Un vecino de Chiclana no ha podido mirar hacia otro lado. Lo que encontró en varias calles y espacios comunes del municipio fue suficiente para empujarle a actuar de inmediato: bolsas de basura abandonadas fuera de los contenedores, restos de enseres en plena acera y vertidos que daban una imagen desoladora. Horrorizado por la situación, decidió hacer lo que, en sus propias palabras, “no debería pasar”: ponerse a limpiar.
Javier Leal, profesor de alemán y colaborador de la Asociación Protectora de Animales Huellas Callejeras, se topó con una escena que considera inaceptable. Ante la acumulación de residuos, no optó por ignorar el problema ni limitarse a denunciarlo. Bajó a la calle y empezó a retirar la basura, depositando cada residuo en su correspondiente contenedor, despejando la acera y la carretera y reuniendo todos los enseres en una esquina para facilitar su retirada.
Su gesto, sencillo pero contundente, busca visibilizar una situación que, a su juicio, no puede normalizarse. “Esto no debería pasar”, insiste Leal, convencido de que la suciedad no solo afea la ciudad, sino que tiene consecuencias reales sobre la convivencia y el bienestar común.
Desde Huellas Callejeras, el mensaje es firme. “Damos las gracias a Javier por actuar, pero es preocupante que sea un vecino quien tenga que hacerlo. Chiclana merece estar limpia. Pedimos al Ayuntamiento más control, más vigilancia y soluciones efectivas. Y pedimos a la ciudadanía respeto: tirar basura al suelo es irresponsable y nos perjudica a todos”, expresa la protectora.
Llamamiento al civismo
En una nota, la protectora recuerda que la acumulación de residuos no es un problema menor. Afecta a la salud pública, deteriora la imagen de la ciudad y supone un riesgo directo para los animales que deambulan por la vía pública. Restos de comida, plásticos y objetos punzantes pueden provocar accidentes y enfermedades, tanto en personas como en animales.
El llamamiento se dirige a todos. "A los vecinos y vecinas: usar papeleras, no abandonar enseres y avisar de puntos críticos. Cuidar la ciudad empieza en cada gesto diario. Al Ayuntamiento: refuerzo de limpieza, sanciones efectivas a los vertidos y campañas continuas de educación cívica. El problema existe y requiere acción coordinada", añade.
Javier Leal resume el espíritu de este gesto con una reflexión que interpela a toda la ciudadanía: “Limpiar fue un gesto sencillo. Lo difícil es entender por qué seguimos ensuciando. Entre todos, podemos —y debemos— hacerlo mejor”.


