Un año de pesadilla en la calle Campana: "Nadie sabe lo que es vivir con miedo"

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Una familia del número 22 de esta calle del barrio de San Miguel denuncia las amenazas constantes de una problemática vecina que recientemente intentó quemar su casa con ellos dentro.

Más de 40 años llevan viviendo Mari Ángeles Domínguez y su marido Manuel en el número 22 de la jerezana calle Campana. Una pequeña vivienda en una finca, a modo de antigua casa de vecinos en el corazón del barrio de San Miguel y a tiro de piedra de la señera Plazuela. Sin embargo, la vida dio un giro de 180 grados para ellos hace cosa de un año. Su vecino de siempre se casaba con una mujer que, desde entonces, les hace la vida imposible.

Esta familia no sabe qué ha hecho para merecer el calvario que está sufriendo. Sin saber el motivo, un buen día empezaron a recibir los primeros insultos de su nueva vecina, parece que por presuntos celos. Pero lo que creían que sería algo aislado se volvió constante. De nacionalidad española, pero de origen marroquí, Mari Ángeles afirma que pronto los insultos se tornaron amenazas. “Como no os vayáis de aquí os voy a mandar a los míos”, afirma que le decía su conflictiva vecina, en referencia a los terroristas del Estado Islámico, mientras le hacía, con la mano, el gesto de cortarle el cuello.

Pronto, la familia de su vecino, que hasta entonces tampoco había dado problemas, se volvió conflictiva. El hijo de este también comenzó a amenazar a Mari Ángeles y a su familia y okupó una vivienda de la finca. Incluso llegó a dañarle una vértebra a Mari Ángeles, afirma, durante una discusión. Sin embargo, lo que peor lleva son las amenazas que reciben sus nietos, el más pequeño de nueve años. “Yo me he despertado por la noche soñando que me cortaba el cuello”, relata nerviosa y al borde del llanto, y explica que en los últimos doce meses ha perdido casi 15 kilos.El último capítulo de una larga racha de amenazas ocurrió el pasado viernes, cuando a eso de las cuatro y media de la tarde, la polémica vecina accedió al patio de la vivienda de Mari Ángeles para, aprovechando que la ventana del salón estaba abierta, prenderle fuego a las cortinas. Allí estaban ella, su marido Manuel, la hija de ambos y uno de sus nietos. El primero que dio la voz de alarma fue su perro. Eva, la hija de ambos, se dio cuenta del nerviosismo del can y entonces se percató de la acción de la vecina. La cortina prendió rápido y Manuel tuvo que quitarla corriendo para que las llamas no se extendieran por toda la casa. Sin embargo su gesto le costó quemaduras de primer grado en su brazo izquierdo y ampollas en las yemas de los dedos de su mano derecha.

De momento, este hecho le ha costado caro. Fue detenida y, tras pasar a disposición judicial, fue ingresada en prisión acusada de tentativa de homicidio y delito de incendio. El juicio tendrá lugar próximamente, pero no será el primero. Mari Ángeles señala que ya han tenido cuatro, todos ganados contra ella. “Antes de esto, mi abogado ya había solicitado una orden de alejamiento. Es imposible convivir tan cerca de ella”.

Lo que tiene claro esta vecina es que de la calle Campana, donde han hecho toda su vida, no se moverán. “Aquí nunca hemos tenido problemas con nadie hasta que llegó ella”. Sin embargo, reconoce el mal trago que han pasado desde entonces. “Nadie sabe lo que es vivir con miedo un año entero”. 

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