Ediciones:

Seguir en Discover

el puerto

La profesora que corre medias maratones por España para romper los prejuicios sobre los adolescentes

Noelia Hernández, docente de Secundaria en Sevilla, utiliza las carreras populares para reivindicar una mirada "más real" hacia la juventud y alertar sobre problemas como el ciberbullying, el porno, el vapeo o la salud mental

  • Noelia, tras finalizar la media maratón de El Puerto.

La adolescencia suele aparecer retratada como una etapa problemática, conflictiva o incluso peligrosa. Frente a esa imagen, la profesora y divulgadora sevillana Noelia Hernández ha decidido levantar la voz desde un escenario poco habitual: las medias maratones. Este domingo lo ha vuelto a hacer en El Puerto, donde ha corrido con una camiseta y varios mensajes reivindicativos para reclamar una mirada "más real" hacia los jóvenes y situar su bienestar en el centro del debate social.

"Correr y adolescencia, cosas que transforman". Ese es el lema que acompaña a Hernández en cada carrera y que resume un proyecto personal que mezcla deporte, educación y divulgación. La iniciativa nació, según explica, de una sensación de soledad compartida con muchos adolescentes y también con quienes intentan defender otra forma de entender esa etapa vital. A su juicio, todavía persiste un relato dominante que reduce la adolescencia a "rebeldía, conflicto o problema".

  • Noelia, con uno de los carteles que ha portado en El Puerto.

Profesora de Secundaria en Sevilla, Hernández asegura que el contacto diario con sus alumnos ha sido determinante para impulsar esta iniciativa. "No estoy diciendo que sea una etapa fácil ni que todo sea de color de rosa, pero tampoco es el demonio", sostiene. Lo que más le incomoda, explica, son los discursos que presentan a los adolescentes como irresponsables, vagos o incapaces. Considera que esas afirmaciones contienen parte de verdad, como ocurre en cualquier etapa de crecimiento, pero critica que se utilicen para construir una visión general negativa de toda una generación.

En su análisis también pone el foco en el papel de los adultos. Cree que existe una sobreprotección creciente, especialmente en el ámbito familiar, que acaba afectando a la autonomía y a la responsabilidad de los jóvenes. "Les pedimos cosas para las que no les hemos preparado", afirma. Como ejemplo, menciona las tareas cotidianas más simples, donde muchas veces los adultos intervienen antes de permitir que los adolescentes aprendan a equivocarse y a resolver por sí mismos.

  • La profesora, con el lema en su camiseta mientras corre por El Puerto.

Esa contradicción, según explica, se agrava con el uso de las redes sociales y del entorno digital. Hernández considera que mientras muchos adolescentes viven excesivamente protegidos en el mundo físico, tienen un acceso prácticamente sin control a internet. En ese contexto sitúa problemas como el acceso temprano al porno, el aumento del ciberbullying o determinadas conductas vinculadas al vapeo y las bebidas energéticas. También advierte sobre el deterioro de la salud mental entre los jóvenes y recuerda que el suicidio se ha convertido en una de las principales causas de muerte entre adolescentes.

"Que los adolescentes vivan su adolescencia lo más sana, equilibrada y empoderada posible . Y que la sociedad (y más los padres y profes) los veamos como son en realidad: una etapa de oportunidad, de revelación y que somos tontos si no nos empoderamos con ellos. Necesitan menos sobreprotección, más retos y más creer en ellos", remarca.

La docente insiste en que su principal espacio de trabajo sigue siendo el aula. Allí, dice, intenta comprender mejor a sus alumnos y trasladar también a las familias y a otros docentes una visión menos estigmatizada de la adolescencia. Además de su actividad educativa, desarrolla una intensa labor divulgativa en redes sociales, talleres y encuentros con padres y jóvenes. El reto deportivo surgió como una forma más de ampliar el alcance de ese mensaje y evitar quedarse "sola" en esa reivindicación.

El final de una temporada, pero no de una lucha

Aunque se define como una corredora amateur, Hernández ha participado en medias maratones de distintas ciudades españolas, con el objetivo de completar al menos una al mes. La prueba de El Puerto supone el cierre de esta temporada antes de retomarla en otoño. En todas las carreras mantiene la misma camiseta y va incorporando carteles con mensajes relacionados con asuntos que considera urgentes, como el bullying, el vapeo, las redes sociales o la prevención del suicidio.

  • Noelia Hernández ha finalizado en El Puerto el reto de la temporada.

Para Hernández, el paralelismo entre correr y atravesar la adolescencia es evidente. Considera que ambas experiencias implican cansancio, inseguridad, sacrificio y esfuerzo, pero también crecimiento personal. "La adolescencia nos hace más humanos a todos, no solo a quienes la están viviendo, también a los adultos que acompañan", explica. Por eso insiste en que la conversación sobre los jóvenes no debería limitarse al ámbito educativo o familiar, sino convertirse en una cuestión política y social de primer nivel.

Pese a reconocer que en ocasiones siente que está "clamando en el desierto", asegura que encuentra respaldo en sus propios alumnos, que participan elaborando los carteles que exhibe en las carreras. También destaca la repercusión que ha ido logrando en medios de comunicación y en algunas iniciativas locales.

