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Fibes: cuatro décadas de reinvención para que Sevilla siga jugando la liga de los grandes congresos

La inversión de casi cuatro millones de euros impulsa una nueva etapa en un recinto que, desde su gestación hace 45 años, ha evolucionado al ritmo de las aspiraciones internacionales de la capital de Andalucía

  • José Luis Sanz visita las obras de remodelación del palacio de exposiciones y congresos Fibes en Sevilla.

La renovación integral del pavimento de los pabellones 1 y 3 de Fibes, dentro de un plan de inversiones cercano a los cuatro millones de euros, trasciende una simple actuación de mantenimiento. Detrás de las obras anunciadas por el Ayuntamiento de Sevilla se encuentra una estrategia para reforzar la competitividad del Palacio de Exposiciones y Congresos en un mercado donde las ciudades ya no compiten solo por su patrimonio, su oferta hotelera o sus conexiones aéreas, sino también por la capacidad de sus infraestructuras para atraer ferias, convenciones y congresos internacionales.

Hablar hoy de Fibes es hablar de una de las principales infraestructuras económicas de la capital andaluza. Miles de profesionales cruzan cada año sus puertas para asistir a encuentros que generan actividad en hoteles, restaurantes, comercios y transporte.

El turismo MICE (Meetings, Incentives, Conferences and Exhibitions) se ha convertido en uno de los segmentos de mayor valor añadido para los destinos urbanos: un delegado de congreso gasta de media varias veces más que un turista convencional, y su estancia se reparte entre alojamiento, restauración, comercio y transporte local. Sevilla aspira desde hace años a consolidarse entre las grandes sedes congresuales del sur de Europa, un objetivo que exige medirse con plazas que llevan años invirtiendo con esa misma vocación.

Cuatro alcaldías, un mismo recinto

Entender las obras actuales exige mirar atrás, porque Fibes nunca ha sido el legado de una sola corporación municipal. Las primeras referencias institucionales al proyecto aparecen en 1981, durante el mandato de Luis Uruñuela (PA). La inauguración oficial no llegaría hasta 1989, ya con Manuel del Valle (PSOE) en la alcaldía. Aquel primer recinto respondía a una lógica muy distinta a la actual: se concibió como un gran espacio ferial, pensado sobre todo para exposiciones comerciales, en una Sevilla que todavía no había asumido del todo su vocación congresual internacional.

Casi dos décadas después, el crecimiento del turismo de reuniones obligó a repensar el complejo. Nació así Fibes II, la ampliación diseñada por el arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra: más de 40.000 metros cuadrados nuevos, un auditorio para unas 3.500 personas, salas modulables, zonas de restauración, aparcamientos y una pasarela que unió ambos edificios en un único recinto congresual. Más que una simple ampliación física, supuso un cambio de escala que permitió a Sevilla optar a congresos internacionales que hasta entonces resultaban inalcanzables por falta de capacidad. El impulso administrativo, la cesión del suelo y la ejecución se desarrollaron bajo Alfredo Sánchez Monteseirín (PSOE), mientras que la recepción de las obras y la apertura llegaron ya con Juan Ignacio Zoido, en 2012.

Desde entonces, las modernizaciones técnicas se han sucedido sin interrupción bajo los gobiernos socialistas de Juan Espadas y Antonio Muñoz y del actual alcalde, José Luis Sanz (PP): renovación de sistemas de climatización, mejoras audiovisuales, instalaciones fotovoltaicas, sustitución del alumbrado por tecnología LED, modernización de ascensores, actuaciones de accesibilidad y actualización de la infraestructura informática. Ninguna etapa política puede atribuirse en solitario el recinto: cada corporación ha añadido una pieza a un proyecto que lleva más de cuatro décadas construyéndose, y esa continuidad —más allá del color de gobierno de turno— es en sí misma uno de los rasgos que distinguen a Fibes de otras grandes infraestructuras municipales, con frecuencia rehenes de los ciclos electorales.

De construir más a construir mejor

Ese es precisamente el marco del plan presentado ahora. La sustitución de 14.400 metros cuadrados de pavimento en los pabellones 1 y 3 afecta a un suelo que lleva más de tres décadas soportando el paso constante de maquinaria pesada, montajes feriales y el tránsito de miles de visitantes al año, un desgaste acumulado que ningún mantenimiento superficial puede corregir a estas alturas. Las obras se plantean por fases para no paralizar la actividad del recinto: mientras un pabellón permanece cerrado y en obras, el otro sigue operativo, de forma que FIBES pueda seguir acogiendo ferias y congresos durante buena parte del proceso.

