"Si no llega a ser por los vecinos, se la cargan"

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El padre de la menor agredida en La Granja reconoce que la intervención de varios ciudadanos evitó que su hija y la pareja de esta sufrieran daños mayores. "Llevamos tres días sin dormir en casa, de lo mal que lo estamos pasando".

Una patata asada y una gorra. Aparentemente, dos cosas tan nimias como esas detonaron la salvaje agresión a una joven de 16 años y a su pareja, de 18, la noche del pasado sábado en la barriada de La Granja. Ella, Sara, fue la que recibió la peor parte. Acabó en el hospital con múltiples contusiones, la cara morada de los puñetazos que recibió y un fuerte golpe en la nariz que, finalmente y a pesar de lo que se ha publicado, no quedó en rotura del tabique. Afortunadamente fue dada de alta la misma noche, pero “el susto lo tiene todavía encima, no para de llorar”.

Antonio Cantalejo, padre de la menor, relata que la joven “lo está pasando muy mal, no entiende por qué le ha pasado esto a ella”. Los hechos ocurrieron cuando la pareja se quedó sola. Su pandilla de amigos se fue y ellos se quedaron sentados en un banco comiendo una patata asada que habían comprado en la verbena. Al rato llegó otro grupo de jóvenes. Una de las integrantes de este grupo conocía a Sara y se puso a hablar con ella cuando, en un momento determinado, otra chica se le acercó y le quitó la patata, cosa que le recriminó la joven y le pidió que se la devolviera. En ese momento, a su novio también le quitaron la gorra. Cuando pidieron explicaciones comenzaron a lloverles puñetazos por todo el cuerpo. “Le dieron uno en la nariz y casi le parten también las gafas”, explica Antonio. “Unas veintitantas personas nos dicen que fueron, según los vecinos que vieron la agresión”.

Antonio y su esposa se habían marchado de la verbena tres horas antes de que ocurrieran los hechos. Habían estado “unos 35 minutos” junto a otra de sus hijas y de ahí fueron a un bar a comer. Al rato recibieron la llamada del novio de Sara informándoles de lo que había pasado. Cuando llegaron se encontraron a su hija “sangrando por la boca, la cara morada, toda la ropa desgarrada y llena de arañazos”. Junto a ella, su novio, también herido, y varios matrimonios “que estaban horrorizados por lo que habían visto”. Reconoce que “si no llega a ser por los vecinos, se la cargan, porque llegaron antes que la Policía. Uno tenía la cara desencajada. Decía que hizo lo que pudo, que se los iba quitando de encima, pero que conforme lo hacía llegaban otros para pegarles”.

El padre explica que su hija sólo conocía, del instituto, a la chica que se le acercó a saludarla, si bien a nadie del resto del grupo, que lo integraban menores de edad de La Granja y otras barriadas cercanas, de ahí que estén pidiendo ayuda a través de Facebook para que los testigos que presenciaron los hechos puedan ayudar a identificar a los agresores. De todas maneras, este medio ha podido saber que esa misma noche ya la Policía había dado con algunos de ellos e incluso está previsto que a lo largo de la jornada de hoy el grupo de Menores, que es el que lleva la investigación, citara a uno de ellos a comisaría.

Tres días después de lo ocurrido, ninguno en su casa de La Marquesa ha podido apenas dormir de lo mal que lo están pasando. “Mi hija ha empezado este año el instituto y es de las que no se mete en nada. Es muy reservada y muy sensible, le gusta el arte, algo difícil de ver en una persona de su edad, prácticamente no sale, salvo para el salón Manga y las veces que lo hace con sus amigas, poco más. Y en su grupo de amigos son todos muy normales, no hay ningún metepatas. Es muy duro que a una chica que no tiene maldad ninguna le haya pasado esto”.

Sobre el autor:

Jorge Miró

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