La muerte de Antonio Sánchez Báez, conocido como El Gordo el Merino, ha dejado un hondo pesar en Trebujena, donde era muy querido por sus años de dedicación al kiosco-cantina del Antonio Temblador Barrios, el campo de fútbol del municipio.
Desde el Trebujena CF han lamentado su fallecimiento: “Hoy es un día triste, muy triste. Hoy el Antonio Temblador Barrios se ha quedado vacío porque el campo de fútbol era tu casa. Es complicado recordar un momento en nuestro estadio en el que Antonio, de una u otra manera, no estuviera presente”.
“Cuántos niños, y no tan niños, han pasado por tu cantina. Cuántos trebujeneros te han visto detrás de esa barra. Cuántos balones, cuántas botas no has cosido. Cuántos remiendos, cuántos favores. Cuánto tiempo nos has regalado. Qué difícil va a ser llegar y no verte. Después de toda una vida, solo podemos darte las gracias”, han añadido desde el club.
“Hoy, no solo el Trebujena CF, sino toda Trebujena, ha perdido a una gran persona. Hasta pronto, Gordo”, ha destacado el Trebujena CF.
"El Trebujena CF pierde parte de su historia"
Numerosas son las muestras de pesar tras el fallecimiento de este querido vecino de Trebujena. La murga Los Tontitos ha expresado sus sentimientos tras la muerte de Antonio: “Se nos ha ido uno de los nuestros. Y duele… duele de verdad. Antonio no solo salió con nosotros en Carnaval. Antonio era de esos que no necesitan disfraz para dejar huella. Era comparsa en la vida, estribillo eterno en nuestras tardes, compás firme en cada reunión”.
Desde referido grupo han apuntado también que Antonio “ha dedicado su vida al kiosco del Trebujena CF. Ese rincón que para muchos era solo un kiosco… pero para nosotros era punto de encuentro, confesionario, tertulia, refugio y hogar. Allí lo veíamos cada día, con su paciencia infinita, cosiendo botas como el mejor zapatero, arreglando las heridas del cuero como quien arregla las pequeñas derrotas del domingo. Botas de futbolistas, botas de chavales del barrio, botas llenas de sueños… todas pasaban por sus manos buenas. Antonio tenía algo que no se aprende: nobleza. Era amigo de verdad. De los que están sin hacer ruido. De los que ayudan sin anunciarlo. De los que te miran y ya saben lo que te pasa”.
Por último, han señalado que “Trebujena pierde a un trabajador incansable. El Trebujena CF pierde parte de su historia. Y nosotros… nosotros perdemos a un hermano. Se nos va su risa, su presencia tranquila, su manera de estar siempre. Pero no se irá jamás lo que sembró en cada uno de nosotros. Porque hay personas que no mueren: se quedan viviendo en cada recuerdo compartido, en cada anécdota repetida, en cada Carnaval que cantemos mirando al cielo”.


