Imagen de una reciente intervención de la Guardia Civil.
Imagen de una reciente intervención de la Guardia Civil.

La Guardia Civil ha llevado a cabo una operación en la que ha desarticulado una importante plantación de marihuana ubicada en una finca agrícola conocida como Cooperativa Tierra y Libertad, en El Bosque. En el dispositivo, los agentes han intervenido alrededor de 800 plantas, que ya habían sido cortadas y se encontraban en proceso de secado, además de otras sustancias estupefacientes como cocaína y hachís.

Como resultado de la actuación policial, una persona ha sido detenida y otra permanece investigada en relación con los hechos. Según fuentes de la investigación, en el operativo también participó una empresa del sector energético, cuya colaboración fue clave para detectar irregularidades en el suministro eléctrico, habitualmente asociadas a este tipo de instalaciones ilegales. El detenido y el investigado son familia de un conocido expolítico y sindicalista andaluz. 

La finca, ubicada en el término municipal de El Bosque y enclavada en el Parque Natural de la Sierra de Grazalema, nació en 1988 como una iniciativa del Sindicato de Obreros del Campo. Este proyecto surgió con el objetivo de demostrar que los jornaleros podían gestionar directamente la tierra sin depender de patrones ni terratenientes, impulsando así un modelo alternativo de organización agraria. Situada a unos 400 metros de altitud y con una extensión de 68 hectáreas, la finca se encuentra además en un enclave estratégico entre la carretera que une El Bosque y Ubrique, en plena serranía de Cádiz.

En sus inicios, los impulsores del proyecto se enfrentaron a importantes dificultades. La finca carecía de infraestructuras básicas como un camino de acceso, viviendas o suministro de agua potable. Además, el terreno presentaba un notable deterioro tras décadas dedicado al pastoreo y la ganadería, lo que había provocado el abandono de los olivares. La primera labor acometida por la cooperativa fue precisamente la recuperación de estos cultivos, realizando la limpieza del olivar como paso esencial para reactivar la producción agrícola.

Una investigación todavía abierta

Con el tiempo, la cooperativa fue consolidándose como una experiencia práctica de reforma agraria. El proyecto pretendía evidenciar que era posible desarrollar un modelo agrario al margen de las políticas convencionales, sin recurrir a la mecanización intensiva ni al uso de productos químicos. Los trabajadores apostaron por métodos tradicionales, como la recogida manual de la aceituna mediante el vareo, una técnica que mantiene viva la cultura agrícola de la zona.

La finca no solo era un espacio de trabajo, sino también un lugar de encuentro donde se organizan convivencias, campamentos y actividades comunitarias. Hoy en día se ha transformado en un modelo agroambiental que combina agricultura ecológica y ganadería propia. En sus instalaciones conviven diversas especies animales —ovejas, gallinas, pavos, vacas, cerdos y patos— junto a los cultivos que abastecen su producción.

El entorno natural que la rodea, junto a su proximidad a los conocidos pueblos blancos, la convierten también en un punto de interés para visitantes que buscan conocer experiencias alternativas en el medio rural. Ahora su nombre se ha manchado con una operación que tiene una línea de investigación todavía abierta.

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Francisco J. Jiménez

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