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  • Sebastian Durán Sarmiento, el operario jerezano que se ha hecho viral en redes por mostrar su trabajo. -

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Sebastián Durán: de pintar señales en Jerez al millón de reproducciones que rompen con los estereotipos

El operario municipal cuenta a lavozdelsur.es cómo un vídeo grabado sin ninguna pretensión, explicando cómo se colocan los pivotes en la calzada, terminó convirtiéndose en en un fenómeno que no esperaba

Hay trabajos que pasan desapercibidos hasta que alguien decide contarlos de otra manera. El de Sebastián Durán es uno de ellos. Cada mañana, antes de que el sol apriete en Jerez, este joven de 26 años se calza las botas y sale a la calle para encargarse del mantenimiento viario de la ciudad: pintura, señalización, pivotes, todo ese trabajo que la mayoría de vecinos ve pasar sin reparar demasiado en él.

Lo que empezó como una afición sin más trascendencia, grabar y editar vídeos por pura diversión, se ha convertido en algo mucho más grande de lo que él imaginaba. Un clip explicando cómo se colocan los pivotes en el asfalto superó el millón de visitas en Instagram, y desde entonces su perfil se ha llenado de gente que quiere saber más sobre su día a día.

  • Sebastian Durán graba su trabajo cada día y lo explica en redes.

Durán no es de los que buscan protagonismo. De hecho, reconoce que siempre ha sido "el del grupo de los amigos" que se encargaba de grabar los viajes y las quedadas. Ese gusto por la cámara, sumado a un trabajo que él mismo define como visualmente satisfactorio, ha terminado dando forma a un contenido que engancha por su naturalidad y por esa curiosidad que despierta todo lo que la gente ve hacer en la calle sin entender del todo.

Un tutorial improvisado que se le fue de las manos

El vídeo que lo cambió todo no nació de una estrategia pensada. Surgió, cuenta Durán a lavozdelsur.es, en la Feria de Jerez, cuando unos amigos le preguntaron si los pivotes se colocaban "como los colombianos". Él se lo explicó allí mismo, sin darle mayor importancia, y al día siguiente, cuando le tocó precisamente instalar pivotes en su trabajo, la idea volvió a su cabeza.

"Dije, bueno, pues voy a grabarlo así como un tutorial", recuerda. Lo subió sin esperar nada especial, casi como quien no cree que vaya a pasar de ahí. La sorpresa llegó rápido: "Yo ya cuando superó los 10.000 me gusta y eso, yo ya estaba flipando". Lo que vino después, hasta rebasar el millón de reproducciones, ni siquiera entraba en sus cálculos.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

Ese contraste entre la sencillez del vídeo y la repercusión que ha tenido resume bien el tono de todo su contenido. No hay artificio ni guion elaborado detrás de sus publicaciones, sino la mirada de alguien que enseña su oficio con la misma naturalidad con la que lo explicaría a un vecino curioso en la calle.

El oficio que nadie ve hasta que alguien lo cuenta

Trabaja en mantenimiento viario desde 2020, siempre en el entorno urbano de Jerez, no en carreteras ni autovías. Cinco años dan para conocer bien el oficio, aunque él insiste en que todavía le queda mucho por aprender: "En este trabajo todavía hay que aprender algo nuevo", asegura, consciente de que la experiencia en la calle siempre depara alguna sorpresa.

Y sorpresas, según cuenta, no le faltan. El operario asegura que cada jornada trae "una historia nueva", entre el vandalismo que se encuentra al abrir determinados registros y la variedad de reacciones de los vecinos al verlo trabajar. Hay quien pasa de largo con prisa y quien se detiene a darle las gracias por su labor, un gesto que, admite, siempre se agradece.

  • Sebastián junto al famoso pivote, con el que superó el millón de visitas en redes.
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Esa cercanía con la calle es justamente lo que ha trasladado a sus vídeos. Durán explica con detalle procesos que para la mayoría son un misterio, como la propia colocación de las señales o el proceso de pintado, tareas que resultan invisibles hasta que alguien se toma la molestia de mostrarlas paso a paso. Ahí, defiende, está buena parte del interés que despierta: la curiosidad por lo desconocido.

