Pedro invirtió 18.000 euros para comprar la que iba a ser su nueva casa, que nunca llegó a construirse. Todos los meses pagaba unos 400 euros, que había ahorrado con mucho sacrificio durante años trabajando como mecánico. “Los ahorros de toda la vida”, confiesa. Que no esperaba perder de un plumazo, pero así fue. La cooperativa Rochdale les cobró a unos 100 afectados cantidades en torno a los 20.000 euros, aunque cometió un error: no contar con un seguro que garantizara la devolución de las cantidades en caso de incumplimiento de contrato. Se incumplió y los compradores convirtieron su ilusión en frustración.

Hasta ahora. Tras una dura batalla judicial, los afectados han conseguido recuperar su inversión, intereses incluidos, y por eso no paran de reír mientras hacen cola para recibir su correspondiente cheque, en el salón de plenos municipal, un momento que muchos no esperaban que llegaría. “Tuve que empezar de cero y comprarme otra casa, esta vez de segunda mano, ya construida”, señala Pedro, “no me fiaba”, remata. “Contratamos a otros abogados que nos costaron 1.000 euros a cada uno y no hicieron nada”, se queja. Hasta que dieron con Majavilan, un bufete madrileño que ha conseguido que les devuelvan las cantidades aportadas.

Una pareja espera su turno para recibir el cheque. Ellos abonaron 26.000 euros. “Al principio nos llevamos un chasco, pero hemos seguido con nuestra vida”, señalan. “Fue una putada”, asegura él, que confiesa que no esperaban recuperar la inversión. Como tampoco confiaba en hacerlo Francisco Javier, otro de los afectados. Él, que trabaja en un supermercado, abonó 27.000 euros para hacerse con una unifamiliar de 150 metros para poder vivir con su mujer y su hijo pequeño. “Esto es la Lotería del Niño”, dice entre risas, asegurando que usará el dinero para pagar deudas, “que tengo más trampas que Tarzán”, apunta.

Los demandantes llevaron a Bankia a los tribunales por permitir, supuestamente de forma indebida, que la cooperativa Rochdale abriera cuentas bancarias “sin que ésta contase con un aval o un seguro que garantizase la devolución de su dinero en caso de que, por cualquier causa, la cooperativa no iniciase o no entregase las viviendas en los plazos pactados, tal y como resulta obligatorio en virtud de la Ley 57/1968". El banco, así, es subsidiario de un desastre económico que la demanda cifraba en 1,52 millones de euros, a los que hay que sumar los intereses y costas.

“Enhorabuena a todos”, expresa el representante del bufete de abogados tras entregar todos los cheques, en la segunda tanda de devolución de cantidades a los afectados. “Es un placer poder ayudaros después de estar tantos años sufriendo”, señala el abogado desplazado hasta Jerez, que da las gracias a los tribunales —“que funcionan por lo menos en algunos casos”—. Y zanja: “Se acaba al historia de la cooperativa”. Esta vez, con final feliz.

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