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Baño, cuentos y una aguja: así cura una enfermera la piel de mariposa de Karim, camino de Estepona

Tres años cuidando a un niño con epidermólisis bullosa han convertido a Zulema Hernández en referente nacional de la enfermería, con un reconocimiento que recogerá el próximo octubre en la Costa del Sol

  • Zulema, la enfermera que convierte las curas en un juego. CANAL SUR

Tres días a la semana, durante casi tres horas, Zulema Hernández Molledo entra en la casa de Karim, en Villamuriel de Cerrato (Palencia), para hacer algo que a cualquier niño le resultaría insoportable: curar heridas y ampollas provocadas por el más mínimo roce en su piel. Karim tiene tres años y convive con epidermólisis bullosa, una enfermedad genética e incurable conocida como piel de mariposa.

Enfermera de Atención Primaria del Área de Salud de Palencia, Zulema lo atiende prácticamente desde que nació. Lo vio por primera vez en el Hospital Universitario La Paz de Madrid, cuando el pequeño todavía era un bebé. Reconoce que sintió miedo al comenzar: no sabía si sería capaz de hacerlo bien.

Ese miedo se ha transformado, con el paso de los meses, en una rutina de complicidad. La cura empieza con el baño, entre muñecos y conversación constante, y continúa con el drenaje de ampollas con aguja y la aplicación de distintas pomadas sobre la piel dañada del niño.

Cuentos y canciones para que duela menos

Lo que distingue el trabajo de Zulema es cómo convierte cada paso del tratamiento en un juego. Mientras cura, canta, cuenta historias y deja que Karim participe como si fuera él quien lleva la voz cantante del proceso, un recurso pensado para que sufra lo menos posible durante la sesión.

Para Andrea, la madre de Karim, la presencia de Zulema va mucho más allá de lo sanitario. La familia asegura que su ayuda supone un auténtico desahogo, y que saben que pueden contar con ella para cualquier cosa que necesiten en el día a día del niño.

Un reconocimiento que llega hasta Estepona

Esa forma de cuidar le ha valido a Zulema el Premio Nacional de la Asociación DEBRA, un galardón que distingue su dedicación y acompañamiento constante junto al niño. Lo recogerá el próximo 17 de octubre en Estepona (Málaga), dentro del Encuentro Nacional de Familias Piel de Mariposa, la cita anual que reúne a pacientes, familiares y profesionales de toda España.

La fecha coincide casi con su propio cumpleaños, el 25 de octubre. Ese día, Zulema volverá a ponerse la bata decorada con mariposas que Karim le regaló, la misma con la que trabaja cada semana en su casa de Villamuriel de Cerrato.

Lo que más valora la enfermera, asegura, no es tanto el reconocimiento como algo mucho más sencillo: que Karim la reciba siempre con una sonrisa, incluso sabiendo que va a curarle y, con ello, a hacerle sufrir un poco.

Tres días a la semana, durante casi tres horas, Zulema Hernández Molledo entra en la casa de Karim, en Villamuriel de Cerrato (Palencia), para hacer algo que a cualquier niño le resultaría insoportable: curar heridas y ampollas provocadas por el más mínimo roce en su piel. Karim tiene tres años y convive con epidermólisis bullosa, una enfermedad genética e incurable conocida como piel de mariposa.

Enfermera de Atención Primaria del Área de Salud de Palencia, Zulema lo atiende prácticamente desde que nació. Lo vio por primera vez en el Hospital Universitario La Paz de Madrid, cuando el pequeño todavía era un bebé. Reconoce que sintió miedo al comenzar: no sabía si sería capaz de hacerlo bien.

Ese miedo se ha transformado, con el paso de los meses, en una rutina de complicidad. La cura empieza con el baño, entre muñecos y conversación constante, y continúa con el drenaje de ampollas con aguja y la aplicación de distintas pomadas sobre la piel dañada del niño.

Cuentos y canciones para que duela menos

Lo que distingue el trabajo de Zulema es cómo convierte cada paso del tratamiento en un juego. Mientras cura, canta, cuenta historias y deja que Karim participe como si fuera él quien lleva la voz cantante del proceso, un recurso pensado para que sufra lo menos posible durante la sesión.

Para Andrea, la madre de Karim, la presencia de Zulema va mucho más allá de lo sanitario. La familia asegura que su ayuda supone un auténtico desahogo, y que saben que pueden contar con ella para cualquier cosa que necesiten en el día a día del niño.

Un reconocimiento que llega hasta Estepona

Esa forma de cuidar le ha valido a Zulema el Premio Nacional de la Asociación DEBRA, un galardón que distingue su dedicación y acompañamiento constante junto al niño. Lo recogerá el próximo 17 de octubre en Estepona (Málaga), dentro del Encuentro Nacional de Familias Piel de Mariposa, la cita anual que reúne a pacientes, familiares y profesionales de toda España.

La fecha coincide casi con su propio cumpleaños, el 25 de octubre. Ese día, Zulema volverá a ponerse la bata decorada con mariposas que Karim le regaló, la misma con la que trabaja cada semana en su casa de Villamuriel de Cerrato.

Lo que más valora la enfermera, asegura, no es tanto el reconocimiento como algo mucho más sencillo: que Karim la reciba siempre con una sonrisa, incluso sabiendo que va a curarle y, con ello, a hacerle sufrir un poco.

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