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Pepe Mata se jubila tras más de medio siglo como camarero en El Puerto, 42 años en Los Portales: "Fue un flechazo"

El portuense José Mata Suárez inicia su jubilación tras 54 años como camarero y más de cuatro décadas en este emblemático establecimiento de la Ribera del Río

  • Pepe Mata, camarero durante 42 años en el restaurante Los Portales en El Puerto. -

“Estoy muy enamorado de mi trabajo y lo voy a echar mucho de menos”. Probablemente, pocas personas en este mundo puedan expresar en voz alta una frase como esta cuando llega el momento de jubilarse. José Mata Suárez, conocido como Pepe, es una de ellas. El portuense cumple este martes 22 de septiembre 65 años, de los cuales, más de cuarenta ha estado ejerciendo uno de los oficios más sacrificados. Pepe ha sido, es y será para siempre uno de los camareros más queridos del restaurante Los Portales de El Puerto.

Un clásico de la gastronomía que inauguró Francisco Custodio en 1979 y que ha sido “lo mejor de mi vida” para este hombre cercano que se ganó el corazón de sus compañeros y de muchísimos clientes.

En los recuerdos de las reuniones de muchas familias en torno al pescado y el marisco, aparece Pepe, con su uniforme y una sonrisa de oreja a oreja. El portuense se jubila tras 42 años en este establecimiento ubicado en la Ribera del Río donde asegura que ha disfrutado de un oficio que descubrió siendo muy pequeño.

“Empecé con 11 años en el bar Pepito, como yo, en la calle Lechería. Siempre miraba y veía cómo trabajaban, me gustó. Como cuando tú encuentras a tu primer amor, pues fue lo mismo, un flechazo”, cuenta Pepe a lavozdelsur.es.

Aquel niño se subía a una caja de madera y se dedicaba a fregar vasos y a echar serrín en el suelo mientras los clientes mayores tomaban cervezas, charlaban o jugaban a las cartas y al dominó. Después, entró en el restaurante La Lonja y pasó por distintos negocios como El Chino, situado en La Puntilla, o el popular Caballo Blanco. También trabajó en el servicio de hostelería del centro penitenciario Puerto 2 y en Ramón III, en Valdelagrana, donde Francisco Custodio lo vio trabajar y lo reclutó para su plantilla, que actualmente alcanza la decena.

  • Pepe, en el salón del restaurante.
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Además, Pepe ha regentado durante 15 años Bodegas El Cortijo, que su jefe adquirió en 1999 y se convirtió en un lugar emblemático para celebrar bodas, comuniones y bautizos. “He conocido a bellísimas personas, unos grandes profesionales, de los cuales yo también he aprendido. Y, sobre todo, un gran jefe. Una persona con devoción, con dedicación a su trabajo, a su personal, a su familia, a su clientela”, comenta Pepe, que siempre ha estado al pie del cañón, a pesar de haber padecido problemas de corazón.

"Me podría haber dado de baja definitiva, pero yo quería seguir trabajando. La enfermedad no iba a poder conmigo”, dice desde el local que conoce como la palma de su mano. Durante todos estos años, Pepe ha atendido a todo tipo de clientes y ha podido conocer a personalidades del mundo de la cultura, los toros o el deporte.

  • El camarero ha servido a futbolistas como Raúl.
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  • Pepe posa delante del reservado.
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A su memoria le vienen los toreros Galloso, Morante o Juli; los ex futbolistas Rául y Zidane, el jugador de baloncesto Fernando Romay o el rey emérito Juan Carlos I y el actual Felipe VI. Estos últimos solían comer en el reservado durante las regatas de vela de Puerto Sherry. “Para mí no son famosos, para mí siempre han sido clientes, como cualquier otro cliente que entra, yo los he atendido igual. Los famosos son igual que nosotros, son personas”, añade.

Ahora, Pepe inicia una nueva etapa muy distinta a esas largas jornadas sirviendo a su clientela, que también lo echará de menos. “Mis padres podían permitirse el lujo de que yo estudiara, pero yo le dije que no, que yo no quería los estudios, que yo lo que quería era ser camarero, que era mi vocación, lo que yo amaba, y hasta el día de hoy”, dice este enamorado del gremio que descansará junto a su familia, su mujer y sus tres hijos, tras una vida haciendo sentir a los comensales como en sus propias casas.