Su objetivo, en cualquier caso, sigue siendo el mismo: que la sociedad deje de mirar a los adolescentes únicamente desde el miedo o el prejuicio y empiece a entender que los jóvenes de hoy afrontan desafíos distintos, pero necesitan, sobre todo, adultos presentes, preparados y dispuestos a escuchar.

La adolescencia suele aparecer retratada como una etapa problemática, conflictiva o incluso peligrosa. Frente a esa imagen, la profesora y divulgadora sevillana Noelia Hernández ha decidido levantar la voz desde un escenario poco habitual: las medias maratones. Este domingo lo ha vuelto a hacer en El Puerto, donde ha corrido con una camiseta y varios mensajes reivindicativos para reclamar una mirada "más real" hacia los jóvenes y situar su bienestar en el centro del debate social.

"Correr y adolescencia, cosas que transforman". Ese es el lema que acompaña a Hernández en cada carrera y que resume un proyecto personal que mezcla deporte, educación y divulgación. La iniciativa nació, según explica, de una sensación de soledad compartida con muchos adolescentes y también con quienes intentan defender otra forma de entender esa etapa vital. A su juicio, todavía persiste un relato dominante que reduce la adolescencia a "rebeldía, conflicto o problema".

  • Noelia, con uno de los carteles que ha portado en El Puerto.

Profesora de Secundaria en Sevilla, Hernández asegura que el contacto diario con sus alumnos ha sido determinante para impulsar esta iniciativa. "No estoy diciendo que sea una etapa fácil ni que todo sea de color de rosa, pero tampoco es el demonio", sostiene. Lo que más le incomoda, explica, son los discursos que presentan a los adolescentes como irresponsables, vagos o incapaces. Considera que esas afirmaciones contienen parte de verdad, como ocurre en cualquier etapa de crecimiento, pero critica que se utilicen para construir una visión general negativa de toda una generación.

En su análisis también pone el foco en el papel de los adultos. Cree que existe una sobreprotección creciente, especialmente en el ámbito familiar, que acaba afectando a la autonomía y a la responsabilidad de los jóvenes. "Les pedimos cosas para las que no les hemos preparado", afirma. Como ejemplo, menciona las tareas cotidianas más simples, donde muchas veces los adultos intervienen antes de permitir que los adolescentes aprendan a equivocarse y a resolver por sí mismos.

  • La profesora, con el lema en su camiseta mientras corre por El Puerto.

Esa contradicción, según explica, se agrava con el uso de las redes sociales y del entorno digital. Hernández considera que mientras muchos adolescentes viven excesivamente protegidos en el mundo físico, tienen un acceso prácticamente sin control a internet. En ese contexto sitúa problemas como el acceso temprano al porno, el aumento del ciberbullying o determinadas conductas vinculadas al vapeo y las bebidas energéticas. También advierte sobre el deterioro de la salud mental entre los jóvenes y recuerda que el suicidio se ha convertido en una de las principales causas de muerte entre adolescentes.

"Que los adolescentes vivan su adolescencia lo más sana, equilibrada y empoderada posible . Y que la sociedad (y más los padres y profes) los veamos como son en realidad: una etapa de oportunidad, de revelación y que somos tontos si no nos empoderamos con ellos. Necesitan menos sobreprotección, más retos y más creer en ellos", remarca.

La docente insiste en que su principal espacio de trabajo sigue siendo el aula. Allí, dice, intenta comprender mejor a sus alumnos y trasladar también a las familias y a otros docentes una visión menos estigmatizada de la adolescencia. Además de su actividad educativa, desarrolla una intensa labor divulgativa en redes sociales, talleres y encuentros con padres y jóvenes. El reto deportivo surgió como una forma más de ampliar el alcance de ese mensaje y evitar quedarse "sola" en esa reivindicación.

El final de una temporada, pero no de una lucha

Aunque se define como una corredora amateur, Hernández ha participado en medias maratones de distintas ciudades españolas, con el objetivo de completar al menos una al mes. La prueba de El Puerto supone el cierre de esta temporada antes de retomarla en otoño. En todas las carreras mantiene la misma camiseta y va incorporando carteles con mensajes relacionados con asuntos que considera urgentes, como el bullying, el vapeo, las redes sociales o la prevención del suicidio.

  • Noelia Hernández ha finalizado en El Puerto el reto de la temporada.

Para Hernández, el paralelismo entre correr y atravesar la adolescencia es evidente. Considera que ambas experiencias implican cansancio, inseguridad, sacrificio y esfuerzo, pero también crecimiento personal. "La adolescencia nos hace más humanos a todos, no solo a quienes la están viviendo, también a los adultos que acompañan", explica. Por eso insiste en que la conversación sobre los jóvenes no debería limitarse al ámbito educativo o familiar, sino convertirse en una cuestión política y social de primer nivel.

Pese a reconocer que en ocasiones siente que está "clamando en el desierto", asegura que encuentra respaldo en sus propios alumnos, que participan elaborando los carteles que exhibe en las carreras. También destaca la repercusión que ha ido logrando en medios de comunicación y en algunas iniciativas locales.

Su objetivo, en cualquier caso, sigue siendo el mismo: que la sociedad deje de mirar a los adolescentes únicamente desde el miedo o el prejuicio y empiece a entender que los jóvenes de hoy afrontan desafíos distintos, pero necesitan, sobre todo, adultos presentes, preparados y dispuestos a escuchar.

COMENTARIOS