La Plaza del Mercado, en pleno corazón del jerezano barrio de San Mateo, está lista para su reapertura, que podría ser este mismo viernes. El resultado es una plaza un tanto 'fría', con mucho cemento, como se suele decir, y que está claro que se le va a hacer dura a los viandantes los primeros veranos. Cruzar desde el final de la calle Cabezas hasta el Palacio Riquelme no va a ser fácil un 15 de agosto a las tres de la tarde, ya verán. En cualquier caso, es evidente que el resultado mejora lo que había. Son los vecinos los que se irán pronunciando los próximos días...
Han sido necesarios veinte meses de obras y 1,4 millones de euros para renovar una plaza que, ciertamente, necesitaba algo más que un lavado de 'cara' y que, desde un principio, formó tándem con la primera fase de reforma del propio Palacio Riquelme.

De un vistazo, este miércoles, a mediodía, se puede decir que la plaza está prácticamente concluida. De hecho había gente circulando por dicha plaza e incluso sentada en alguno de los bancos que están pendientes de inauguración. Esta situación se produce porque parte del vallado está en el suelo, no todo, sigue habiendo alguna 'bolsa' de suelo acotada, pero sí buena parte del mismo, lo que permite el paso ya casi libremente, mucho más allá de los 'caminos' que se establecían en función de donde se trabajaba para facilitar su travesía. Le preguntamos al respecto, qué ha pasado con las vallas, a un par de vecinos que están aprovechando el poco sol que hace, sentados precisamente en uno de los bancos, y nos dicen que fue hace unos días "un grupo de jóvenes... la juventud baila", bromean con el cronista, recordando aquel espacio televisivo, que se ve que alguno tenía prisa por 'inaugurar' la plaza.

También se observa la fuente, 'retranqueada' hacia el Palacio Riquelme, y los bustos de Miguel de Cervantes y William Shakespeare, delante del frontal del Museo Arqueológico. En esa zona se ha colocado un número importante de bancos públicos en diagonal, pero claro con el inconveniente de que hay que esperar a que crezca el nuevo arbolado ('sobrevive' alguna palmera pero hay menos que antes), que el gobierno municipal de Jerez tiene claro que va a facilitar más sombra, pero va a tardar varios años. Enfrente del museo sí, hay unos naranjos que tienen un buen tamaño. De la plaza, como se dijo cuando se presentaron las obras de remodelación, ha desaparecido casi todo el aparcamiento (se habilita el lateral que da hacia el palacio de San Blas), y la circulación queda restringida.
Pero volvemos a hablar con vecinos del barrio. Luis nos dice que "mal, mal, no está", pero que es verdad que tiene mucho cemento. "Cuando llegue el calor, aquí no se va a poder estar... ni por la noche, porque no va a refrescar", afirma. Desde su punto de vista, la reforma es un tanto excesiva, no ve la necesidad de haber ido a una obra tan grande, "con la fuente y reduciendo el aparcamiento hubiera bastado". Por su parte, María José está de acuerdo, "demasiado cemento y unos árboles que van a tardar mucho en crecer y dar sombra". En lo que coinciden los dos es en un pequeño detalle en el que este cronista no había caído: "para mí, la plaza es más bonita de noche, con la iluminación está bien, gana", están de acuerdo los dos.