“Estoy muy enamorado de mi trabajo y lo voy a echar mucho de menos”. Probablemente, pocas personas en este mundo puedan expresar en voz alta una frase como esta cuando llega el momento de jubilarse. José Mata Suárez, conocido como Pepe, es una de ellas. El portuense cumple este martes 22 de septiembre 65 años, de los cuales, más de cuarenta ha estado ejerciendo uno de los oficios más sacrificados. Pepe ha sido, es y será para siempre uno de los camareros más queridos del restaurante Los Portales de El Puerto.

Un clásico de la gastronomía que inauguró Francisco Custodio en 1979 y que ha sido “lo mejor de mi vida” para este hombre cercano que se ganó el corazón de sus compañeros y de muchísimos clientes.

En los recuerdos de las reuniones de muchas familias en torno al pescado y el marisco, aparece Pepe, con su uniforme y una sonrisa de oreja a oreja. El portuense se jubila tras 42 años en este establecimiento ubicado en la Ribera del Río donde asegura que ha disfrutado de un oficio que descubrió siendo muy pequeño.

“Empecé con 11 años en el bar Pepito, como yo, en la calle Lechería. Siempre miraba y veía cómo trabajaban, me gustó. Como cuando tú encuentras a tu primer amor, pues fue lo mismo, un flechazo”, cuenta Pepe a lavozdelsur.es.

Aquel niño se subía a una caja de madera y se dedicaba a fregar vasos y a echar serrín en el suelo mientras los clientes mayores tomaban cervezas, charlaban o jugaban a las cartas y al dominó. Después, entró en el restaurante La Lonja y pasó por distintos negocios como El Chino, situado en La Puntilla, o el popular Caballo Blanco. También trabajó en el servicio de hostelería del centro penitenciario Puerto 2 y en Ramón III, en Valdelagrana, donde Francisco Custodio lo vio trabajar y lo reclutó para su plantilla, que actualmente alcanza la decena.

  • Pepe, en el salón del restaurante.
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Además, Pepe ha regentado durante 15 años Bodegas El Cortijo, que su jefe adquirió en 1999 y se convirtió en un lugar emblemático para celebrar bodas, comuniones y bautizos. “He conocido a bellísimas personas, unos grandes profesionales, de los cuales yo también he aprendido. Y, sobre todo, un gran jefe. Una persona con devoción, con dedicación a su trabajo, a su personal, a su familia, a su clientela”, comenta Pepe, que siempre ha estado al pie del cañón, a pesar de haber padecido problemas de corazón.

"Me podría haber dado de baja definitiva, pero yo quería seguir trabajando. La enfermedad no iba a poder conmigo”, dice desde el local que conoce como la palma de su mano. Durante todos estos años, Pepe ha atendido a todo tipo de clientes y ha podido conocer a personalidades del mundo de la cultura, los toros o el deporte.

  • El camarero ha servido a futbolistas como Raúl.
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  • Pepe posa delante del reservado.
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A su memoria le vienen los toreros Galloso, Morante o Juli; los ex futbolistas Rául y Zidane, el jugador de baloncesto Fernando Romay o el rey emérito Juan Carlos I y el actual Felipe VI. Estos últimos solían comer en el reservado durante las regatas de vela de Puerto Sherry. “Para mí no son famosos, para mí siempre han sido clientes, como cualquier otro cliente que entra, yo los he atendido igual. Los famosos son igual que nosotros, son personas”, añade.

Ahora, Pepe inicia una nueva etapa muy distinta a esas largas jornadas sirviendo a su clientela, que también lo echará de menos. “Mis padres podían permitirse el lujo de que yo estudiara, pero yo le dije que no, que yo no quería los estudios, que yo lo que quería era ser camarero, que era mi vocación, lo que yo amaba, y hasta el día de hoy”, dice este enamorado del gremio que descansará junto a su familia, su mujer y sus tres hijos, tras una vida haciendo sentir a los comensales como en sus propias casas.

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