La Plataforma Amigos de la Cartuja ha valorado positivamente la restauración de la espadaña del reloj y la cubierta del Capítulo de Padres de la que informó lavozdelsur.es, aunque ha aprovechado para recordar las condiciones que regulan la cesión del monasterio y mostrar su inquietud por algunos proyectos planteados para el futuro del conjunto monumental.
El colectivo señala en un comunicado que la orden ministerial de cesión establece en su artículo 3 que el inmueble debe destinarse a fines de carácter religioso y cultural, atribuyendo además al Obispado las obligaciones de “vigilancia, custodia, mantenimiento y conservación del monumento, se obliga a mantenerlo en perfecto estado y prohíbe destinarlo a usos distintos de los previstos”.
Dudas sobre los nuevos usos planteados
En este contexto, la plataforma asegura sentirse sorprendida por la futura creación de una Casa de Espiritualidad, un aparcamiento exterior —que, según indica, “obviamente afectará el entorno de un Bien de Interés Cultural”— y un bar, una iniciativa que considera que “sería una actividad económica que nada tiene que ver con los usos religiosos o culturales de la Cartuja”.
Asimismo, menciona la posibilidad de alquilar dependencias del monasterio para la celebración de eventos. A este respecto, recuerda que las condiciones de la cesión establecen que “el Obispado no podrá destinar dicho inmueble a usos distintos de los expresados, y tampoco podrá arrendar, traspasar ni ceder a terceros, ni siquiera temporalmente, todas o parte de las dependencias que integran el inmueble”.
Petición de vigilancia y denuncia
Los Amigos de la Cartuja sostienen que estas iniciativas, que consideran “ajenas a los fines religiosos y culturales”, generan “serias dudas de compatibilidad con el régimen jurídico vigente” y recuerdan que, según el artículo 5 del convenio, podrían constituir un motivo para la finalización de la cesión por “incumplimiento por el obispado del objeto o fin de la autorización”.
Por ello, añaden que “cualquier movimiento en esa dirección debe ser denunciado al Ministerio de Cultura para que se investigue”.
“Un monumento de esta relevancia no puede orientarse hacia la explotación económica, sino buscar su conservación, su apertura a la ciudadanía y su puesta en valor cultural”, sostiene la plataforma. El colectivo también expresa su preocupación por los problemas que, a su juicio, siguen existiendo en materia de conservación, accesibilidad pública y cumplimiento de las obligaciones de apertura del monumento.
Reclaman un Plan Director para la Cartuja
La entidad considera prioritario “exigir el cumplimiento estricto de las obligaciones asumidas por el obispado” y añade que, “si el Obispado no quiere o no está en condiciones de cumplir adecuadamente con estas obligaciones, debería devolver el monumento a su propietario: el Estado”.
Por último, reclama la elaboración de un Plan Director de la Cartuja de Jerez con la participación del Ministerio de Cultura, la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento de Jerez, la Diputación de Cádiz, la Universidad y la sociedad civil organizada. Según defiende, este instrumento permitiría "garantizar la conservación integral del monumento, proteger su entorno, definir con transparencia los usos compatibles, asegurar su apertura efectiva a la ciudadanía y reforzar su dimensión cultural".
La Plataforma Amigos de la Cartuja ha valorado positivamente la restauración de la espadaña del reloj y la cubierta del Capítulo de Padres de la que informó lavozdelsur.es, aunque ha aprovechado para recordar las condiciones que regulan la cesión del monasterio y mostrar su inquietud por algunos proyectos planteados para el futuro del conjunto monumental.
El colectivo señala en un comunicado que la orden ministerial de cesión establece en su artículo 3 que el inmueble debe destinarse a fines de carácter religioso y cultural, atribuyendo además al Obispado las obligaciones de “vigilancia, custodia, mantenimiento y conservación del monumento, se obliga a mantenerlo en perfecto estado y prohíbe destinarlo a usos distintos de los previstos”.
Dudas sobre los nuevos usos planteados
En este contexto, la plataforma asegura sentirse sorprendida por la futura creación de una Casa de Espiritualidad, un aparcamiento exterior —que, según indica, “obviamente afectará el entorno de un Bien de Interés Cultural”— y un bar, una iniciativa que considera que “sería una actividad económica que nada tiene que ver con los usos religiosos o culturales de la Cartuja”.
Asimismo, menciona la posibilidad de alquilar dependencias del monasterio para la celebración de eventos. A este respecto, recuerda que las condiciones de la cesión establecen que “el Obispado no podrá destinar dicho inmueble a usos distintos de los expresados, y tampoco podrá arrendar, traspasar ni ceder a terceros, ni siquiera temporalmente, todas o parte de las dependencias que integran el inmueble”.
Petición de vigilancia y denuncia
Los Amigos de la Cartuja sostienen que estas iniciativas, que consideran “ajenas a los fines religiosos y culturales”, generan “serias dudas de compatibilidad con el régimen jurídico vigente” y recuerdan que, según el artículo 5 del convenio, podrían constituir un motivo para la finalización de la cesión por “incumplimiento por el obispado del objeto o fin de la autorización”.
Por ello, añaden que “cualquier movimiento en esa dirección debe ser denunciado al Ministerio de Cultura para que se investigue”.
“Un monumento de esta relevancia no puede orientarse hacia la explotación económica, sino buscar su conservación, su apertura a la ciudadanía y su puesta en valor cultural”, sostiene la plataforma. El colectivo también expresa su preocupación por los problemas que, a su juicio, siguen existiendo en materia de conservación, accesibilidad pública y cumplimiento de las obligaciones de apertura del monumento.
Reclaman un Plan Director para la Cartuja
La entidad considera prioritario “exigir el cumplimiento estricto de las obligaciones asumidas por el obispado” y añade que, “si el Obispado no quiere o no está en condiciones de cumplir adecuadamente con estas obligaciones, debería devolver el monumento a su propietario: el Estado”.
Por último, reclama la elaboración de un Plan Director de la Cartuja de Jerez con la participación del Ministerio de Cultura, la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento de Jerez, la Diputación de Cádiz, la Universidad y la sociedad civil organizada. Según defiende, este instrumento permitiría "garantizar la conservación integral del monumento, proteger su entorno, definir con transparencia los usos compatibles, asegurar su apertura efectiva a la ciudadanía y reforzar su dimensión cultural".
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