Además de la pena de cárcel, el Ministerio Público reclama que el acusado no pueda acercarse a menos de 500 metros del local durante 15 años, así como que indemnice a las víctimas y compense los daños materiales ocasionados por el fuego, tasados en 9.093,17 euros. El juicio está previsto para el próximo 21 de octubre en la Sección Tercera. La Fiscalía considera que los hechos constituyen un delito de incendio y dos delitos leves de lesiones.
Compró gasolina en una estación de servicio y regresó al bar
El hombre, de 46 años en el momento de los hechos, acudió sobre las siete de la tarde del 20 de agosto de 2025 a una gasolinera situada en el número 85 de la avenida de Cádiz. Allí compró "una botella de plástico llena de la gasolina".
Aproximadamente media hora después, entró en la cafetería Las Postas, ubicada en el número 89 de la misma avenida. Pidió un montadito y solicitó después mayonesa, pero los trabajadores le indicaron que no disponían de sobres de este producto.
La negativa desencadenó una situación que pudo terminar en tragedia. De acuerdo con la Fiscalía, el acusado discutió con uno de los responsables del establecimiento, roció con gasolina la barra y prendió fuego al combustible con un mechero.
Una camarera señala el lugar donde fue quemada la barra.
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MANU GARCÍA
El Ministerio Público sostiene que actuó "con ánimo de poner en riesgo la vida y la integridad de las personas y de menoscabar los bienes". La barra, además, tenía bombonas de gas en sus partes inferior y superior, así como diversas botellas de bebidas alcohólicas, circunstancias que incrementaban el peligro.
El camarero estuvo a centímetros de las llamas
Las consecuencias del incendio no fueron únicamente materiales. El dueño del establecimiento y una trabajadora sufrieron sendos ataques de ansiedad que requirieron atención. Juanma Barea, camarero y socio del negocio, relató posteriormente a lavozdelsur.es que estuvo a punto de ser alcanzado por el fuego. "Las llamas me llegaron al zapato", recordó.
El trabajador explicó que no podía imaginar que el líquido derramado sobre la barra fuera gasolina. "¿Cómo iba a pensar que lo que aquel hombre derramó allí era gasolina?", señaló al recordar aquellos momentos.
José Antonio Caballero, propietario de Las Postas y conocido en el municipio como El Liebre, también manifestó su incredulidad ante lo sucedido. Según relató, el cliente había entrado en el establecimiento con aparente normalidad y la situación se desencadenó de forma inesperada. Su hermano Domingo Barea, uno de los encargados de la cafetería, describió el episodio como "una auténtica pesadilla", especialmente por el riesgo que corrieron las personas que se encontraban junto a la barra.
Además de la pena de cárcel, el Ministerio Público reclama que el acusado no pueda acercarse a menos de 500 metros del local durante 15 años, así como que indemnice a las víctimas y compense los daños materiales ocasionados por el fuego, tasados en 9.093,17 euros. El juicio está previsto para el próximo 21 de octubre en la Sección Tercera. La Fiscalía considera que los hechos constituyen un delito de incendio y dos delitos leves de lesiones.
Compró gasolina en una estación de servicio y regresó al bar
El hombre, de 46 años en el momento de los hechos, acudió sobre las siete de la tarde del 20 de agosto de 2025 a una gasolinera situada en el número 85 de la avenida de Cádiz. Allí compró "una botella de plástico llena de la gasolina".
Aproximadamente media hora después, entró en la cafetería Las Postas, ubicada en el número 89 de la misma avenida. Pidió un montadito y solicitó después mayonesa, pero los trabajadores le indicaron que no disponían de sobres de este producto.
La negativa desencadenó una situación que pudo terminar en tragedia. De acuerdo con la Fiscalía, el acusado discutió con uno de los responsables del establecimiento, roció con gasolina la barra y prendió fuego al combustible con un mechero.
Una camarera señala el lugar donde fue quemada la barra.
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MANU GARCÍA
El Ministerio Público sostiene que actuó "con ánimo de poner en riesgo la vida y la integridad de las personas y de menoscabar los bienes". La barra, además, tenía bombonas de gas en sus partes inferior y superior, así como diversas botellas de bebidas alcohólicas, circunstancias que incrementaban el peligro.
El camarero estuvo a centímetros de las llamas
Las consecuencias del incendio no fueron únicamente materiales. El dueño del establecimiento y una trabajadora sufrieron sendos ataques de ansiedad que requirieron atención. Juanma Barea, camarero y socio del negocio, relató posteriormente a lavozdelsur.es que estuvo a punto de ser alcanzado por el fuego. "Las llamas me llegaron al zapato", recordó.
El trabajador explicó que no podía imaginar que el líquido derramado sobre la barra fuera gasolina. "¿Cómo iba a pensar que lo que aquel hombre derramó allí era gasolina?", señaló al recordar aquellos momentos.
José Antonio Caballero, propietario de Las Postas y conocido en el municipio como El Liebre, también manifestó su incredulidad ante lo sucedido. Según relató, el cliente había entrado en el establecimiento con aparente normalidad y la situación se desencadenó de forma inesperada. Su hermano Domingo Barea, uno de los encargados de la cafetería, describió el episodio como "una auténtica pesadilla", especialmente por el riesgo que corrieron las personas que se encontraban junto a la barra.
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