Los familiares de las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) han expresado este pasado jueves su firme compromiso de "luchar desde la serenidad" para "saber la verdad" sobre el siniestro que costó la vida a 45 personas, a las que han recordado como "los 45 del tren". El mensaje se ha lanzado durante la misa funeral celebrada en el Pabellón Carolina Marín de Huelva, ante más de 4.000 asistentes y sobre una enorme alfombra roja que cubría la pista central del palacio de deportes onubense.
La intervención central ha corrido a cargo de Liliana Sáenz, hija de Natividad de la Torre, una de las víctimas onubenses que viajaban en el tren Alvia que chocó contra los vagones descarrilados del tren Iryo. Sáenz ha tomado la palabra junto a su hermano Fidel en nombre de todas las familias, en una ceremonia presidida por los Reyes Felipe VI y Letizia y con la presencia de tres ministros del Gobierno, el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, y el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, entre otras autoridades.
Sáenz ha reivindicado que el celebrado en Huelva era "el único funeral que cabía en esta despedida", subrayando que "la única presidencia que queremos a nuestro lado es la del Dios que hoy aquí se ha hecho presente en el pan y el vino", bajo la mirada de la Virgen de la Cinta. Sus palabras han aludido al homenaje de Estado aplazado, pactado entre el Gobierno y la Junta para el 31 de enero y aún sin fecha, ante las reticencias expresadas por las familias.
Un funeral marcado por la fe, el agradecimiento y la crítica serena
Durante un discurso que fue recibido con más de dos minutos de ovación, Sáenz recordó que "Andalucía es un pueblo creyente" y agradeció la presencia de quienes acudieron "por amor, por compasión, por empatía" e incluso "por agenda". También tuvo palabras de gratitud para el pueblo de Adamuz, "ese pequeño rincón que nunca olvidaremos y al que nos sentiremos unidos para siempre".
La representante de las familias agradeció la actuación de las instituciones que se pusieron "de frente desde el minuto cero", aunque no evitó señalar la "lentitud de la información", recordando que "siempre es mejor saber que imaginar". En un tono más reflexivo, deslizó una crítica al clima político actual al afirmar que las víctimas formaban parte de "una sociedad tan polarizada que empezó a resquebrajarse hace mucho tiempo".
El reconocimiento al pueblo de Adamuz y a los servicios de emergencia
Sáenz dedicó una parte esencial de su intervención a agradecer la reacción de los vecinos de Adamuz, que "sin pensar en las consecuencias" se lanzaron al auxilio entre "los hierros retorcidos, la sangre, el dolor y las lágrimas". Recordó que no solo ayudaron a los heridos, sino que ofrecieron "sustento, cobijo y cariño" en los días más duros tras la tragedia.
También destacó la labor de los cuerpos de seguridad y emergencias, así como de los voluntarios de Cruz Roja, a quienes agradeció no haber soltado “nuestra mano en ningún momento”. Igualmente puso en valor el papel de las pequeñas corporaciones locales y de alcaldes que demostraron “que hay que ser grandes como personas para poder ser grandes como servidores públicos”.
“Esta herida nunca cerrará”: el recuerdo a las 45 víctimas
El momento más emotivo llegó al recordar de forma expresa a las 45 personas fallecidas. "No solo son los 45 del tren", afirmó Sáenz, sino "nuestros padres, madres, hermanos, hijos o nietos". Relató cómo las familias quedaron marcadas para siempre a las 19.45 horas de aquella fatídica tarde, cuando comprendieron que regresarían sin ellos.
"También somos las 45 familias que lucharán por saber la verdad", proclamó, convencida de que "solo la verdad nos ayudará a curar esta herida que nunca cerrará". Un mensaje que cerró con una promesa: "Sabremos la verdad y lucharemos para que nunca haya otro tren".
Tras la misa, Felipe VI y Letizia se acercaron uno a uno a los familiares para transmitirles sus condolencias, en un gesto que se prolongó durante más de una hora y que fue acompañado por aplausos y “vivas” desde el público. Algunos familiares también saludaron al presidente de la Junta y a la alcaldesa de Huelva, Pilar Miranda, mientras que los ministros del Gobierno permanecieron en un segundo plano.
Entre los momentos más conmovedores estuvo el encuentro con Fidel Sáenz y con la abuela de la niña de seis años que sobrevivió al accidente tras perder a sus padres, su hermano y un primo. Reyes, autoridades y el obispo de Huelva se abrazaron con ellos en una escena de gran carga emocional.
Juanma Moreno definió la ceremonia como una "misa de Estado",, en la que percibió "rabia contenida, pero con respeto". Subrayó que fue un acto "sobrio" que conjugó "respeto y dolor", y reconoció que los familiares le trasladaron dos demandas claras: encontrar algo de paz y conocer toda la verdad de lo sucedido.
La vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero, calificó el funeral de "emotiva ceremonia" y destacó que "el espíritu de Adamuz está presente", en alusión a la solidaridad vecinal y al trabajo conjunto de las administraciones tras la colisión de los trenes.