Rutinas que empiezan antes de que amanezca

La jornada de Sebastián Durán arranca de madrugada. Con el calor del verano ya instalado en Jerez, ha adelantado su entrada al trabajo a las 06:00 horas de la mañana, lo que le obliga a levantarse una hora antes. En condiciones normales, su horario va de 07:00 a 15:00 horas, aunque el reloj de este verano se ha movido para esquivar las horas de más calor.

Terminada la jornada, su vida se vuelve, en sus propias palabras, "más o menos normal". Llega a casa, se ducha, come y descansa si el cuerpo se lo pide, sobre todo si el sol ha apretado más de la cuenta. Después, el gimnasio, una afición que mantiene con constancia, y quedar con amigos, la rutina de cualquier joven de su edad una vez se quita el mono de trabajo.

Ese contraste entre el esfuerzo físico de las mañanas y la normalidad de las tardes es algo que Durán reivindica sin dramatismo. Para él, la actitud lo es casi todo: "Me gusta siempre estar con una sonrisa en la cara, siempre mirar el lado positivo de todo", explica, una filosofía que atribuye directamente a la educación que recibió de sus padres.

  • Sebastian Durán pintando las señales en Jerez.
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Más aplausos que críticas

Como suele pasar en redes sociales, no todo han sido elogios. En el vídeo de los pivotes, Durán olvidó ponerse las botas de seguridad, un detalle que no pasó desapercibido: "Muchos comentarios fueron: ponte los zapatos de seguridad", recuerda entre risas. Asume esas correcciones con deportividad, consciente de que la gente comenta tanto lo bueno como lo mejorable.

Porque lo bueno, insiste, ha sido mucho más abundante. Entre los mensajes que recibe destacan los que celebran su gracia natural, los que definen su trabajo como "arte técnico" y hasta comentarios sobre su físico que, admite sin tapujos, le sacan los colores. Ese respaldo ha sido, según cuenta, el empujón que le llevó a tomarse más en serio la producción de contenido a partir de este año.

En su empresa, de momento, la repercusión se ha quedado en bromas cariñosas. Sus compañeros le llaman "el tiktok", aunque ni jefes ni encargados le han hecho ninguna advertencia al respecto. Al contrario, el fenómeno ha traspasado incluso su propio perfil: varios compañeros le han pedido que les enseñe a pintar señales, contagiados por el mismo interés que despierta en sus seguidores.

Viajes, rutinas y la idea de vivir de las redes

Durán no tiene intención de abandonar el tipo de contenido que le ha dado a conocer. Seguirá explicando curiosidades del oficio y mostrando cómo se colocan las señales, aunque también quiere ampliar el terreno: mostrar su rutina diaria completa, desde que suena el despertador hasta que llega a casa, un formato que cree que puede generar tanta curiosidad como el vídeo de los pivotes.

A eso suma contenido de su vida personal. Recientemente ha viajado a Sri Lanka y Tailandia, experiencias que también ha empezado a compartir en su perfil, ampliando así el abanico de temas más allá del trabajo. Compagina todo esto sin descuidar su empleo, algo que él mismo señala como prioridad: "Tienes que atender el trabajo", repite, consciente de que ese equilibrio es parte de lo que conecta con quienes le siguen.

  • El día a día de Sebastián, del trabajo a una vida "normal".
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Preguntado por si le gustaría dedicarse profesionalmente a las redes sociales, no lo duda: "La verdad es que sí, no me disgustaría". Asegura que grabar y editar siempre le ha resultado algo natural, casi un talento que llevaba dentro sin saberlo, y que la posibilidad de convertirlo en su ocupación principal le motiva especialmente.

Antes de terminar la conversación, Durán quiso dejar un mensaje que resume bastante bien el espíritu de todo lo que cuenta en sus vídeos: hay que saber ganarse la vida y romper con el estigma de que trabajar de obrero convierte a alguien en "un cateto". Defiende que ese estereotipo no tiene ningún sentido, y buena parte de lo que ha conseguido con sus publicaciones ha sido, precisamente, demostrarlo con humor y con naturalidad ante una audiencia que ha terminado enganchada a su trabajo del día a día sin esperarlo.

