El concejal de Izquierda Unida (IU) en el Ayuntamiento de Sevilla, Ismael Sánchez, ha denunciado públicamente la “extrema inseguridad jurídica” que padecen once familias del barrio, entre ellas nueve con menores de edad, que podrían ser empujadas al desahucio pese a contar con contratos de alquiler con opción a compra.
El origen del conflicto se remonta a la promoción de viviendas impulsada por la empresa Solar de Palmete S.L., cuyas casas fueron adjudicadas en algunos casos con participación de Emvisesa, la empresa municipal de vivienda. Tras la quiebra de la promotora, el edificio pasó a manos del Banco Santander, que mantiene actualmente un procedimiento judicial “ignorando la existencia y validez de dichos contratos”, lo que deja a los afectados en una situación que Sánchez califica de “absoluta indefensión”.
Para el edil, la actitud del Ayuntamiento es inasumible. Considera inaceptable que el Consistorio permanezca impasible ante un conflicto que afecta al derecho a la vivienda y que, además, hunde sus raíces en una operación donde intervinieron actores públicos. Según IU, la pasividad municipal está agravando un problema social “de enorme gravedad” en plena emergencia habitacional.
La formación reclama al alcalde que asuma su “responsabilidad política” y actúe de forma inmediata. A juicio de Sánchez, el Ayuntamiento no puede limitarse a ser un espectador cuando la promoción recibió dinero público, existen contratos en vigor, las familias han cumplido con sus obligaciones y una entidad financiera pretende “borrar de un plumazo” años de vida y derechos adquiridos.
IU exige al gobierno municipal que utilice “todos los instrumentos a su alcance” para frenar los desahucios, mediar con la propiedad del inmueble y defender los intereses de estas familias frente a una actuación bancaria que consideran “socialmente injusta y jurídicamente cuestionable”.
El mensaje final de Sánchez es contundente: "Mirar hacia otro lado no es una opción. El alcalde debe decidir si está del lado de los fondos y los bancos o del lado de las vecinas y vecinos de Sevilla. En Palmete, el tiempo se agota y la responsabilidad es inequívocamente política".



