La mujer, pieza clave en la Semana Santa de Jerez: "Cuando no seamos noticia, habrá igualdad real"

Desde costaleras a pregoneras y hermanas mayores, mujeres con distintos roles en el mundo cofrade, relatan a lavozdelsur.es cómo es su lucha silenciosa para ganar espacio en el seno de las hermandades

Mujeres cofrades en la Semana Santa de Jerez.
Mujeres cofrades en la Semana Santa de Jerez. MANU GARCÍA
29 de marzo de 2026 a las 08:46h

La Semana Santa de Jerez no ha cambiado de golpe, ni lo ha hecho a base de grandes titulares. La transformación ha sido silenciosa, casi siempre desde dentro, como tantas cosas en el mundo cofrade. Donde antes apenas se veía presencia femenina más allá de los cultos o de tareas discretas, hoy hay mujeres bajo los pasos, en juntas de gobierno, al frente de hermandades históricas o tomando decisiones dentro de la Unión de Hermandades. Sin ruido, pero sin pausa.

El debate sobre el papel de la mujer en las cofradías reaparece cada cierto tiempo, casi siempre a raíz de algún episodio externo. Lo ocurrido recientemente en Sagunto, donde una hermandad rechazó permitir la participación de mujeres —lo que ha provocado que incluso el Gobierno haya decidido retirar la declaración de Interés Turístico Nacional, por su falta de inclusión—, ha vuelto a poner sobre la mesa una discusión que en Jerez se vive desde otra perspectiva.

Aquí nadie duda de que la participación femenina es ya imprescindible, clave, esecial, determinante, aunque muchas de las propias protagonistas reconozcan que la igualdad total todavía no se ha alcanzado.

La realidad actual se sostiene sobre décadas de cambios. La incorporación de la mujer a los cortejos, a las juntas de gobierno o a la propia vida interna de las hermandades no fue automática. Hubo resistencias, inercias y costumbres difíciles de mover. Hoy, sin embargo, son muchas las que viven la Semana Santa desde la responsabilidad, desde el esfuerzo y desde la fe, sin plantearlo como una reivindicación, sino como una evolución natural.

Bajo el paso, rompiendo inercias

Lola Palma, con tan solo 19 años, recuerda perfectamente la primera vez que se metió debajo de un paso. No lo hizo para demostrar nada, sino por devoción, como tantos otros. Con el tiempo entendió que aquel gesto tenía más importancia de la que parecía. "Cuando empecé, todavía había quien lo veía raro. No te lo decían directamente, pero se notaba. Ahora no. Ahora lo normal es que haya mujeres en la cuadrilla, aunque somos muy pocas", explica a lavozdelsur.es.

Lola Palma, costalera del palio de María Santísima del Dulce Nombre de Jerez.
Lola Palma, costalera del palio de María Santísima del Dulce Nombre de Jerez. MANU GARCÍA

Para ella, el cambio ha llegado gracias a la constancia. "Aquí lo que vale es cumplir. Si trabajas igual que los demás, si estás cuando tienes que estar, si respondes, al final se acabaron las dudas. La molía no entiende de hombres o mujeres, entiende de costaleros", asegura, con un tono de resignación, pero de quien todavía aguanta miradas de sorpresa por ver a una mujer en las trabajaderas del palio de María Santísima del Dulce Nombre (la Buena Muerte).

María Montoro, con 24 años y una carrera costalera ya consolidada, comparte esa misma sensación. Forma parte de una cuadrilla desde hace años y ha visto cómo la percepción ha ido cambiando poco a poco. "Las generaciones más jóvenes lo tienen totalmente asumido. Los que vienen ahora no se plantean si una mujer puede o no puede cargar. Lo ven normal, como tiene que ser", afirma.

Aun así, reconoce que todavía queda camino: "Hay cosas que cuestan, porque la Semana Santa tiene mucha tradición y la tradición pesa. Pero lo importante es que no se ha perdido el respeto. Aquí nadie quiere cambiarlo todo, lo que queremos es formar parte". Cuando cargó por primera vez no recibió comentarios despectivos por parte de nadie, pero sí fue una gran protagonista de la Semana Santa, pues no se veían mujeres entre las cuadrillas, algo que, muy poco a poco, se va normalizando en la ciudad. 