A esa actuación se suman la impermeabilización de cubiertas —clave para evitar filtraciones en unas naves de grandes luces que llevan años expuestas al desgaste del clima sevillano—, la instalación de videovigilancia inteligente y control de aforos, la renovación de puertas automáticas de acceso y carga, y la mejora de distintos espacios técnicos como cuartos de instalaciones y zonas de servicio.

En conjunto, estas actuaciones no son una tercera gran ampliación: son la actualización de unas instalaciones cuya parte original supera ya los treinta y cinco años de actividad. El Ayuntamiento prevé movilizar 3.999.551,18 euros entre las actuaciones ya ejecutadas durante 2025 y las previstas para 2026, un desembolso que se suma a las inversiones acometidas en ejercicios anteriores y que confirma que la actualización de FIBES no responde a una decisión puntual, sino a una partida presupuestaria sostenida en el tiempo.

"El mejor del sur de Europa"

El alcalde José Luis Sanz enmarca estas inversiones dentro de una estrategia de largo recorrido para reforzar el papel de Sevilla en el sector congresual. Durante su visita a las obras, defendió que el objetivo es recuperar un recinto que "durante demasiado tiempo permaneció sin las inversiones necesarias" y convertirlo en "el mejor Palacio de Exposiciones y Congresos del sur de Europa", al considerar que invertir en Fibes supone hacerlo también en empleo, actividad económica y proyección internacional para la ciudad. Esa vinculación entre infraestructura y economía no es retórica: cada gran congreso que se celebra en Fibes activa a proveedores locales, empresas de montaje, catering, transporte y azafatas, además del gasto directo de los asistentes en la ciudad durante los días del evento.

El sector, además, ha cambiado de fondo desde que Fibes abrió sus puertas. Un recinto congresual ya no se mide solo por el tamaño de sus pabellones o el número de asistentes que puede albergar, sino por la conectividad tecnológica, la eficiencia energética, la accesibilidad universal y la capacidad de adaptar los espacios a formatos cada vez más híbridos, que combinan asistencia presencial y retransmisión online.

Disponer de instalaciones modernas ha dejado de ser un elemento diferenciador para convertirse en un requisito de entrada: sin él, ciudades como Sevilla ni siquiera entran en el proceso de selección de las grandes citas internacionales, que suelen decidirse con años de antelación y comparando varias sedes candidatas a la vez. La aspiración de Sanz —ser "el mejor del sur de Europa"— obliga, por tanto, a mirar a quienes hoy ocupan ese lugar.

Lisboa y Málaga marcan el ritmo

Lisboa cerró 2025 como líder mundial del ranking de congresos internacionales que elabora la ICCA (International Congress and Convention Association), superando a plazas como París o Barcelona, según los datos difundidos por la Associação Turismo de Lisboa. La capital portuguesa atrajo más de 100.000 participantes extranjeros a sus congresos internacionales a lo largo del año, con un gasto medio cercano a los 3.000 euros por persona durante su estancia, y fue elegida por tercera vez Mejor Destino MICE de Europa en los World MICE Awards de 2025. Más de la mitad de los 356 congresos que situaron a Portugal en ese ranking se celebraron en Lisboa.

Más cerca todavía, Málaga ofrece un espejo directo dentro de la propia Andalucía. El Palacio de Ferias y Congresos (FYCMA) cerró 2025 con cifras récord —147 eventos, más de 283.000 asistentes y un impacto económico superior a los 265 millones de euros, según datos del Ayuntamiento de Málaga—, con una cuarta parte de su programación ya de ámbito internacional. La tendencia se ha acelerado en 2026: solo entre enero y julio, FYCMA recibió más de 163.000 asistentes, un 21% más que en el mismo periodo del año anterior, y generó un impacto superior a los 165 millones de euros.

  • El Palacio de Congreso de Fibes I en Sevilla, inaugurado en 1989.
  • -

Fibes cerró 2025 con un impacto económico de 237 millones de euros, una cifra que sitúa al recinto sevillano en una magnitud comparable a la de Málaga, aunque por debajo de los 265 millones de FYCMA y de los 248 millones que el propio FIBES había registrado en 2023. El contraste con el ritmo de crecimiento que exhiben tanto Málaga como Lisboa deja un mensaje claro: mantenerse en el pelotón de cabeza exige inversión constante. Ninguna de las dos ciudades competidoras ha dejado de actualizar sus recintos en los últimos años, y ambas han apoyado buena parte de su despegue en la modernización tecnológica y la especialización sectorial, no solo en ganar metros cuadrados.

Cuando Fibes abrió en 1989, Sevilla todavía estaba construyendo el modelo de ciudad que se consolidaría tras la Exposición Universal de 1992. Más de cuatro décadas después de que se gestara el proyecto, la lógica de fondo sigue siendo la misma: ampliar metros cuadrados y mantener la capacidad de competir en un sector que se renueva constantemente y en el que ninguna ciudad puede permitirse descansar en los laureles de su patrimonio o sus bondades. 

