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Más de mil niños y niñas procedentes de diferentes centro escolares de la ciudad acudieron esta pasada semana a la plaza de toros de Jerez para participar en un tentadero para escolares organizado por el Ayuntamiento de Jerez (a través de la escuela municipal de tauromaquia) e impartido por el torero jerezano Juan José Padilla. Este evento, de entrada libre y cuyo coste para las arcas públicas no ha trascendido pero que se suma a la larga lista de apoyo económico que está brindando el gobierno local del PP a la que sus aficionados consideran la fiesta nacional, ha provocado una oleada de críticas entre un sector de la opinión pública jerezana que considera la iniciativa directamente como aberrante.

Las ediciones digitales de los periódicos impresos de la ciudad ardían con comentarios a favor y en contra de la polémica iniciativa municipal: "Simplemente, los llamados maestros están en los colegios que no se os olvide nunca. Por cierto, y esto va por la presencia de menores en las plazas, si en vez de matar el torero al toro, el toro mata al hombre..., ¿un menor, menor que no se os olvide, puede y debe ver la muerte de un hombre? ¿Todo vale por llenar una plaza?, y el presupuesto de las escuelas taurinas, ¿por qué hay que financiarlas con dinero público? No señores, no con mis impuestos".

Otro comentarista digital opina que "es mucho más sencillo: responsabilidad individual. Si mañana envían una nota del colegio de mi hijo diciendo que va a ir a ver una corrida de toros o similar, mi respuesta será que no, de forma tajante. Cuando no vaya ningún niño a ver estas cosas, se acabará el problema". Y otro, Pablo GC, asegura: "¿Ante cientos de escolares?! O sea que hay películas de acción para mayores de 18 años que no pueden ver, pero si pueden ver esto. Bravo la hipocresía de la españa cañí". Otro como Antonio defienden la 'fiesta': "Leo los comentarios y quedo atónito al ver que los que lo hacen no tienen ni idea de lo que hubo esta mañana en la plaza de toros. Yo estuve allí, no hubo ni sangre, ni maltrato animal ni nada de eso, sólo una lección magistral de un maestro como Padilla, que mostró a los niños con unas vaquillas cómo se las selecciona por su bravura para que sean madres y continúen la raza. Una raza que desde luego se extinguiría si no fuese por la fiesta de los toros".

El Comité de las Naciones Unidas de los Derechos del Niño anunció recientemente que va a recomendar a los países miembros que revisen si sus legislaciones sobre tauromaquia cumplen o no con la Convención de los Derechos del Niño. Portugal, el primer país evaluado, recibió a principios de año dos severas advertencias: que aumente la edad mínima de 12 años para ingresar en las escuelas de tauromaquia y para participar en las corridas y que incremente la edad mínima de 6 años para asistir como espectadores. Nada de esas advertencias se cumplieron el pasado miércoles en el coso taurino de la calle Circo. Todo lo contrario, pues el propósito era "transmitir los valores de nuestra cultura y llevar a lo más cercano todo lo que concierne una clase práctica, sobre todo un tentadero y que valoren la bravura de la becerra, en cuanto al análisis que se hace en el caballo, en el capote y en la muleta", según apuntó el propio Padilla en declaraciones recogidas por Diario de Jerez.

España también será examinada por la ONU en este sentido se prevé una advertencia en la misma línea. La Fundación Franz Weber impulsa la campaña Infancia sin violencia y ha asesorado al Comité de los Derechos del Niño con respecto a la tauromaquia, asegurando que "las condiciones de inseguridad en las que se realiza el trabajo de los niños toreros bastarían para declarar la tauromaquia culpable de contravención de la Declaración de los Derechos del Niño".

Polémica en Sevilla y legislación

La legislación en la materia, según publica Eldiario.es a raíz de una polémica suscitada en Sevilla por la utilización de un menor para promocionar y publicitar las corridas de toros, depende de cada comunidad autónoma. En el caso de Andalucía, establece que para formarse como toreros, los menores tienen que haber cumplido 12 años. Con esa premisa y la autorización de sus tutores legales pueden empezar en alguna de las 21 escuelas taurinas de Andalucía (prácticamente la mitad de las 43 de todo el país están en esta comunidad autónoma). Sin embargo, sobre su asistencia a corridas de toros, no se ha desarrollado nada desde el punto de vista legal. Según reconocen desde la Consejería de Justicia e Interior, responsable en esta materia, el poner límites de edad depende de las delegaciones provinciales, que no lo han concretado. Sobre todo porque ni el Decreto 68/2006 del Reglamento Taurino de Andalucía ni el Decreto 62/2003 del Reglamento de Festejos Taurinos Populares, como tampoco sus posteriores modificaciones, se pronuncian sobre la asistencia de menores a las plaza de toros. Sólo hay referencias a la edad en el toreo en el caso del Decreto 112/2001 del Reglamento de Escuelas Taurinas de Andalucía, que fija en los citados 12 años la edad mínima para ingresar en una, y tienen que tener más de 14 para practicar con reses.

En el conjunto de España, sólo está regulado en el País Vasco, donde los menores de 16 años están obligados a entrar en una corrida de toros acompañados de un adulto, y Galicia, donde se tramita el veto a los que tengan menos de 12. La prohibición total de la práctica de la tauromaquia funciona en Canarias (desde 1991) y en Cataluña (2010).

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