María no solo ha cargado en Jerez. También ha estado en pasos de Sanlúcar de Barrameda y Sevilla, donde siempre la han tratado con cariño y con respeto. Sin embargo, Lola no ha conseguido cargar en otras hermandades de su ciudad, algo que todavía le parece injusto. Sus ambiciones no se quedan cortas: quiere ser Hermana Mayor de la Buena Muerte, donde "cambiaría muchas cosas", pero siempre para mejorar ya que considera a sus hermanos como una familia.

La voz femenina también pregona

Si hubo un tiempo en el que la presencia de la mujer en actos públicos era excepcional, hoy empieza a ser habitual. Lala Prieto lo ha vivido desde dentro y sabe que no siempre fue así. En 2024 fue la tercera mujer en la historia de Jerez en dar el pregón. "Hace años era impensable que una mujer tuviera determinados papeles en la Semana Santa. No porque estuviera prohibido, sino porque ni siquiera se planteaba", comparte con este medio.

Con el paso del tiempo, esa mentalidad ha ido cambiando. "Las hermandades son reflejo de la sociedad. Si la sociedad evoluciona, las cofradías también lo hacen. Y eso no significa perder la esencia, significa adaptarse sin dejar de ser lo que somos". Prieto cree que la incorporación de la mujer ha aportado también otra manera de mirar las cosas: "Cada persona tiene su forma de trabajar, pero es verdad que cuando se suman puntos de vista distintos, todo se enriquece. Las hermandades han ganado en participación y también en sensibilidad".

Lala Prieto, tercera mujer en dar el pregón de la Semana Santa de Jerez.
Lala Prieto, tercera mujer en dar el pregón de la Semana Santa de Jerez. MANU GARCÍA

Para ella, lo importante es que el cambio se haya producido desde dentro. "Aquí nadie ha venido a imponer nada. Las puertas se han ido abriendo porque había gente preparada, con ganas y con compromiso", sentencia con claridad, dejando claro que las mujeres son importantes en las cofradías y que, a pesar de estar cada vez más integradas, todavía queda. "Cuando esto deje de ser un tema de conversación, cuando no tengamos que celebrar que una mujer ocupa un puesto, entonces podremos decir que hemos llegado a la igualdad real", recalca.

La responsabilidad también tiene nombre de mujer

Cristina Ramírez Astorga, tesorera de la Hermandad de la Borriquita, habla con naturalidad de un cargo que hace años habría llamado la atención. Hoy sigue siendo poco habitual, pero cada vez menos. "Las mujeres siempre han estado en las hermandades, lo que pasa es que durante mucho tiempo en un segundo o tercer plano. La sociedad ha ido cambiando y eso también se ha notado aquí".

Su experiencia personal ha sido positiva, aunque recuerda con humor algunos momentos que reflejan ese cambio: "El primer cabildo de cuentas que di, un hermano que era mayor se me acercó para felicitarme porque le sorprendía que fuera una mujer la que hablaba de números. Me lo dijo con todo el cariño del mundo, pero demuestra que antes no era lo normal".

Cristina Ramírez, tesorera de la hermandad de La Borriquita de Jerez.
Cristina Ramírez, tesorera de la hermandad de La Borriquita de Jerez. MANU GARCÍA

Lejos de verlo como un problema, lo interpreta como parte de la evolución. "No hay que enfadarse con el pasado. La sociedad era así en muchos ámbitos, no solo en las hermandades. Lo importante es que ahora estamos en otro momento y tenemos que seguir avanzando", declara.

"A mí me gusta que me valoren por mi trabajo, por mis conocimientos, por mi forma de hacer las cosas. No por ser mujer. En una hermandad estamos para servir, y el servicio no entiende de género", insiste la tesorera, considerando que la clave está en dejar de hablar de diferencias. También cree que todavía hay margen de mejora. "Hay pocas mujeres en cargos de responsabilidad y muchas están preparadas. A veces falta dar el paso, atreverse. Pero poco a poco irá llegando".

Una hermana mayor en una corporación histórica

María del Carmen Tejero, hermana mayor del Nazareno, pertenece a una hermandad con una relación muy especial con la presencia femenina. En su corporación, las mujeres han tenido protagonismo desde hace décadas, algo que no era habitual en otros sitios. "Nosotros siempre hemos estado muy vinculados a la participación de la mujer. De hecho, fuimos pioneros en permitir que formara parte de la junta de gobierno cuando todavía no era frecuente".