La renovación integral del pavimento de los pabellones 1 y 3 de Fibes, dentro de un plan de inversiones cercano a los cuatro millones de euros, trasciende una simple actuación de mantenimiento. Detrás de las obras anunciadas por el Ayuntamiento de Sevilla se encuentra una estrategia para reforzar la competitividad del Palacio de Exposiciones y Congresos en un mercado donde las ciudades ya no compiten solo por su patrimonio, su oferta hotelera o sus conexiones aéreas, sino también por la capacidad de sus infraestructuras para atraer ferias, convenciones y congresos internacionales.

Hablar hoy de Fibes es hablar de una de las principales infraestructuras económicas de la capital andaluza. Miles de profesionales cruzan cada año sus puertas para asistir a encuentros que generan actividad en hoteles, restaurantes, comercios y transporte.

El turismo MICE (Meetings, Incentives, Conferences and Exhibitions) se ha convertido en uno de los segmentos de mayor valor añadido para los destinos urbanos: un delegado de congreso gasta de media varias veces más que un turista convencional, y su estancia se reparte entre alojamiento, restauración, comercio y transporte local. Sevilla aspira desde hace años a consolidarse entre las grandes sedes congresuales del sur de Europa, un objetivo que exige medirse con plazas que llevan años invirtiendo con esa misma vocación.

Cuatro alcaldías, un mismo recinto

Entender las obras actuales exige mirar atrás, porque Fibes nunca ha sido el legado de una sola corporación municipal. Las primeras referencias institucionales al proyecto aparecen en 1981, durante el mandato de Luis Uruñuela (PA). La inauguración oficial no llegaría hasta 1989, ya con Manuel del Valle (PSOE) en la alcaldía. Aquel primer recinto respondía a una lógica muy distinta a la actual: se concibió como un gran espacio ferial, pensado sobre todo para exposiciones comerciales, en una Sevilla que todavía no había asumido del todo su vocación congresual internacional.

Casi dos décadas después, el crecimiento del turismo de reuniones obligó a repensar el complejo. Nació así Fibes II, la ampliación diseñada por el arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra: más de 40.000 metros cuadrados nuevos, un auditorio para unas 3.500 personas, salas modulables, zonas de restauración, aparcamientos y una pasarela que unió ambos edificios en un único recinto congresual. Más que una simple ampliación física, supuso un cambio de escala que permitió a Sevilla optar a congresos internacionales que hasta entonces resultaban inalcanzables por falta de capacidad. El impulso administrativo, la cesión del suelo y la ejecución se desarrollaron bajo Alfredo Sánchez Monteseirín (PSOE), mientras que la recepción de las obras y la apertura llegaron ya con Juan Ignacio Zoido, en 2012.

Desde entonces, las modernizaciones técnicas se han sucedido sin interrupción bajo los gobiernos socialistas de Juan Espadas y Antonio Muñoz y del actual alcalde, José Luis Sanz (PP): renovación de sistemas de climatización, mejoras audiovisuales, instalaciones fotovoltaicas, sustitución del alumbrado por tecnología LED, modernización de ascensores, actuaciones de accesibilidad y actualización de la infraestructura informática. Ninguna etapa política puede atribuirse en solitario el recinto: cada corporación ha añadido una pieza a un proyecto que lleva más de cuatro décadas construyéndose, y esa continuidad —más allá del color de gobierno de turno— es en sí misma uno de los rasgos que distinguen a Fibes de otras grandes infraestructuras municipales, con frecuencia rehenes de los ciclos electorales.

De construir más a construir mejor

Ese es precisamente el marco del plan presentado ahora. La sustitución de 14.400 metros cuadrados de pavimento en los pabellones 1 y 3 afecta a un suelo que lleva más de tres décadas soportando el paso constante de maquinaria pesada, montajes feriales y el tránsito de miles de visitantes al año, un desgaste acumulado que ningún mantenimiento superficial puede corregir a estas alturas. Las obras se plantean por fases para no paralizar la actividad del recinto: mientras un pabellón permanece cerrado y en obras, el otro sigue operativo, de forma que FIBES pueda seguir acogiendo ferias y congresos durante buena parte del proceso.

A esa actuación se suman la impermeabilización de cubiertas —clave para evitar filtraciones en unas naves de grandes luces que llevan años expuestas al desgaste del clima sevillano—, la instalación de videovigilancia inteligente y control de aforos, la renovación de puertas automáticas de acceso y carga, y la mejora de distintos espacios técnicos como cuartos de instalaciones y zonas de servicio.

