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La empresa les ha comunicado verbalmente a los trabajadores la idea de suspender temporalmente sus contratos tras la paralización de la fabricación de moldes en Sevilla, cuya reparación se realiza en la ciudad. Entre mañana y el lunes comunicarán a los empleados los pormenores de esta medida

Los trabajadores de la fábrica de botellas, o mejor dicho los pocos que quedan, temen perder sus puestos de trabajo en los próximos meses. Según ha podido saber este medio, la empresa les ha comunicado su intención de ejecutar un ERTE (Expediente de Regulación de Empleo), medida que les explicará en profundidad entre mañana y el lunes. De los 40 que se quedaron en 2009 cuando Vicasa dejó de fabricar botellas en Jerez, en la actualidad trabajan en la factoría de la ronda de los Alunados siete personas en la zona de expediciones y otras once en el taller de moldes, donde se reparan los que llegan de la fábrica de Alcalá de Guadaira (Sevilla), que cesará esta actividad durante unos meses. Esta circunstancia es la que ha aprovechado la empresa para justificar que en Jerez "sobra personal", aseguran trabajadores consultados.

Uno de los carteles que colgaron los trabajadores dentro de la fábrica durante las protestas que protagonizaron a finales de 2009.

Cinco años después de que se paralizara la producción de botellas en la fábrica que Saint-Gobain Vicasa mantiene en Jerez, la empresa amaga ahora con terminar de enterrar la centenaria historia de esta factoría en la ciudad. Como vaticinó un exempleado en el reportaje publicado por este medio días atrás, la fábrica parecer tener "los días contados". Una vez finalice el ERTE que Vicasa prevé realizar en Jerez, cuyos detalles se conocerán en los próximos días, los trabajadores que permanecen en la fábrica no saben qué pasará con ellos. Muchos temen que ejecute un ERE y terminen en el paro, y en el mejor de los casos,  tendrán que desplazarse a otras factorías que tiene la empresa repartidas por todo el territorio nacional, la más cercana en localidad sevillana de Alcalá de Guadaira, donde fueron trasladados varios trabajadores jerezanos en 2009.

Una vez conozcan las intenciones de la empresa, los empleados decidirán si convocan manifestaciones, como hicieron cuando Vicasa les comunicó el cierre, y que se recuerdan por ser unas de las más numerosas de la historia de la ciudad. Ese año, 2009, la empresa  presentó pocos meses antes del cierre un nuevo un nuevo proyecto industrial que se ubicaría a las afueras de Jerez, para poco después darles la desagradable sorpresa que terminó con el último vestigio de tejido industrial en la ciudad.

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