El día que los empleados de LTK encontraron sus cosas en un contenedor: "La dignidad quedó por el suelo"

La plantilla de la compañía de logística, que pegó el cerrojazo sin avisar y tirando las pertenencias de sus empleados a la basura, aplaza las movilizaciones pero no cejará en su empeño de pedir la subrogación a Alestis

Trabajadoras de LTK, durante una protesta en las instalaciones de Alestis.
Trabajadoras de LTK, durante una protesta en las instalaciones de Alestis.

La mañana que Ana, junto al resto de sus compañeros, se asomó a un contenedor cercano al lugar donde trabajaba, encontró algunos de los chalecos que utilizaba, dentro de los cuales había documentación con sus datos personales y hasta una tarjeta con la que realizaba compras. En el mismo contenedor también había fotos familiares, de hijos pequeños con sus padres, lapiceros y dibujos personalizados, medicamentos o currículum de aspirantes con todo tipo de datos.

“Han sido tan torpes que gracias a eso todos los medios se han hecho eco y la gente ha visto cómo nos han tratado”, expresa Ana Marines, miembro de CCOO en el comité de empresa de LTK, la empresa de logística que trabaja para Alestis que despidió sin previo aviso a 51 trabajadores. El vídeo se viralizó en redes sociales. En él, unos cuantos empleados rebuscan en un contenedor para recuperar sus pertenencias, arrojadas a la basura por la compañía, que pegó el cerrojazo sin previo aviso. Antes muchos de los empleados ya estaban en ERTE, pero la llegada del ERE ha sido mucho más brusca y sorpresiva.

El pasado lunes se manifestaron a las puertas de las instalaciones de Alestis, impidiendo el acceso a los trabajadores, aunque tendrán que paralizar las concentraciones previstas debido a las restricciones de movilidad impuestas en Andalucía por la pandemia. “Nos han humillado. La dignidad ha quedado por el suelo”, cuenta Ana Marines. “Hay una compañera que no para de llorar, de lo duro que fue que su madre la viera en televisión buscando sus cosas en la basura. Para colmo, el marido trabajaba en la misma empresa y fue despedido en abril”, relata.

LTK da apoyo logístico al sector aeronáutico y trabaja, principalmente, para Alestis y Airbus. A principios de año fue adquirida por el grupo alemán Rhenus International especializado también en el soporte industrial a nivel mundial, aunque se excusa en la rescisión del contrato por parte de Alestis para tomar esta decisión tan drástica. Las instalaciones que ocupan en la Zona Franca de Cádiz, en el antiguo complejo de Altadis, fueron vaciadas hace dos fines de semana.

“LTK no es una empresa pequeña, forma parte de una multinacional”, recuerda Ana Marines, quien cuenta que 51 trabajadores han sido despedidos, a los que hay que sumar otros nueve que engrosaron las listas del paro apenas un mes antes de las imágenes del contenedor. En total, 60 desempleados más en la provincia, aunque la compañía ha contratado a dos personas en los últimos días. “Es indignante”, sostiene la representante del comité de empresa.

La plantilla pide a Alestis que subrogue a los empleados de LTK, que trabajaban para la empresa indirectamente, como contempla el convenio del metal y el Estatuto de los Trabajadores. “Nos sentimos abandonados y olvidados. Pedimos a la Junta que tenga una reunión con Alestis y con LTK para que lleguen a un acuerdo”, sostiene, quien recuerda que la Administración andaluza tiene participaciones en la compañía. “Queremos que nos subroguen o que nos devuelvan nuestro puesto en la empresa o en otra que venga”, incide Marines.

“No lo esperábamos, era la última salida que me hubiera imaginado después de 16 años, con lo bien que nos hemos portado con la empresa”, apunta la representante del comité, que pide a LTK “un poco de humanidad”. La noche antes de recuperar sus cosas de la basura, Ana no durmió. “Iba a ir el domingo, pero me tuve que volver por el toque de queda”, explica. Al día siguiente descubrió el peor escenario posible. “El director de Recursos Humanos nos dijo que Alestis había cortado unilateralmente el contrato y que no tenía trabajo para nosotros, que iban a hacer un ERE”, recuerda. El resto de la historia es conocida.

CCOO critica que, justificándose en la pandemia, hay empresas que han aprovechado para incrementar los ajustes en las plantillas y recuperar en parte las pérdidas que se registran en la cuenta de resultados. El sindicato asegura que los aviones pendientes de construir serán fabricados en el futuro, por lo que se está ante una “situación temporal” que debe solventarse con ERTE de larga duración o reducciones de jornada, para evitar despidos.

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