El lebrijano Pepe Montaraz se marcha a la Gloria para cantar allí los 47 palos que dominaba

Fallece a los 90 años el titular de la peña flamenca de Lebrija, el niño de campo que le cantó 17 saetas seguidas a la patrona de su pueblo, el chaval que dejó las cabras para integrarse en una troupe de artistas y que luego se profesionalizó para sacar discos y acompañarse de los mejores guitarristas

Pepe Montaraz, retratado por uno de sus nietos.
Pepe Montaraz, retratado por uno de sus nietos.
16 de febrero de 2026 a las 22:04h

Acaba de morir el último eslabón cabal de la historia jonda de Lebrija, José Sánchez Ruiz, nacido el Día de los Enamorados del año en que estalló la Guerra Civil y al que el flamenco ha conocido como Pepe Montaraz desde que su propio padre, capataz en una finca de Sanlúcar de Barrameda, le enseñó aquella copla que no olvidaría jamás: “Soy el niño montaraz, / criado entre verdes ramas, / yo me quisiera igualar / con Juanito Valderrama, / o aunque sea con Fregenal”. El cante, sin embargo, le llegó por su madre, Benita La Morena, que decía sus letras aunque se avergonzara delante del niño, al que mandaba a que se fuera con las cabras.

El sobrenombre de Montaraz no le venía a Pepe solamente por aquella letra que le hizo popularizar su padre cuando no era más que un muchacho, sino porque toda su infancia se vincula al campo, al monte y al cuidado de las cabras (su familia aterrizaba en Lebrija solo para las fiestas), hasta que con solo nueve años le prometieron un regalo si cantaba una saeta a la Patrona de Lebrija, la Virgen del Castillo. Le cantó 17, hasta que el paso llegó a la parroquia, y el chiquillo formó el escándalo.

El artista precoz empezó a ganar premios nacionales (en Paterna de Rivera, en Córdoba, en Montilla, en Lucena o en Puerto Real) después de integrarse en una troupe de artistas que recorrían los pueblos de la comarca cuando Juan Peña El Lebrijano, cinco años menor que él, no sabía todavía que iba a dedicarse al cante. Eran los difíciles años 40, los del hambre, y Pepe Montaraz cantaba junto al Melón y el Margaro, acompañados por la guitarra de Benito Velázquez El Penaca y el baile de  El Lata.

Discografía

La rica trayectoria artística de este cantaor largo, de amplísimo repertorio, no se ha visto reflejada en demasiados trabajos discográficos, aunque los tiene. Los cabales que conservan sus primeros casetes de los años 70 y 80 –aquel fandango titulado “Lloras por una mujer”, los tangos del Piyayo “Las espinas de una rosa”, etc.- recuerdan su primer disco de 1975, grabado precisamente en los días en que agonizaba Franco, bajo el sello de Zafiro y junto a un guitarrista que lo acompañó muchísimo: el también lebrijano Pedro Bacán. Guitarristas, desde luego, no le han faltado, porque lo han acompañado además José Luis Postigo, Paco del Gastor, Manolo Franco, Parrilla de Jerez o Antonio Carrión, entre otros.

De 2015 fue su último trabajo discográfico, Del monte a la campiña, grabado al alimón con su hermano Frasquito y con la guitarra de Eusebio José García.

Una peña que va para el medio siglo

Precisamente con su hermano, en el conocido bar Conejo, se le ocurrió a él montar una peña en su pueblo, tan flamenco. Aunque a él le hubiera gustado que la peña llevase el nombre de Don Antonio Chacón, sus camaradas –Ricardo Rodríguez Cosano o Crispi el electricista- lo terminaron echando de la reunión para bautizarla con su nombre, y desde 1977 se llama así la peña de Lebrija que tanto ha hecho por el renombrado festival de la Caracolá: Peña Pepe Montaraz.

En el Centro de Flamenco con que cuenta Lebrija desde hace unos años, hay una agenda en la que están recogidos los 47 cantes que sabe ejecutar a la perfección este cantaor bravío al que el Ayuntamiento de su pueblo está dispuesto ahora a dispensarle los honores que le correspondan después de que el festival de la Caracolá Lebrijana le concediera en 2023 (en su 58ª edición) el prestigioso Caracol de Oro.

“Su voz y su arte se entienden como parte del alma flamenca de Lebrija y nos deja una huella imborrable en quienes tuvimos la suerte de escucharlo”, ha dicho del concejal delegado de Cultura, Pepe Martínez (PSOE), quien ha deseado que “su cante siga vivo en la memoria colectiva y que su legado continúe inspirando a nuevas generaciones”. El pasado sábado 14 de febrero Pepe Montaraz celebró la vida, que es otra variante más amplia de quienes se enamoraron hace tanto de ella, al cumplir 90 años justos. Se ha marchado al otro mundo con los deberes hechos. Deja aquí esposa, hijos, nietos y un estilo propio. Y descansa en paz.

Sobre el autor

Álvaro Romero Bernal.

Álvaro Romero

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