María del Carmen Tejero, hermana mayor del Nazareno, una de las cofradías más relevantes de Jerez.
María del Carmen Tejero, hermana mayor del Nazareno, una de las cofradías más relevantes de Jerez. MANU GARCÍA

Aun así, asumir la responsabilidad no fue una decisión sencilla. "Ser hermana mayor no es solo un cargo, es un compromiso muy grande. Hay que pensarlo a nivel personal, familiar, laboral y también espiritual. No es cuestión de ser hombre o mujer, es cuestión de estar preparado", reflexiona tras un año en el cargo. Para ella, la evolución de los últimos años ha sido evidente: "Hoy hay más hermanas, más implicación y más participación en la vida de la hermandad. También hay más diversidad de opiniones, y eso es bueno. Cuando se suman miradas distintas, la hermandad crece".

Defiende, además, que la igualdad no debe significar perder la identidad. "Cada corporación tiene su historia y sus costumbres. Hay cosas que forman parte de lo que somos y hay que respetarlas. Pero eso no impide que las personas puedan asumir responsabilidades si tienen capacidad", añade. Su presencia al frente de la hermandad no pretende ser un símbolo, aunque reconoce que lo es. "Para muchas hermanas puede ser una referencia. Si sirve para que otras se animen, bienvenido sea. Lo importante es que se haga por la hermandad, no por protagonismo".

Trabajar desde dentro de la Unión de Hermandades

Rocío del Ojo conoce la Semana Santa desde una perspectiva distinta. Como portavoz de la Unión de Hermandades, vive el día a día de la organización y el funcionamiento interno de las cofradías. Desde ese lugar, asegura que nunca se ha sentido tratada de forma diferente por ser mujer. "En el pleno de hermanos mayores y en las juntas siempre he encontrado respeto. Aquí todos trabajamos por lo mismo".

Reconoce que en momentos de tensión pueden aparecer actitudes incómodas, pero las considera excepcionales. "Alguna vez, en situaciones complicadas, puedes notar cierto recelo o algún comentario fuera de lugar, pero lo tomo como algo puntual. No define lo que es la Semana Santa de Jerez". Desde su experiencia, la presencia femenina ha crecido de forma clara en las últimas décadas. "Se dice muchas veces que antes no había mujeres en las cofradías, y no es verdad. Siempre han estado, aunque no se vieran. Ahora salen en los cortejos, forman parte de las juntas y participan en las decisiones", detalla.

Rocío del Ojo, portavoz de la Unión de Hermandades de Jerez.
Rocío del Ojo, portavoz de la Unión de Hermandades de Jerez. MANU GARCÍA

También señala uno de los factores que más influye a la hora de asumir responsabilidades. "Muchas veces el problema no es la hermandad, es la vida personal. La familia, el trabajo, los hijos… igual que pasa en cualquier otro ámbito. A la mujer le cuesta más dar el paso porque siente esa responsabilidad", recalca, poniendo su propio ejemplo como madre de una niña. Aun así, cree que la tendencia es imparable: "Cada vez hay más mujeres en cargos importantes. No estamos al mismo nivel que los hombres, pero estamos muy cerca".

Un cambio que ha llegado para quedarse

Todas coinciden en que la Semana Santa actual no se entiende sin la presencia de la mujer. No lo dicen desde la confrontación, sino desde la experiencia de quienes llevan años trabajando dentro de las hermandades. La evolución ha sido lenta, pero firme, y se ha producido sin romper con la tradición que da sentido al mundo cofrade.

Las puertas que hoy están abiertas no siempre lo estuvieron. Hubo tiempos en los que determinados papeles ni siquiera se planteaban, y otros en los que dar un paso adelante suponía enfrentarse a miradas de sorpresa. Hoy, en cambio, la normalidad se ha impuesto casi sin que nadie se dé cuenta. Bajo un paso, en un cabildo, en un pregón o al frente de una corporación, la mujer forma parte de la vida cotidiana de las cofradías de Jerez. Todavía quedan retos, todavía hay espacios donde la presencia es menor, pero nadie duda de que el camino sigue avanzando.

En un mundo donde la tradición pesa tanto como la fe, los cambios nunca son rápidos. Pero cuando llegan desde dentro, suelen quedarse. Y en la Semana Santa jerezana, cada vez más, ellas también hacen hermandad.

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Míriam Bocanegra

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