Alrededor de 23 vecinos de la localidad malagueña de Benaoján fueron desalojados en la tarde del jueves tras producirse un desprendimiento en una ladera durante el paso de la borrasca Leonardo por la provincia de Málaga. La evacuación se llevó a cabo sin que se registraran daños personales, según confirmaron fuentes municipales. Los afectados residían en la barriada de la Estación y fueron realojados en viviendas de familiares u otros allegados del municipio.
El alcalde de Benaoján, Guillermo Becerra, indicó que el episodio meteorológico también provocó inundaciones en varias vías y nuevos desprendimientos en la zona. Subrayó que, pese a los daños materiales, lo más relevante fue la ausencia de víctimas y recordó que las labores de reparación se acometerán una vez remitan las condiciones adversas.
En Grazalema, todo el pueblo se ha marchado
La situación fue aún más grave en la localidad gaditana de Grazalema, donde las intensas precipitaciones, que superaron los 600 litros por metro cuadrado en un solo día y se sumaron a las lluvias acumuladas durante jornadas previas, obligaron a desalojar a la totalidad de la población. La evacuación se completó a lo largo de la tarde y afectó al cien por cien de los vecinos, según informó el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno.
La decisión fue anunciada a media tarde por el propio Moreno y por el alcalde del municipio, Carlos Javier García, quienes explicaron que se trataba de una actuación preventiva ante la posibilidad de deslizamientos de tierra derivados de la acumulación de agua y del estado de saturación del acuífero local. Ambos advirtieron del riesgo potencial de daños en viviendas o calles si persistían las lluvias.
Como consecuencia de esta medida, unas 1.600 personas fueron trasladadas hasta el pabellón El Fuerte de Ronda, habilitado como punto de recepción para los evacuados, desde donde posteriormente se organizaron alojamientos alternativos en domicilios particulares. La alcaldesa rondeña, Maripaz Fernández, señaló que los desplazados llegaron en un estado de evidente preocupación y tristeza, mientras la Junta defendió la evacuación como una actuación prudente y basada en criterios técnicos ante unas condiciones meteorológicas excepcionales.






