Una jerezana, una gaditana y un arcense, entre los atrapados en Sri Lanka en el viaje del MIR: "No sabemos cuándo vamos a volver"

Dos de las jóvenes atrapadas explican a lavozdelsur.es cómo viven la espera en Sri Lanka tras la cancelación de vuelos debido a la escalada del conflicto en Oriente Próximo, sin fecha clara para regresar a España y con contacto limitado con la aerolínea

Los andaluces y el extremeño atrapados en Sri Lanka durante su viaje del MIR por el conflicto en Oriente Próximo.
Los andaluces y el extremeño atrapados en Sri Lanka durante su viaje del MIR por el conflicto en Oriente Próximo.
03 de marzo de 2026 a las 12:56h

Nueve jóvenes médicos españoles —ocho andaluces y un extremeño— permanecen en Sri Lanka tras la cancelación de su vuelo Colombo–Abu Dabi–Madrid, afectado por el cierre de espacios aéreos en Oriente Próximo. El grupo debía despegar de Colombo a las cuatro de la madrugada, pero la compañía Etihad Airways les notificó la suspensión apenas doce horas antes. Desde entonces, no tienen fecha cerrada de regreso.

La aerolínea les plantea dos salidas: el reembolso del billete —que, según detallan, rondaría los 400 euros tras aplicar gastos de gestión— o esperar a que el tráfico aéreo se restablezca "a partir del 9 de marzo", como explican a lavozdelsur.es. El problema, subrayan, es que nadie les garantiza que ese día vuelen ni que dispongan de plaza asignada. "No sabemos si será una semana o meses", resume Ana García, una de las afectadas.

Jerez, pendiente del regreso

Entre el grupo está Ana del Valle, jerezana de 24 años. Explica que, dentro de la situación, se encuentran en condiciones seguras. "Sri Lanka no está metido en el conflicto y es un país seguro. La agencia nos ha proporcionado alojamiento y estamos bien", señala. Aun así, admite que la incertidumbre pesa más que cualquier otra circunstancia.

El alojamiento, gestionado por la agencia con la que contrataron el viaje, no está en una zona especialmente céntrica. Salen para hacer compra, sacar dinero y organizar la estancia mientras esperan noticias. "Si supiéramos seguro que en una semana volvemos, no habría problema. Lo difícil es no tener fecha", apunta. Sus familias, desde Andalucía, les piden calma y prudencia.

El viaje lo habían organizado con meses de antelación para celebrar el examen MIR tras un periodo de estudio intenso. Durante su estancia se publicaron las notas, de madrugada. La coincidencia entre ese momento y la cancelación del vuelo ha convertido lo que debía ser un cierre festivo en una experiencia marcada por la tensión logística.

Sin interlocución clara

Ana García, natural de Linares, fue una de las primeras en recibir la notificación de cancelación. Relata que, desde ese instante, activaron todos los contactos posibles: agencia, aerolínea y autoridades consulares. Han escrito al consulado en Colombo y a la embajada en Nueva Delhi. La respuesta ha sido formal: faciliten sus datos y manténganse atentos a comunicaciones oficiales.

"No podemos ni hablar con la aerolínea. No atienden llamadas ni correos. Están totalmente colapsados", explica a este medio. La falta de interlocución directa es uno de los aspectos que más inquieta al grupo. Sin confirmación de vuelo, tampoco pueden reorganizar planes ni calcular gastos adicionales.

Descartan el reembolso porque consideran inviable adquirir nuevos billetes en el contexto actual. Según relatan, los vuelos disponibles presentan precios elevados, sobreventas o cancelaciones posteriores. Algunas rutas alternativas, incluso con escalas adicionales vía Asia, tampoco ofrecen garantías. "No queremos que nos devuelvan el dinero. Queremos que nos ofrezcan una ruta alternativa para volver", insisten.

Ocho andaluces y un extremeño, de entre 24 y 26 años

Son nueve jóvenes de entre 24 y 26 años, procedentes de Linares, Jerez, Arcos de la Frontera, Cádiz, Sevilla y Coria del Río, además de un compañero extremeño. Se organizan para gestionar gastos, turnarse gestiones y mantenerse informados. Reconocen que hay distintos estados de ánimo en el grupo, aunque tratan de mantener la calma colectiva.

También han buscado respaldo institucional. El alcalde gaditano, Bruno García, se ha puesto en contacto con ellos para interesarse por la situación y trasladar el caso a instancias superiores. Aun así, son conscientes de que la solución depende de la evolución del tráfico aéreo y de la respuesta de la compañía.

Mientras tanto, esperan. Revisan correos, siguen las noticias y mantienen las maletas preparadas. No cuestionan la seguridad del lugar en el que están. La preocupación, repiten, no es Sri Lanka, sino la ausencia de una fecha concreta que les permita regresar a casa y cerrar, definitivamente, un viaje que ya no tiene nada de celebración.

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Míriam Bocanegra

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