La tarde de verano llama a estar cerca de una orilla, fruto del calor y del ambiente propio en la Bahía de Cádiz, en la previa a este fenómeno que es el eclipse. Una tarde de tener los pies en la arena, pegarse un chapuzón y sobrellevar el calor.
Pero en la bolsa de la playa había que llevar algo más, las ansiadas gafas para el espectáculo. Porque si de habitual ya merece la pena una buena puesta de sol en Cádiz, más aún en un día como este donde la luna se pondrá por delante.
Sin gafas en una farmacia en Valdelagrana.
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MÍRIAM BOCANEGRA
Cierto es que no será un eclipse del 100% como en el Norte de España. Para Cádiz es más un ensayo del que habrá en verano de 2027, que sí caerá completo. Pero como hay que verlo, aunque no se oscurezca del todo, qué mejor que en una playa como Valdelagrana.
Este espacio está hasta la bola, más concurrido de lo habitual, que ya es decir. Farmacias de la zona han tenido que poner carteles avisando de que no les quedan gafas. No hay manera de comprarla a última hora, claro. El que la tiene, si la comparte, tendrá que mirar por supuesto para otro lado mientras se la quita y cede al de al lado, evitando los conocidos daños de la retina.
Un grupo en la arena esperando al eclipse llegar.
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MÍRIAM BOCANEGRA
Es de esperar que al final de la tarde empiece a refrescar a cuenta de la falta de sol que se notará de forma clara, aunque nunca llegando a cerrar la noche al completo, evidentemente. Aunque no hace falta rebequita en la playa. Esa estampa llegará en septiembre. El calor seguirá apretando.
Con lo que sí hay que tener cuidado es con las corrientes que se esperan para esta jornada, que ha obligado a poner bandera amarilla en buena parte de la costa gaditana y la onubense, con avisos de la Junta, y que coinciden con la amplia presencia de personas por el eclipse en esta tarde.
La tarde de verano llama a estar cerca de una orilla, fruto del calor y del ambiente propio en la Bahía de Cádiz, en la previa a este fenómeno que es el eclipse. Una tarde de tener los pies en la arena, pegarse un chapuzón y sobrellevar el calor.
Pero en la bolsa de la playa había que llevar algo más, las ansiadas gafas para el espectáculo. Porque si de habitual ya merece la pena una buena puesta de sol en Cádiz, más aún en un día como este donde la luna se pondrá por delante.
Sin gafas en una farmacia en Valdelagrana.
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MÍRIAM BOCANEGRA
Cierto es que no será un eclipse del 100% como en el Norte de España. Para Cádiz es más un ensayo del que habrá en verano de 2027, que sí caerá completo. Pero como hay que verlo, aunque no se oscurezca del todo, qué mejor que en una playa como Valdelagrana.
Este espacio está hasta la bola, más concurrido de lo habitual, que ya es decir. Farmacias de la zona han tenido que poner carteles avisando de que no les quedan gafas. No hay manera de comprarla a última hora, claro. El que la tiene, si la comparte, tendrá que mirar por supuesto para otro lado mientras se la quita y cede al de al lado, evitando los conocidos daños de la retina.
Un grupo en la arena esperando al eclipse llegar.
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MÍRIAM BOCANEGRA
Es de esperar que al final de la tarde empiece a refrescar a cuenta de la falta de sol que se notará de forma clara, aunque nunca llegando a cerrar la noche al completo, evidentemente. Aunque no hace falta rebequita en la playa. Esa estampa llegará en septiembre. El calor seguirá apretando.
Con lo que sí hay que tener cuidado es con las corrientes que se esperan para esta jornada, que ha obligado a poner bandera amarilla en buena parte de la costa gaditana y la onubense, con avisos de la Junta, y que coinciden con la amplia presencia de personas por el eclipse en esta tarde.
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