Hay trabajos que pasan desapercibidos hasta que alguien decide contarlos de otra manera. El de Sebastián Durán es uno de ellos. Cada mañana, antes de que el sol apriete en Jerez, este joven de 26 años se calza las botas y sale a la calle para encargarse del mantenimiento viario de la ciudad: pintura, señalización, pivotes, todo ese trabajo que la mayoría de vecinos ve pasar sin reparar demasiado en él.

Lo que empezó como una afición sin más trascendencia, grabar y editar vídeos por pura diversión, se ha convertido en algo mucho más grande de lo que él imaginaba. Un clip explicando cómo se colocan los pivotes en el asfalto superó el millón de visitas en Instagram, y desde entonces su perfil se ha llenado de gente que quiere saber más sobre su día a día.

  • Sebastian Durán graba su trabajo cada día y lo explica en redes.

Durán no es de los que buscan protagonismo. De hecho, reconoce que siempre ha sido "el del grupo de los amigos" que se encargaba de grabar los viajes y las quedadas. Ese gusto por la cámara, sumado a un trabajo que él mismo define como visualmente satisfactorio, ha terminado dando forma a un contenido que engancha por su naturalidad y por esa curiosidad que despierta todo lo que la gente ve hacer en la calle sin entender del todo.

Un tutorial improvisado que se le fue de las manos

El vídeo que lo cambió todo no nació de una estrategia pensada. Surgió, cuenta Durán a lavozdelsur.es, en la Feria de Jerez, cuando unos amigos le preguntaron si los pivotes se colocaban "como los colombianos". Él se lo explicó allí mismo, sin darle mayor importancia, y al día siguiente, cuando le tocó precisamente instalar pivotes en su trabajo, la idea volvió a su cabeza.

"Dije, bueno, pues voy a grabarlo así como un tutorial", recuerda. Lo subió sin esperar nada especial, casi como quien no cree que vaya a pasar de ahí. La sorpresa llegó rápido: "Yo ya cuando superó los 10.000 me gusta y eso, yo ya estaba flipando". Lo que vino después, hasta rebasar el millón de reproducciones, ni siquiera entraba en sus cálculos.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

Ese contraste entre la sencillez del vídeo y la repercusión que ha tenido resume bien el tono de todo su contenido. No hay artificio ni guion elaborado detrás de sus publicaciones, sino la mirada de alguien que enseña su oficio con la misma naturalidad con la que lo explicaría a un vecino curioso en la calle.

El oficio que nadie ve hasta que alguien lo cuenta

Trabaja en mantenimiento viario desde 2020, siempre en el entorno urbano de Jerez, no en carreteras ni autovías. Cinco años dan para conocer bien el oficio, aunque él insiste en que todavía le queda mucho por aprender: "En este trabajo todavía hay que aprender algo nuevo", asegura, consciente de que la experiencia en la calle siempre depara alguna sorpresa.

Y sorpresas, según cuenta, no le faltan. El operario asegura que cada jornada trae "una historia nueva", entre el vandalismo que se encuentra al abrir determinados registros y la variedad de reacciones de los vecinos al verlo trabajar. Hay quien pasa de largo con prisa y quien se detiene a darle las gracias por su labor, un gesto que, admite, siempre se agradece.

  • Sebastián junto al famoso pivote, con el que superó el millón de visitas en redes.
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Esa cercanía con la calle es justamente lo que ha trasladado a sus vídeos. Durán explica con detalle procesos que para la mayoría son un misterio, como la propia colocación de las señales o el proceso de pintado, tareas que resultan invisibles hasta que alguien se toma la molestia de mostrarlas paso a paso. Ahí, defiende, está buena parte del interés que despierta: la curiosidad por lo desconocido.

