Una persecución a alta velocidad con un coche embestidor, seis agentes de la Policía Nacional heridos y más de 500 kilos de hachís incautados. Así culminó parte de una operación conjunta entre la Policía Nacional española y la Office Anti-Stupéfiants (OFAST) francesa que ha desarticulado una organización criminal de origen francés dedicada al tráfico internacional de droga con base logística en Cádiz y Girona.
Todo arrancó a principios de abril, tras una Orden Europea de Investigación procedente de Lyon que alertaba de la existencia de un entramado criminal con infraestructura en España. Las pesquisas revelaron que la red utilizaba dos guarderías: una finca en Arcos de la Frontera donde acumulaban el estupefaciente, y un segundo punto en Fornells de la Selva (Girona), desde donde la mercancía partía hacia Francia en vehículos caleteados, es decir, preparados con compartimentos ocultos.
El 10 de abril, los agentes detectaron un vehículo de alta gama saliendo a gran velocidad de la finca gaditana. Poco después, un segundo coche con dos ocupantes embistió un vehículo policial tras no obedecer el alto, dejando a ambos inutilizados. Los ocupantes huyeron a pie pero fueron detenidos. Dentro del coche, robado y con matrículas falsas, había 400 kilos de hachís.
El registro posterior en la guardería de Girona deparó nuevos hallazgos: 155 kilos más de hachís, una máquina contadora de billetes, un arma corta, dos fusiles de asalto cargados y una troqueladora con placas de matrícula falsas —españolas y francesas— que usaban para dificultar el rastreo policial.
En total, tres personas fueron detenidas en España e ingresaron en prisión por tráfico de drogas, pertenencia a organización criminal, lesiones, falsedad documental, receptación y atentado a agente de la autoridad. Paralelamente, la OFAST arrestó a otros cuatro miembros de la red en Francia. La investigación, no obstante, sigue abierta y no se descartan nuevos arrestos.





