La laguna de Los Tollos no es lo que era, pero casi

El humedal cercano a la vecina localidad de El Cuervo, cuya restauración se encuentra en la fase final, protagoniza una jornada en el Ateneo de Jerez, donde se reivindica el valor ecológico de la tercera laguna en extensión de Andalucía

laguna_los_tollos_-_ateneo
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Cuentan los vecinos más veteranos de El Cuervo que a mediados del siglo pasado se podía cruzar la laguna de Los Tollos en barca. Para que la ubiquen los más despistados, este humedal (el tercero en extensión de Andalucía tras el malagueño de Fuente de Piedra y el de Medina) está a menos de dos kilómetros del pueblo sevillano, aunque la mayor parte pertenece al término municipal de Jerez. Ahora, tras varias décadas olvidada vuelve a parecerse a la que fue hace más de 40 años. Al menos en parte. Desde finales de los 70 y hasta bien entrados los 90, la actividad minera desarrollada junto a la laguna hizo que se perdiera uno de los enclaves naturales más importantes de la provincia. En su camino hacia tierras africanas, Los Tollos era sitio de paso de muchas aves acuáticas, por lo que no era raro ver en sus aguas a flamencos e incluso acogía a especies amenazadas como la focha moruna o la cerceta pardilla.

Pero a pesar de todo eso, la adquisición de los terrenos colindantes por parte de una empresa que se dedicaba a la extracción de atapulgita, un mineral que se usa para fertilizantes y abonos, le dio la puntilla a Los Tollos, que se fue deteriorando progresivamente con el paso de los años. De acoger uno de los humedales más importantes y con mayor diversidad biológica de la región se pasó a tener un enorme secarral que hacía las veces de basurero e incluso de circuito improvisado. No hay vecino que no haya pasado en moto por alguno de los caminos que cruzaban la laguna, donde los más jóvenes incluso hacían carreras.

Pero eso tenía que cambiar. Desde finales de los 80, asociaciones ecologistas y vecinos de El Cuervo se pusieron manos a la obra y empezaron a luchar por la recuperación de la laguna. A lo largo de los 90 hubo varias manifestaciones importantes, que hicieron recapacitar a dirigentes políticos que no creyeron en la importancia de este humedal. Ni el Ayuntamiento de Jerez ni el de El Cuervo apostaron por ella. “Un político me dijo que lo que hacíamos era testimonial, que la laguna había que darla por perdida”, asegura José Trujillo, miembro de Ecologistas en Acción, uno de los participantes en la jornada sobre la laguna celebrada este jueves en el Ateneo, que abrieron el delegado territorial de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente, Federico Fernández, y la delegada de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Jerez, Felisa Rosado.

El pasado, presente y futuro de la laguna se abordó en esta actividad, que contó con la presencia de otros expertos en la materia como Carlos García, catedrático de Ecología de la Universidad de Cádiz; Emilio Martín, miembro del Centro de Estudios Históricos Jerezanos; y Felipe Oliveros, jefe de Servicio de Espacios Naturales Protegidos de Cádiz y director del proyecto Life+ Los Tollos, que en estos momentos está en su fase final. Pero para llegar hasta aquí han tenido que pasar muchos años y ha habido que llamar a muchas puertas.

Volvamos a los 90. En 1994 se abrieron diligencias contra la empresa que explotaba la mina (Hefran) por un posible delito ecológico, un caso en el que se presentó como acusación particular la Asociación Jerezana Ecologista Albariza, aunque al final se terminó archivando el expediente, lo que fue un duro varapalo para los ecologistas. Pero tres años después fue el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) quien recriminó al Ayuntamiento jerezano que no hubiera vigilado las actividades desarrolladas junto a la laguna, para lo que la empresa carecía de licencia. Hefran se fue y dejó Los Tollos mucho peor de como estaba antes de su llegada.

En 1999 la laguna fue incluida en la red Natura 2000 (red europea de áreas de conservación) y en 2003 la Junta inició los trámites para hacerse con los terrenos que ocupa el humedal. Unos 400.000 euros costó la operación, que incluyó la mayoría de la zona afectada. Fue a finales de 2010 cuando tantos años de lucha ecologista vieron algo de luz. En esa fecha la Junta presentó la puesta en marcha del proyecto europeo Life+ Los Tollos, que dotado con casi ocho millones de euros, iniciaría la recuperación integral de la laguna, que incluía otras actuaciones como la reforestación de los terrenos colindantes e incluso la instalación de un observatorio como el que hay en la laguna de Medina. El documental Restauración de Los Tollos, la lucha de un pueblo, proyectado en el Ateneo, recoge el proceso seguido hasta llegar al momento actual. “Si la gente de El Cuervo no lo hubiera demandado habría habido más dificultades”, cuenta José Trujillo durante su intervención en la cinta.

Ahora se están viendo los frutos de tantos años de lucha. Las aves vuelven a habitar la laguna, el agua se mantiene durante casi todo el año y en el parque anexo se realizan actividades para concienciar sobre la importancia de Los Tollos. De hecho, a final de año se celebrará en Jerez un congreso nacional sobre conservación y restauración de humedales que reunirá a expertos de todo el país y donde también se tratará el caso de este humedal. Para entonces debería haber terminado la restauración de la laguna. Lo dicho, debería.

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