San Valentín, arruinado, no está para flores este año: los invernaderos de Sevilla y Cádiz no pueden más

El violento carrusel de borrascas que no acaba machaca al sector de la flor cortada en Sevilla y Cádiz, donde el viento destruye cientos de invernaderos y la continua humedad hace estragos con la enfermedad de la botritis

Invernaderos destrozados en la localidad sevillana de Lebrija.
Invernaderos destrozados en la localidad sevillana de Lebrija.
04 de febrero de 2026 a las 18:26h

Los invernaderos de Sevilla y Cádiz llevan una semana luchando en balde contra estas violentas borrascas que se han presentado, tan inoportunas, justo a las puertas de la fiesta de San Valentín, de modo que son los floricultores especialmente los que están empezando a tirar la toalla, hartos de una situación irreversible ya porque lo que no han destruido los fuertes tornados de estos días lo está destruyendo la botritis, esa enfermedad causada por un hongo que prospera en condiciones de humedad superior al 90%, temperaturas moderadas de entre 10 y 20 grados y falta de ventilación, es decir, la tormenta perfecta que estamos viviendo justamente estos días.

Muchos floricultores de la provincia de Sevilla, especialmente en Lebrija, han intentado hasta última hora salvar sus producciones pensando en el 14 de febrero, pero la mayoría ha ido desistiendo desde ayer porque los vientos destructivos y la humedad no piensan marcharse en toda la semana. Hace más de dos años fue la Bernard justo antes de Tosantos y este año le ha tocado a San Valentín.

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Floricultores de Lebrija que no tienen más remedio que arrojar sus producciones al ganado.

Algunos de ellos, como fue el caso de Antonio Monge El Rubio, puso a trabajar, a destajo, a tres cuadrillas de hombres para volver a techar los invernaderos destruidos la semana pasada, y lo hicieron en tiempo récord entre el jueves y el domingo. Sin embargo, un tornado terminó destruyendo al amanecer del lunes los 15.000 metros cuadrados de techado con plástico. A agricultores más modestos, como a la lebrijana Nieves Gil, el tornado les destruyó completamente sus explotaciones y ahora están esperanzados en posibles ayudas de sus ayuntamientos, que han pedido la declaración de zona catastrófica, o de la propia Junta de Andalucía. Muchísimos propietarios de invernaderos en Las Cabezas de San Juan o Los Palacios y Villafranca han terminado llorando literalmente a falta de soluciones inmediatas. La situación, desde luego, es catastrófica.

La superficie andaluza dedicada al cultivo de flor cortada supera ya las 570 hectáreas, aunque 300 de ellas corresponden a Cádiz y 90 a Sevilla. Claveles, rosas, crisantemos, gerberas y siemprevivas son las flores ornamentales más habituales que se esperanzan especialmente en San Valentín, en las fiestas del Padre y la Madre, en Semana Santa y en Tosantos.

Llueve sobre mojado

El sector de la flor cortada, que ya pareció sufrir su crisis definitiva hace ahora un cuarto de siglo, cuando muchas localidades sevillanas se habían volcado en los claveles y clavellinas, fue resurgiendo una década después, coincidiendo con la crisis financiera global de 2008. Y este año precisamente ya venían arrastrando problemas de escasa producción por la falta de horas de sol. Lo que les faltaba ahora, pues, es la destrucción de las infraestructuras y enfermedades como la brotitis.

El gerente de la comunidad de regantes del Bajo Guadalquivir, Diego Bellido, se queja de que el sector de la flor cortada esté “cada vez más denostado y sea menos atractivo para los jóvenes que quieran incorporarse al campo, porque son muchas las inversiones que requiere y las administraciones, por su parte, no terminan de poner medidas o de plantearse qué se va a hacer con un sector que ya venía muy machacado por los precios y la competencia desleal de terceros países con los que es imposible competir”.

En cualquier caso, se trata de un sector que lleva años trabajando para obtener el reconocimiento de Organización de Productores de Frutas y Hortalizas (OPFH) y poder acceder así a los fondos europeos correspondientes. En la última campaña, el sector de la floricultura andaluza produjo 537 millones de flores por un valor de 126 millones de euros.

Las exportaciones de flor cortada desde Andalucía han rondado los 100 millones de unidades en estas últimas campañas. El destino principal de estas exportaciones es el mercado europeo, especialmente el de los Países Bajos al concentrar más del 80% del volumen de las ventas internacionales que se gestan desde aquí.

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Álvaro Romero Bernal.

Álvaro Romero

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