habla, todo empieza a encajar dentro de ti. Porque habla del origen de las cosas, del amor, del desamor, de lo invisible, de lo oscuro… ”. Por eso los jóvenes lectores se apasionan con sus palabras. 
“La ofrenda” se inspira en “La mujer y el monstruo” (1954), una película dirigida por Jack Arnold. La película, nos aclaró Gustavo, remite al cuento de la bella y la bestia. El cine de su infancia, el de las sesiones dobles, era “el mundo del ensueño”, algo que hoy casi se ha perdido. “A los niños nos gustaban especialmente las películas de monstruos: King Kong, Frankenstein, la mujer pantera…”. 

El niño se identifica con el monstruo: ese es el origen de su fascinación. El monstruo es un ser deforme, un ser que no tiene un lugar en el mundo, un ser incomprendido, lleno de deseos que él mismo no entiende… “El corazón humano pertenece al mundo de los monstruos. La tarea de la literatura es explorar ese territorio desconocido y extraño, donde está nuestra verdadera vida”. Según Martín Garzo, una de las misiones de la escritura y la lectura consiste en despertar esa “vida dormida” que todos llevamos dentro, nuestros deseos más profundos, nuestros deseos incumplidos. Pero despertar esa vida también tiene sus riesgos… La novela explora el mundo oscuro de nuestra sexualidad. El sexo nos pone en contacto con esa parte no humana que hay en nosotros. Una de las escenas de la película que más le marcó fue el encuentro del monstruo y la bella. La misteriosa atracción… En ese tipo de películas el monstruo se sentía atraído por la bella. Y la bella siempre se aterrorizaba. Sin embargo, Gustavo en la novela habla de un amor correspondido. 

La novela es la historia del encuentro de dos soledades, nos explicó. Una joven enfermera, que está viviendo una relación amorosa dañina con un compañero de trabajo, lee un anuncio en el que buscan una persona para atender a una mujer anciana. Para huir de la situación en la que vive, solicita ese trabajo. La aceptan y se va a cuidarla. La anciana vive en un lugar muy lejano, una isla al sur de África. Allí hay una casa enorme y extraña, con un jardín selvático lleno de balsas de agua y canales. Pronto se da cuenta de que allí hay algo oculto, un secreto. La anciana la ha contratado para ponerla en contacto con ese extraño y oscuro mundo. El ser que habita en las profundidades se comunica con ella a través de las naranjas… Cuando Gustavo acabó de escribir esta historia, se enteró de que Guillermo del Toro había rodado una película inspirada también en “La mujer y el monstruo”. 

Roxana Martínez recordó una frase de Graham Green que aparece en la novela: “Todos los cuartos de las mujeres enamoradas están llenos de agua”. El mundo de la mujer está muy cerca del agua. El niño es un pez antes de nacer, y el amor es entrar en ese mundo de agua. Gustavo reconoce que esa frase le cautivó. El agua está llena de significados. Es el origen de la vida, el mundo prenatal, el mundo de la sexualidad, donde no hay lenguaje. La criatura, el monstruo, procede de la oscuridad del mundo acuático: “Los amantes, en el momento del encuentro físico, llegan a un lugar así.” Es el mundo oscuro y secreto de los deseos, la noche que los amantes no quieren abandonar. La literatura trata de ese secreto, de esa intimidad profunda. 
Hay que amar las cosas para que se vuelvan amables, decía Chesterton.

En la novela están muy presentes los cuentos, nos explicó Martín Garzo. La clave de la bella y la bestia, Eros y Psique, es que la bella ame a la bestia y así la rescate. En el horror siempre hay algo que pide ser amado, decía Rilke. El amor como rescate… “Son monstruos afligidos que buscan ser aceptados”. Y al ser aceptados se vuelven bellos. Otra misión de la literatura, según Gustavo, consiste en rescatar lo que se puede perder. Un libro es como el arca de Noé. Pero la literatura, la imaginación, también nos sirve para adentrarnos en la realidad, deshacer los hechizos y huir de los delirios colectivos. “La literatura nos devuelve al mundo real en toda su amplitud”. Los mitos y los cuentos tradicionales desvelan lo que hay en nuestro interior, nuestros impulsos y anhelos reales. Gustavo Martín Garzo quiso resaltar que “La ofrenda” es también una novela de aventuras y un relato romántico. Empezó a escribirla en tercera persona, pero sin querer pasó a la segunda, más directa, como cuando alguien se habla a sí mismo delante del espejo. También hay partes escritas en forma de diario. 

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