En conjunto, estas actuaciones no son una tercera gran ampliación: son la actualización de unas instalaciones cuya parte original supera ya los treinta y cinco años de actividad. El Ayuntamiento prevé movilizar 3.999.551,18 euros entre las actuaciones ya ejecutadas durante 2025 y las previstas para 2026, un desembolso que se suma a las inversiones acometidas en ejercicios anteriores y que confirma que la actualización de FIBES no responde a una decisión puntual, sino a una partida presupuestaria sostenida en el tiempo.

"El mejor del sur de Europa"

El alcalde José Luis Sanz enmarca estas inversiones dentro de una estrategia de largo recorrido para reforzar el papel de Sevilla en el sector congresual. Durante su visita a las obras, defendió que el objetivo es recuperar un recinto que "durante demasiado tiempo permaneció sin las inversiones necesarias" y convertirlo en "el mejor Palacio de Exposiciones y Congresos del sur de Europa", al considerar que invertir en Fibes supone hacerlo también en empleo, actividad económica y proyección internacional para la ciudad. Esa vinculación entre infraestructura y economía no es retórica: cada gran congreso que se celebra en Fibes activa a proveedores locales, empresas de montaje, catering, transporte y azafatas, además del gasto directo de los asistentes en la ciudad durante los días del evento.

El sector, además, ha cambiado de fondo desde que Fibes abrió sus puertas. Un recinto congresual ya no se mide solo por el tamaño de sus pabellones o el número de asistentes que puede albergar, sino por la conectividad tecnológica, la eficiencia energética, la accesibilidad universal y la capacidad de adaptar los espacios a formatos cada vez más híbridos, que combinan asistencia presencial y retransmisión online.

Disponer de instalaciones modernas ha dejado de ser un elemento diferenciador para convertirse en un requisito de entrada: sin él, ciudades como Sevilla ni siquiera entran en el proceso de selección de las grandes citas internacionales, que suelen decidirse con años de antelación y comparando varias sedes candidatas a la vez. La aspiración de Sanz —ser "el mejor del sur de Europa"— obliga, por tanto, a mirar a quienes hoy ocupan ese lugar.

Lisboa y Málaga marcan el ritmo

Lisboa cerró 2025 como líder mundial del ranking de congresos internacionales que elabora la ICCA (International Congress and Convention Association), superando a plazas como París o Barcelona, según los datos difundidos por la Associação Turismo de Lisboa. La capital portuguesa atrajo más de 100.000 participantes extranjeros a sus congresos internacionales a lo largo del año, con un gasto medio cercano a los 3.000 euros por persona durante su estancia, y fue elegida por tercera vez Mejor Destino MICE de Europa en los World MICE Awards de 2025. Más de la mitad de los 356 congresos que situaron a Portugal en ese ranking se celebraron en Lisboa.

Más cerca todavía, Málaga ofrece un espejo directo dentro de la propia Andalucía. El Palacio de Ferias y Congresos (FYCMA) cerró 2025 con cifras récord —147 eventos, más de 283.000 asistentes y un impacto económico superior a los 265 millones de euros, según datos del Ayuntamiento de Málaga—, con una cuarta parte de su programación ya de ámbito internacional. La tendencia se ha acelerado en 2026: solo entre enero y julio, FYCMA recibió más de 163.000 asistentes, un 21% más que en el mismo periodo del año anterior, y generó un impacto superior a los 165 millones de euros.

  • El Palacio de Congreso de Fibes I en Sevilla, inaugurado en 1989.
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Fibes cerró 2025 con un impacto económico de 237 millones de euros, una cifra que sitúa al recinto sevillano en una magnitud comparable a la de Málaga, aunque por debajo de los 265 millones de FYCMA y de los 248 millones que el propio FIBES había registrado en 2023. El contraste con el ritmo de crecimiento que exhiben tanto Málaga como Lisboa deja un mensaje claro: mantenerse en el pelotón de cabeza exige inversión constante. Ninguna de las dos ciudades competidoras ha dejado de actualizar sus recintos en los últimos años, y ambas han apoyado buena parte de su despegue en la modernización tecnológica y la especialización sectorial, no solo en ganar metros cuadrados.

Cuando Fibes abrió en 1989, Sevilla todavía estaba construyendo el modelo de ciudad que se consolidaría tras la Exposición Universal de 1992. Más de cuatro décadas después de que se gestara el proyecto, la lógica de fondo sigue siendo la misma: ampliar metros cuadrados y mantener la capacidad de competir en un sector que se renueva constantemente y en el que ninguna ciudad puede permitirse descansar en los laureles de su patrimonio o sus bondades. 

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