Una ilustración del motín de las quintas en el Semanario El Motín, de 1885.
Una ilustración del motín de las quintas en el Semanario El Motín, de 1885.

Es obvio que el famoso "motín de las quintas" (Jerez, marzo de 1869) no solo fue una protesta radical del pueblo contra el sistema de reclutamiento, sino que fue también un grito de libertad -de intencionalidad más amplia- de los sectores del pueblo más conscientes que estaban siendo engañados por las clases burguesas que impulsaron la revolución de 1868 sin querer cumplir los líderes de esta burguesía ascendente las promesas de verdadero progreso para los trabajadores, campesinos, artesanos, etc., que les habían apoyado frente a la monarquía corrupta.

Las autoridades militares del momento respondieron con absoluta crueldad contra los amotinados. Por esa razón, porque se trató de un motín centrado en un problema pero contextualizado en unas luchas de poder de sobra conocidas, podemos decir entre otras cosas que quizás a partir de aquellos hechos de Jerez (y de Cádiz, y de Málaga, etc.) surgieron ya con fuerza ideas políticas como el antimilitarismo: "si la casaca militar no puede evitar que bajo de ella se abrigue un corazón infame, tal vez podría creerse que precisamente la casaca militar puede ser causa, en algún tanto, de que se abrigue. Porque el hombre a quien se coloca bajo la tutela del capitán, el hombre a quien se le hace marchar como una máquina, el hombre a quien se le obliga a matar cuando se le manda a hacer fuego, a ese hombre se le despiertan naturalmente ideas más sanguinarias que a cualquier otro ciudadano; porque el soldado tiene, por desgracia, un solo momento de autonomía en su vida militar, que es el momento de la victoria, que suele ser también el momento del saqueo" (Pául y Angulo)

Una visión más contextualizada de la cuestión de las quintas, que nos permite comprender lo sucedido en Jerez en marzo de 1869, la ofrece la historiadora Beatriz Fryero en su libro El reclutamiento militar en la provincia de Granada (1868-1898): “La oposición popular ante la injusticia social reflejada en el sistema de reclutamiento, además del desengaño por el incumplimiento de las promesas realizadas antes de la Revolución del 68, generaron un continuo enfrentamiento social que se tradujo, no solo en altercados callejeros y amotinamientos populares, sino en un aumento del número de prófugos, y sobre todo en una progresiva ralentización del proceso anual del llamamiento y sorteo. Sin duda estas causas, reforzadas por la delicada situación planteada por los varios frentes bélicos abiertos por todo el país, fueron determinantes en el fracaso de la política militar llevada a cabo durante el Sexenio Revolucionario” (p. 61)

El historiador Diego Caro (UCA) publicó el 17/03/2019 en el Diario de Jerez la efeméride de aquellos acontecimientos de hacía, en ese momento, justo 150 años; también en mi blog he recordado estos acontecimientos con motivo del 149º aniversario del mismo; igualmente Jesús Caballero Ragel presentó su artículo "El motín de las quintas de Jerez en 1869 ilustrado por el pintor Valeriano Domínguez Becquer"; síntesis de los acontecimientos en Fco. José Cuevas y Emilio Ciprés.

Joaquín Herrán Prieto, en un artículo sobre Paúl y Angulo publicado en la revista Trocadero dice que en Jerez surge con fuerza la idea del antimilitarismo: "...exponer por primera vez en el Congreso una de sus principales ideas: el antimilitarismo. El soldado, por el mero hecho de serlo, puede convertirse muy fácilmente en una máquina de matar: [véase el texto de cabecera de esta entrada]. "...Por último, tampoco creo que exista ninguna monarquía que deje de apoyarse en el militarismo. Ved si no esos grandes armamentos que existen en Europa con pretexto de guerras extraordinarias que no llegan a realizarse; armamentos que existen en realidad para defensa de los Gobiernos de las naciones monárquicas, donde el pueblo no manda, pero paga. Vosotros mismos, ¿no habéis ejercido presión, ni habéis creído necesaria la ley de quintas llamando 25.000 hombres al servicio militar? ¿Qué significa esto, señores? Esto significa que la monarquía no puede sostenerse sin el militarismo; esto significa que la monarquía sin el militarismo, sin la teocracia y sin la empleomanía, no puede resistir a la aspiración del pueblo, no puede resistir a la idea republicana" (Paúl y Angulo).

Manifestación de las zaragozanas contra las quintas, de D Urrabieta (1)
Manifestación de las zaragozanas contra las quintas, de D. Urrabieta.

El movimiento obrero de la época estaba bajo el influjo de personas como Fermín Salvochea, que clamaban contra las quintas de un modo más que decidido: “Cuando el 62 entré yo en quinta, me llamaron repetidas veces al Ayuntamiento, sin resultado alguno, pues había formado el deliberado e inquebrantable propósito de realizar un acto de propaganda por el hecho (a la que siempre he tenido gran predilección) contra la contribución referida. Y cuando después supe que había salido soldado, le manifesté a mi padre mi propósito. Suplicándole no me librara, pero él, no comprendiendo o aparentando no comprender todo el alcance de la iniciativa individual. y atentó sólo al bien del momento, resolvió lo contrario. bastante a pesar mío. Después de los recientes descalabros, ¿quién dudará que esos numerosos ejércitos permanentes sólo son eficaces contra el pueblo mismo, mar de cuyo seno han emergido y en cuyas aguas, más tarde o más temprano, han de venirse al fin a sumergirse? Sobre todo, radicales, socialistas y anarquistas todos estamos conformes, existiendo entre todas las fracciones una rara unanimidad. El terreno está, pues abonado, y preparado para la acción. y los que den el primer paso han de tener a su favor la fuerza potente e incontrastable de la opinión pública” (en I. Moreno: Aproximación histórica a Fermín Salvochea, Dip. Cádiz, 1982, p. 272).

Las luchas sociales contra el impuesto de sangre van a ser una constante en el largo pulso del pueblo frente a los intereses de las clases dominantes, desde el sexenio revolucionario (y de antes) hasta 1936. Recordemos momentos dolorosos, en este sentido, como Jerez 1869 (motín de las quintas) o Barcelona 1909 (semana trágica). Algunos quizás han minusvalorado la reivindicación concreta de la oposición al reclutamiento forzoso pensando que este no era más que una expresión colateral de una oposición más global a la política antiobrera y antipopular de los gobiernos de la época, teniendo esto como resultado la falta de estudios acerca de la permanente y generalizada resistencia del pueblo al citado impuesto de sangre. "De 1869 a 1872 los sucesivos gobiernos tuvieron que seguir llamando a quintas, porque tenían que seguir enviando fuerzas a Cuba, si bien el precio de la redención estatal bajó de 6.000 a 4000 reales, y se facilitó que los municipios redimieran colectivamente a sus quintos, pagando al Estado determinada cantidad en plazos anuales o proveyendo al ejército de voluntarios”. (López-Cordón, 1976, pp.)

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