Pedro Carabante Medina, Peri, se ha llevado casi cuatro décadas dibujando cada día la actualidad de Jerez (y de Jerez al mundo) en su añorada sección En un Periquete de Diario de Jerez, con más de 11.000 viñetas a sus espaldas.
Pero antes de convertirse en referencia del periodismo gráfico local, este jerezano del barrio de San Miguel, de la calle Campana, repartió lavadoras, aprendió a venderlas echándose agua encima para simular el esfuerzo, se quedó hasta las cuatro de la mañana dibujando sobre papel de estraza, lloró treinta veces en un despacho donde le decían que no servía para el oficio, colaboró en una revista erótica francesa que le daba vergüenza hasta que su mujer lo viera, e impulsó la que llegó a ser primera agencia publicitaria de Andalucía, Frontera Publicidad.
Todo eso antes de que el querido Manolo de la Peña le propusiera colaborar en un periódico que acababa de nacer. Desde ese momento, En un Periquete no faltó un solo día, salvo dos o tres excepciones que él mismo atribuye, sin rubor y entre risas, a las bondades del cante y del vino de Jerez. Porque Peri es, también, esa clase de profesional que siempre cumple, aunque tuviese que enviar la viñeta garabateada en una servilleta de bar cuando el cante se había alargado más de la cuenta. Esa mezcla de rigor y desfachatez, de compromiso y duende, es exactamente lo que convirtió su viñeta en una referencia del periodismo local.
"Algunas de mis viñetas no pierden actualidad; hay una del vino y el petróleo por la guerra de Irak"
La ocasión que provoca el encuentro es la presentación de un proyecto doble: una exposición de cuarenta viñetas y un libro de más de doscientas cuarenta páginas, Cata humorística del vino de Jerez, que reúne por primera vez de forma conjunta toda la producción gráfica de Peri relacionada con el mundo del sherry, la bodega y sus personajes. Tanto la exposición como la presentación han tenido lugar, este pasado lunes, en The Sherry Gallery, el museo que incluye el Palacio San Dionisio, en pleno centro de la ciudad.
Una idea de una conversación
La idea nació de una conversación entre su amigo José Luis Jiménez —siempre enfrascado en la historia y las rarezas en torno a los jereces— y el empresario y bodeguero Fulgencio Meseguer, quien asumió el reto con una ambición y una calidad que el propio Peri no esperaba. "Este hombre —dice— se toma las cosas con una categoría extraordinaria y tiene mucho talento. Ha querido hacer algo que tenga cierta importancia, y estoy muy contento con lo que ha hecho".
¿Es el libro un catálogo de las mismas viñetas que se exponen? No exactamente. Se exponen cuarenta, pero en el libro hay más de doscientas. El archivo digital de Peri solo abarca los últimos quince o veinte años, así que de ahí extrajo todas las relacionadas con el vino y las bodegas, y se las pasó al editor para que hiciera su propia criba. "No hay ninguna nueva: son todas de las que había publicado en Diario de Jerez, como hice también con las de Dando el Cante, que estaban relacionadas con el Festival de Flamenco de Jerez. Igual, igual. Yo veo este libro que me han editado ahora como una joyita, en formato grande y a buen precio, con una categoría extraordinaria".

Pregunta. ¿Te ha sorprendido algo, has llegado a alguna conclusión al ver todo este material reunido?
R. Fíjate tú, hay algunas viñetas, como las que están dedicadas al petróleo en la guerra de Irak, ¿te acuerdas? Hace veintitantos años hice alguna relacionada con el vino y con el petróleo, porque estaba por las nubes, y entonces se ha puesto de actualidad como si la hubiera hecho ayer mismo. Hay algunas que no pierden la actualidad y otras son retratos de lo que nosotros vivimos cotidianamente: la copa con los amigos, las ferias, el mosto... aunque tengan un lenguaje un poco más de otra época, se entienden perfectamente.
P. Están de plena vigencia, como si nos hubiéramos despertado de una mala borrachera, en muchos casos.
R. Ja, ja, ja... Totalmente.
P. ¿Y cómo le trata la vida? ¿Echa de menos esa disciplina que tenía antes de la viñeta?
R. No, hombre, yo estaba ya harto, ¿eh? Porque es que me ha llevado 37 años. 37 años todos los días con el compromiso, y eso era un compromiso gordo. Lo que sí puedo decirte es que ahora me he quedado muy satisfecho de ver algunas de ellas colgadas de las paredes de este palacio, cuando muchas de ellas nacieron en las servilletas del bar Maypa. No pensaba yo que iban a tener la categoría de poder estar colgadas en un palacio tan extraordinario. Estas viñetas no son obras de arte, son una obra menor, pero vamos, ahí están, es un trabajo bien hecho. Si ellos están contentos, yo tengo que estar contento también.

