La Catedral de Sevilla ha vuelto a hacer algo más que abrir sus puertas: ha marcado el pulso del turismo, la fe y la ciudad. En un año atravesado por restricciones, celebraciones litúrgicas y una agenda pastoral que obligó a cerrar el templo total o parcialmente durante más de un mes, el principal icono patrimonial de Sevilla ha firmado en 2025 el mejor dato de visitantes de su historia.
Nada menos que 2.336.111 personas cruzaron sus naves a lo largo del último ejercicio. Una cifra que no solo supera el récord previo a la pandemia, sino que mejora los datos de 2024 en un 2,7%, lo que se traduce en 61.593 visitas más. Un crecimiento moderado, sí, pero especialmente significativo por las circunstancias en las que se ha producido.
Porque este récord no llega en un año cualquiera. El calendario del Año Jubilar ha tensionado horarios, aforos y accesos, obligando a priorizar el uso litúrgico frente a la visita cultural en numerosos momentos. Aun así, la seo hispalense ha resistido y ha respondido con cifras históricas.
El empujón decisivo llegó tras el verano
El comportamiento del público a lo largo del año fue desigual. La primera mitad de 2025 cerró con 1.155.603 visitantes, incluso 5.407 menos que en el mismo periodo de 2024. El gran punto de inflexión negativo se produjo en abril, un mes marcado, como marzo, por la Semana Santa y la consiguiente limitación de visitas culturales. En abril de 2025 se registraron 161.608 entradas, frente a las 250.004 del año anterior.
Sin embargo, el último trimestre cambió el rumbo. Octubre fue el mes de mayor afluencia, con 271.488 visitantes, superando claramente los datos de 2024. Noviembre sumó 184.997 visitas, 11.199 más que el ejercicio previo, y diciembre cerró con 157.490 personas, frente a las 147.516 del año anterior. Fue ese empujón final el que permitió superar definitivamente el listón histórico.
Gratuidad, aforo y modelo de gestión
Del total de visitantes, un 12% accedió de forma gratuita: 240.202 personas entre residentes en Sevilla, nacidos en la ciudad, personas con discapacidad superior al 65%, desempleados y menores de 13 años. Además, un tercio de la recaudación por entradas se destina al Fondo Común Diocesano, que sostiene desde el patrimonio de la Archidiócesis hasta proyectos sociales, Cáritas o ayuda al tercer mundo.
Desde el Cabildo de la Catedral insisten en que el templo podría asumir incluso el doble de visitas, pero apuestan por un modelo de aforamiento que garantice la calidad de la experiencia y la seguridad, especialmente en la Giralda. "Muchos días, si se pusieran todas las entradas a la venta, las visitas serían el doble", sostienen.
El balance se completa con un dato menos positivo: la Iglesia del Salvador, incluida en la entrada conjunta con la Catedral y la Giralda, cerró 2025 con 358.471 visitantes, 18.581 menos que en 2024. Aun así, el mensaje es claro: Sevilla ha vuelto a mirar a su Catedral como lo que siempre ha sido, un imán cultural, espiritual y turístico capaz de batir récords, incluso cuando el calendario juega en contra.



