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Los narcos en Huelva disparan con armas de guerra a los agentes para proteger cargas que antes abandonaban: sin fallecidos 'de milagro'

Cuatro narcotraficantes tirotearon de madrugada a guardias civiles en las Marismas del Odiel después de que una narcolancha fuera detectada a ocho millas de Punta Umbría. Las balas alcanzaron los vehículos policiales, pero no hubo heridos.

  • Vista de la ría de Punta Umbría.

La nueva normalidad del narcotráfico es que se empleen armas de guerra para proteger la carga. La misma que hasta hace no mucho se lanzaba al mar para huir, hoy se defiende con la vida, la de uno o la del que se ponga delante. Lo que antes era una mala excepción, lo de disparar contra agentes, cada vez es más frecuentes. Hasta hace no mucho, eso solo ocurría cuando algún narco veía uniformes y pensaba que eran otros narcos disfrazados tratando de llevarse la carga. Hoy esos agentes acuden con sus vehículos, distinguibles y evidentes como fuerzas de seguridad, y les reciben a tiros. El último episodio, en Huelva, con subfusiles de asalto

El escenario ha sido esta madrugada el paraje natural de las Marismas del Odiel, junto a la ría de Punta Umbría, en Huelva, una zona empleada para introducir cargas como alternativa a la cada vez más colapsada Cádiz. Todo comenzó cuando la Guardia Civil avistó una narcolancha a ocho millas náuticas de Punta Umbría. Se desplegaron unidades en tierra para interceptar tras la descarga.

Cuando los narcos llegaron al control en un camino, no frenaron para rendirse. En eso, esta operación se ha parecido a la persecución que acabó con dos agentes muertos recientemente, en un choque entre dos embarcaciones de la Benemérita. En esta ocasión, ha sido más violento el intento de dar esquinazo. Detuvieron el vehículo, bajaron y abrieron fuego directamente contra los guardias. Las balas impactaron en los coches oficiales. Por muy poco, no hubo que lamentar víctimas mortales. Hubo intercambio de disparos. Tres de los cuatro traficantes lograron fugarse. Uno fue detenido.

Dentro de la furgoneta: 56 fardos con 1.120 kilos de hachís. También fue interceptado un Audi Q8 de alta gama. Para intentar capturar a los fugados, la Guardia Civil activó un dispositivo de cierre con agentes del Servicio Marítimo, Tráfico, Servicio Aéreo, Equipo Pegaso, Grupo Cinológico, Compañía Fiscal, Usecic y Policía Judicial. La operación sigue en marcha. Las organizaciones de defensa de los agentes, las asociaciones, advierten de que esto va a más.

La nueva normalidad del narcotráfico es que se empleen armas de guerra para proteger la carga. La misma que hasta hace no mucho se lanzaba al mar para huir, hoy se defiende con la vida, la de uno o la del que se ponga delante. Lo que antes era una mala excepción, lo de disparar contra agentes, cada vez es más frecuentes. Hasta hace no mucho, eso solo ocurría cuando algún narco veía uniformes y pensaba que eran otros narcos disfrazados tratando de llevarse la carga. Hoy esos agentes acuden con sus vehículos, distinguibles y evidentes como fuerzas de seguridad, y les reciben a tiros. El último episodio, en Huelva, con subfusiles de asalto

El escenario ha sido esta madrugada el paraje natural de las Marismas del Odiel, junto a la ría de Punta Umbría, en Huelva, una zona empleada para introducir cargas como alternativa a la cada vez más colapsada Cádiz. Todo comenzó cuando la Guardia Civil avistó una narcolancha a ocho millas náuticas de Punta Umbría. Se desplegaron unidades en tierra para interceptar tras la descarga.

Cuando los narcos llegaron al control en un camino, no frenaron para rendirse. En eso, esta operación se ha parecido a la persecución que acabó con dos agentes muertos recientemente, en un choque entre dos embarcaciones de la Benemérita. En esta ocasión, ha sido más violento el intento de dar esquinazo. Detuvieron el vehículo, bajaron y abrieron fuego directamente contra los guardias. Las balas impactaron en los coches oficiales. Por muy poco, no hubo que lamentar víctimas mortales. Hubo intercambio de disparos. Tres de los cuatro traficantes lograron fugarse. Uno fue detenido.

Dentro de la furgoneta: 56 fardos con 1.120 kilos de hachís. También fue interceptado un Audi Q8 de alta gama. Para intentar capturar a los fugados, la Guardia Civil activó un dispositivo de cierre con agentes del Servicio Marítimo, Tráfico, Servicio Aéreo, Equipo Pegaso, Grupo Cinológico, Compañía Fiscal, Usecic y Policía Judicial. La operación sigue en marcha. Las organizaciones de defensa de los agentes, las asociaciones, advierten de que esto va a más.

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