P. ¿A qué viñeta de las seleccionadas tiene más cariño?
R. Le tengo mucho cariño a la de Manolo Lozano, que era enólogo en Lustau. Antes de morir, este hombre me llamó y nos reunió a unos amigos. Nos hizo una tarde con unos vinos en rama que fue una maravilla, cogimos una media borrachera extraordinaria. Y a los pocos días murió el hombre. Entonces, le dediqué una viñeta de él con una copa en el cielo y una dedicatoria. Está en el libro.
"Tengo más cuadros aquí que el Museo del Prado. Todo el bajo de la cama está lleno"
P. ¿Cómo ve el impacto de la Inteligencia Artificial en el oficio de los ilustradores y los viñetistas?
R. Oía ayer en televisión a un médico asegurando que siempre tendrá que estar el médico para recetar, para diagnosticar. La IA es un arma de doble filo, una paradoja, como todos los inventos de la humanidad. Lo mismo sirve para hacer el bien que para hacer el mal. Cuando Einstein descubrió lo que descubrió, decía que había descubierto esas maravillas para hacer el bien, para quitar enfermedades y para progresar. Y sin embargo, mataron a un montón de japoneses con la bomba atómica, ¿comprendes? Ahora estamos a punto de que suceda otra vez lo mismo. Estas cosas caen en manos de gente mala, de gente incapaz de saber las responsabilidades que tienen, como el del pelo de maíz este de América. Ese es un muñeco y los que lo están manejando no tienen nada que ver.
"Le puse a la IA que hiciera algo de mi estilo, pero hace unos trazos muy modernos"
P. ¿Qué tiene entre manos, qué pinta?
R. Al óleo, pinto al óleo. Tengo más cuadros aquí que el Museo del Prado. Todo el bajo de la cama está lleno. Pinto para disfrutar yo, y a lo mejor a algún amigo mío, un vecino, le gusta un cuadro y se lo regalo. El otro día cogí uno de esos programitas de inteligencia artificial, porque me lo puso mi hijo, y digo: voy a poner que me dibuje, como me gustan tanto los impresionistas, un cuadro tipo Cézanne, un bodegón. Y tardó medio segundo. Y tengo un cuadro lleno de botas, de copas, con una escalera y una ventana. ¿Cómo se puede hacer eso? ¿Lo coge cualquiera y ya es pintor? La pintura tendrá que evolucionar de otra manera, porque yo creo que está todo hecho ya. Y el arte tiene que hacerlo siempre una persona, porque si no, es un arte frío. También le puse a la IA que hiciera algo de mi estilo, pero lo hace con unos trazos muy modernos. Ya no me voy a meter en ningún jaleo de esos. Y además con el ordenador además está uno asustado, ¿eh? Cargas cualquier cosa en el ordenador y te piden tu documentación, tu DNI, y a mí me han intentado estafar dos o tres veces por teléfono, por el ordenador.... Me da miedo meter mis datos en cualquier sitio.
P. Hace diez años le entrevisté y su perspectiva sobre la época que vivíamos no era muy halagüeña. Ha cambiado poco la cosa.
R. Es una época muy mala, muy mala. No hay tranquilidad. Está uno asustado. Se ha perdido el respeto. Solo hay que ver lo de Jerez. Pronostiqué cuando salió esto de Jerez Capital Cultural 2031, que es una ocurrencia de alguno de la política, que para que Jerez sea Capital Cultural tiene que aprender todavía. Yo estoy acostumbrado a pasear por las calles todos los días a todas horas y si ves los barrios, edificios que son un joya a los que le han quitado hasta las rejas... las rejas de protección de los carriles bici se las llevan para venderlas. En la Laguna de Torrox, los troncos que hay alrededor de la laguna los cortan para hacer candelas en las chimeneas. Esto es un desastre total. Lo que pasa es que los políticos no pasean por la ciudad ni tienen ni idea de lo que es la cultura. Se creen que la cultura es una Zambomba y el caballo y un tío cantando flamenco, que es cultura también, pero hay otra cultura que es el respeto mutuo de los ciudadanos, el civismo, y eso aquí apenas existe. Hay una parte de Jerez que está todavía en las catacumbas. Y los muchachos, el vocabulario que se oye... voy por la calle y hablan de una forma con 12 o 13 años que me da vergüenza...
P. Menos mal que nos salva el amontillado y el humor...
R. Esto es una locura... yo espero que el humor, el amontillado, el oloroso nos salve... Que nadie menee mucho mi libro porque como casi todos los personajes están bebidos pueden pasarse de una viñeta a otra... Vamos a ponerle humor a la cosa porque esto está...




