La llegada fue histórica. La salida, otra historia distinta. Si acceder al Circuito de Jerez este domingo batió todos los récords con apenas 20 minutos de media desde la ciudad —casi lo que se tarda un día normal—, abandonar el recinto al término del Gran Premio se está convirtiendo en una prueba de paciencia para los aficionados que acudieron en coche.
Los atascos tras el final de la carrera están afectando especialmente a los vehículos de cuatro ruedas. Las motos, más ágiles y con mayor capacidad de maniobra, tienen mucho más fácil salir del recinto. Los coches, en cambio, están soportando esperas de hasta 45 minutos solo para abandonar el perímetro del circuito, antes incluso de incorporarse a las carreteras de acceso.
Ante la situación, la Agencia de Emergencias de Andalucía (EMA), desde el operativo del dispositivo del GP Jerez 2026, ha lanzado un mensaje claro a los aficionados: paciencia y prudencia. El objetivo es que la salida sea escalonada para evitar aglomeraciones y que el tráfico fluya de forma progresiva, en lugar de colapsar todos los accesos al mismo tiempo.
No es una situación inusual tras un evento de esta magnitud. Con más de 200.000 personas movilizadas durante el fin de semana y los parkings al límite de su capacidad —el Alfa al 100%, el Bravo al 90%—, la evacuación simultánea de decenas de miles de vehículos supone siempre un desafío logístico de primer orden.
Lo que sí contrasta de forma llamativa es la diferencia entre la entrada y la salida. La llegada escalonada al circuito funcionó de manera casi impecable y fue destacada por el propio consejero Antonio Sanz como "algo histórico". La evacuación, en cambio, está resultando bastante más complicada, al menos para quienes optaron por el vehículo particular de cuatro ruedas.



