Los recuerdos del incendio con siete muertes de otro geriátrico cercano en 2010 aterrorizaron a Sevilla este 5 de enero

Un cable de un aire acondicionado hizo prenderse el colchón de una persona en la tercera planta hace diez años, tras lo cual la residencia Aurora pudo abrir porque no hubo negligencias sino un hecho fortuito

Un anciano herido en el suceso de 2010. FOTO: Giralda TV
Un anciano herido en el suceso de 2010. FOTO: Giralda TV

Apenas algo más de un kilómetro separan la residencia DomusVI de San Pablo del geriátrico Aurora. Ambas, marcadas por un suceso similar. Esta pasada noche ardía el geriátrico en la noche de Reyes de Sevilla que quedará marcada por esta tragedia, que ha costado ya la vida de una mujer octogenaria. La residencia Aurora, en Nervión, acabó sufriendo siete muertes por un incendio en un colchón.

El paralelismo entre ambos sucesos generó una enorme preocupación esta noche del 5 de enero. Los profesionales, e incluso los vecinos, que intervenían sabían lo que significaba este incendio, de un enorme riesgo y de obvias dificultades para la salida del inmueble cuando se trata, como es el caso de muchos mayores, de personas dependientes.

La situación de Aurora fue, en principio, más grave que la actual. Porque si bien hay 18 personas ingresadas, cinco de ellas graves, en Aurora perdieron la vida siete personas, seis en la primera noche, y una séptima dos días después por la inhalación de humos.

De aquel suceso se extrajo que no hubo responsabilidad por parte de los propietarios, sino que se trató de un hecho fortuito, del que no podía hablarse de culpa ni negligencia. Apenas tres meses antes había recibido un aviso de la Junta de Andalucía tras una inspección para que subsanaran algunos problemas, pero estos no estaban relacionados con el suceso.

Fue un problema en un sistema eléctrico de un aire acondicionado lo que desencadenó el incendio. Primero ardió un colchón y el fuego se fue extendiendo por las estancias. Las referencias fueron terroríficas, con ancianos impedidos que no pudieron salir. Asimismo, la legislación en materia de prevención ha seguido avanzando en la última década.

Un año más tarde, en 2011, abría de nuevo la residencia, volviendo incluso muchos de los ancianos que habían estado cuando ocurrió el accidente. "Fue muy duro, nunca lo podré superar, todos eran muy queridos", explicaba la propietaria, Aurora Domínguez. "Pero lo mío es vocacional, necesitaba volver".

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