La situación en el sector de los teleoperadores es, por lo general, de precariedad. Y según denuncian los sindicatos en Jerez, es eso lo que ocurre en Majorel, una empresa que plantea un ERE en España en varias sedes de 329 personas, y que sería de medio centenar en Jerez, en su sede del Parque Empresarial. Es actualmente Teleperformance, antes Majorel, donde Sherrytel, empresa que daba estos servicios en la ciudad. Y que no solo está en malas condiciones económicas, sino que además va ya por su tercer ERE en apenas un par de años.
Según explica Mayte Garro, trabajadora de esta empresa, miembro del comité y responsable de telemarketing de UGT en la povincia de Cádiz, "no estámos de acuerdo en que para la empresa sea inviable, como dicen, mantener los puestos de trabajo". Por eso, este martes habrá una huelga de 24 horas en los centros de trabajo.
Para los trabajadores, esta situación responde a la intención de la empresa de tirar de trabajadores de empresas de trabajo temporal, lo cual reduce aún más las relaciones laborales estables, provocando indirectamente mayor precarización. "Hemos visto los anuncios aún activos". En una búsqueda de internet, se encuntran varias referencias fácilmente en los últimos tiempos.
Pero es que directamente por los salarios y la política de empresa, estar en plantilla tampoco es estar en una grandísima situación. "Cobramos al mes 4 euros más que el salario mínimo interprofesional", explica Garro. Y además: "La mayoría de contratos son parciales". Hay algunos en España incluso a 16 horas semanales, pero muchos son de 20 ó 25 horas. Eso, haciendo las cuentas, son menos de 800 euros, señala Garro. Ajustando, unos 760 euros al mes.
Y se da otra circunstancia, y es que en la empresa hay varios matrimonios, parejas o exparejas, con hijos en común. Una circunstancia que puede suponer en algunos casos una ruina: la de que ambos se vieran afectados por el citado ERE y se perdieran los ingresos familiares. "Hay varios matrimonios que pueden ir a la calle". Con todo, la mayoría de casos son directamente mujeres que serán despedidas, pues suponen alrededor del 80% de la plantilla.
Por el momento, no se ha avanzado en el proceso como para saber quién se verá afectado o afectada. Ni siquiera reclutando a los posibles voluntarios que, previa negociación, acaban a veces saliendo de las empresas dentro de procesos como éste. Ahora lo que toca, dicen los sindicatos, es intentar paralizarlo.



