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Manuel Campos se despide de sus costaleros del Señor de la Vía Crucis: "Bendita cuadrilla la que el Señor puso en mis manos"

El hasta ahora capataz del Señor de las Cinco Llagas agradece a sus costaleros y a los hermanos mayores la confianza depositada durante sus 16 años al frente del paso

  • Manuel Campos, ex capataz del Señor de la Vía Crucis.

El ex capataz de Nuestro Padre Jesús de la Vía-Crucis, Manuel Campos Sánchez, se ha dirigido a quienes han formado parte de su cuadrilla después de que la nueva junta de gobierno de la Hermandad de las Cinco Llagas decidiera días atrás su relevo al frente del Señor de San Francisco, una decisión que ha causado sorpresa en el mundo cofrade. Manolo Campos, fiel a su modestia, saber estar, elegancia cofrade y costalera, ha dirigido una misiva a todos los que le han acompañado en la experiencia de tocar el martillo del Nazareno de San Francisco  

Tras 16 años al frente del paso, Campos ha querido despedirse con una reflexión en la que predominan el agradecimiento y la satisfacción por la etapa vivida, dejando claro que no afronta el final de su responsabilidad desde la tristeza.

"Los cargos son temporales, pero la huella de lo vivido supera cualquier final"

"Nada ni nadie es eterno en esta vida; todo llega y todo pasa". Así comienza Manuel Campos su misiva, en la que asegura sentirse "feliz, dichoso y profundamente agradecido" por todos los años que ha tenido el privilegio de estar delante del Señor.

"Al final los cargos son temporales, pero la huella de lo vivido supera cualquier final", afirma antes de agradecer a todos los hermanos mayores que confiaron en su trabajo durante sus respectivas legislaturas, así como "su respaldo continuo y las muestras de cariño" recibidas.

El hasta ahora capataz tiene también palabras especialmente emotivas para su equipo de auxiliares, a quienes reconoce "vuestra lealtad incondicional, vuestro trabajo incansable en los ensayos y vuestra entrega en cada ‘madrugá’". Y extiende ese agradecimiento a todos los costaleros que han pasado durante estos años bajo las trabajaderas.

"Habéis tenido arte hasta para disimular los errores que este capataz haya podido cometer", escribe Campos, antes de resumir su relación con la cuadrilla en una frase: "Bendita cuadrilla la que el Señor puso en mis manos".

"Sin fe, esto no tiene sentío"

En su despedida, Manuel Campos reivindica además el sentido último de la labor del costalero y recuerda que el verdadero protagonista siempre ha estado sobre el paso.

"No me cansaré de repetiros, que la verdad de todo lo que nos mueve está ahí arriba, sobre el paso. No está ni debajo, ni delante, ni detrás. El Señor es el único protagonista en este mundo que nos apasiona", señala.

Y añade una de las expresiones que, según explica, ha repetido durante estos años: "Sin fe, esto no tiene sentío".

Campos también dedica unas palabras al nuevo capataz que asumirá el martillo, al que desea "el mayor de los éxitos en esta hermosa labor". En su despedida, pide a Nuestro Padre Jesús de la Vía-Crucis que lo cuide y lo guíe "de la misma forma que lo ha hecho conmigo a lo largo de estos años".

Finalmente, el hasta ahora capataz se despide pidiendo al Señor salud y bendiciones para todos y asegurando que haber ejercido esta responsabilidad ha sido "el mayor de los honores".

"Siempre os llevaré en mi corazón. Vuestro capataz y amigo; Manuel Campos Sánchez. ¡Como juncos con el Señor!", concluye.

El ex capataz de Nuestro Padre Jesús de la Vía-Crucis, Manuel Campos Sánchez, se ha dirigido a quienes han formado parte de su cuadrilla después de que la nueva junta de gobierno de la Hermandad de las Cinco Llagas decidiera días atrás su relevo al frente del Señor de San Francisco, una decisión que ha causado sorpresa en el mundo cofrade. Manolo Campos, fiel a su modestia, saber estar, elegancia cofrade y costalera, ha dirigido una misiva a todos los que le han acompañado en la experiencia de tocar el martillo del Nazareno de San Francisco  

Tras 16 años al frente del paso, Campos ha querido despedirse con una reflexión en la que predominan el agradecimiento y la satisfacción por la etapa vivida, dejando claro que no afronta el final de su responsabilidad desde la tristeza.

"Los cargos son temporales, pero la huella de lo vivido supera cualquier final"

"Nada ni nadie es eterno en esta vida; todo llega y todo pasa". Así comienza Manuel Campos su misiva, en la que asegura sentirse "feliz, dichoso y profundamente agradecido" por todos los años que ha tenido el privilegio de estar delante del Señor.

"Al final los cargos son temporales, pero la huella de lo vivido supera cualquier final", afirma antes de agradecer a todos los hermanos mayores que confiaron en su trabajo durante sus respectivas legislaturas, así como "su respaldo continuo y las muestras de cariño" recibidas.

El hasta ahora capataz tiene también palabras especialmente emotivas para su equipo de auxiliares, a quienes reconoce "vuestra lealtad incondicional, vuestro trabajo incansable en los ensayos y vuestra entrega en cada ‘madrugá’". Y extiende ese agradecimiento a todos los costaleros que han pasado durante estos años bajo las trabajaderas.

"Habéis tenido arte hasta para disimular los errores que este capataz haya podido cometer", escribe Campos, antes de resumir su relación con la cuadrilla en una frase: "Bendita cuadrilla la que el Señor puso en mis manos".

"Sin fe, esto no tiene sentío"

En su despedida, Manuel Campos reivindica además el sentido último de la labor del costalero y recuerda que el verdadero protagonista siempre ha estado sobre el paso.

"No me cansaré de repetiros, que la verdad de todo lo que nos mueve está ahí arriba, sobre el paso. No está ni debajo, ni delante, ni detrás. El Señor es el único protagonista en este mundo que nos apasiona", señala.

Y añade una de las expresiones que, según explica, ha repetido durante estos años: "Sin fe, esto no tiene sentío".

Campos también dedica unas palabras al nuevo capataz que asumirá el martillo, al que desea "el mayor de los éxitos en esta hermosa labor". En su despedida, pide a Nuestro Padre Jesús de la Vía-Crucis que lo cuide y lo guíe "de la misma forma que lo ha hecho conmigo a lo largo de estos años".

Finalmente, el hasta ahora capataz se despide pidiendo al Señor salud y bendiciones para todos y asegurando que haber ejercido esta responsabilidad ha sido "el mayor de los honores".

"Siempre os llevaré en mi corazón. Vuestro capataz y amigo; Manuel Campos Sánchez. ¡Como juncos con el Señor!", concluye.

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