Rutinas que empiezan antes de que amanezca

La jornada de Sebastián Durán arranca de madrugada. Con el calor del verano ya instalado en Jerez, ha adelantado su entrada al trabajo a las 06:00 horas de la mañana, lo que le obliga a levantarse una hora antes. En condiciones normales, su horario va de 07:00 a 15:00 horas, aunque el reloj de este verano se ha movido para esquivar las horas de más calor.

Terminada la jornada, su vida se vuelve, en sus propias palabras, "más o menos normal". Llega a casa, se ducha, come y descansa si el cuerpo se lo pide, sobre todo si el sol ha apretado más de la cuenta. Después, el gimnasio, una afición que mantiene con constancia, y quedar con amigos, la rutina de cualquier joven de su edad una vez se quita el mono de trabajo.

Ese contraste entre el esfuerzo físico de las mañanas y la normalidad de las tardes es algo que Durán reivindica sin dramatismo. Para él, la actitud lo es casi todo: "Me gusta siempre estar con una sonrisa en la cara, siempre mirar el lado positivo de todo", explica, una filosofía que atribuye directamente a la educación que recibió de sus padres.

  • Sebastian Durán pintando las señales en Jerez.
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Más aplausos que críticas

Como suele pasar en redes sociales, no todo han sido elogios. En el vídeo de los pivotes, Durán olvidó ponerse las botas de seguridad, un detalle que no pasó desapercibido: "Muchos comentarios fueron: ponte los zapatos de seguridad", recuerda entre risas. Asume esas correcciones con deportividad, consciente de que la gente comenta tanto lo bueno como lo mejorable.

Porque lo bueno, insiste, ha sido mucho más abundante. Entre los mensajes que recibe destacan los que celebran su gracia natural, los que definen su trabajo como "arte técnico" y hasta comentarios sobre su físico que, admite sin tapujos, le sacan los colores. Ese respaldo ha sido, según cuenta, el empujón que le llevó a tomarse más en serio la producción de contenido a partir de este año.

En su empresa, de momento, la repercusión se ha quedado en bromas cariñosas. Sus compañeros le llaman "el tiktok", aunque ni jefes ni encargados le han hecho ninguna advertencia al respecto. Al contrario, el fenómeno ha traspasado incluso su propio perfil: varios compañeros le han pedido que les enseñe a pintar señales, contagiados por el mismo interés que despierta en sus seguidores.

Viajes, rutinas y la idea de vivir de las redes

Durán no tiene intención de abandonar el tipo de contenido que le ha dado a conocer. Seguirá explicando curiosidades del oficio y mostrando cómo se colocan las señales, aunque también quiere ampliar el terreno: mostrar su rutina diaria completa, desde que suena el despertador hasta que llega a casa, un formato que cree que puede generar tanta curiosidad como el vídeo de los pivotes.

A eso suma contenido de su vida personal. Recientemente ha viajado a Sri Lanka y Tailandia, experiencias que también ha empezado a compartir en su perfil, ampliando así el abanico de temas más allá del trabajo. Compagina todo esto sin descuidar su empleo, algo que él mismo señala como prioridad: "Tienes que atender el trabajo", repite, consciente de que ese equilibrio es parte de lo que conecta con quienes le siguen.

  • El día a día de Sebastián, del trabajo a una vida "normal".
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Preguntado por si le gustaría dedicarse profesionalmente a las redes sociales, no lo duda: "La verdad es que sí, no me disgustaría". Asegura que grabar y editar siempre le ha resultado algo natural, casi un talento que llevaba dentro sin saberlo, y que la posibilidad de convertirlo en su ocupación principal le motiva especialmente.

Antes de terminar la conversación, Durán quiso dejar un mensaje que resume bastante bien el espíritu de todo lo que cuenta en sus vídeos: hay que saber ganarse la vida y romper con el estigma de que trabajar de obrero convierte a alguien en "un cateto". Defiende que ese estereotipo no tiene ningún sentido, y buena parte de lo que ha conseguido con sus publicaciones ha sido, precisamente, demostrarlo con humor y con naturalidad ante una audiencia que ha terminado enganchada a su trabajo del día a día sin esperarlo.

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