La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha logrado resolver, nueve años después, el crimen de Francisca Cadenas, desaparecida en 2017 en Hornachos (Badajoz), empleando una técnica similar a la que acabó delatando a Ana Julia Quezada, la asesina del pequeño Gabriel.
Los agentes provocaron el nerviosismo de los sospechosos, colocando carteles con la imagen de la víctima cerca de la vivienda e incluso en sus propios coches, para presionar a los investigados.
Colocaron micrófonos en la vivienda y en los vehículos de los dos hermanos
Además de realizar una vigilancia técnica, colocaron micrófonos en la vivienda y los vehículos de los dos hermanos. La estrategia no era provocar una confesión, sino ir creando dudas y miedos a posibles cabos sueltos.
Los agentes se dejaron ver también más por el pueblo en las últimas semanas e incluso pidieron a la familia de Francisca que reactivaran de alguna manera el caso con una mayor presencia en los medios de comunicación. De esta manera, en el municipio empezó a circular el rumor de que pronto podría ser detenida alguna persona con relación al crimen ocurrido nueve años antes.
"No la vais a encontrar", llegó a decir uno de los hermanos en conversaciones, mientras que el otro apuntaba en otra: "Lo del rincón es lo que más mal rollo me está dando". Esta referencia llevó a los investigadores a solicitar un registro del domicilio. El referido rincón resultó estar bajo el suelo en el patio de la vivienda, donde aparecieron enterrados los restos de Francisca Cadenas, que fue golpeada, agredida sexualmente, asfixiada y descuartizada.
El método empleado en este caso es similar al que usaron en su día con Ana Julia Quezada, a la que colocaron en su vehículo dispositivos de escucha. "Tranquila, Ana, no vas a ir a la cárcel", repitió en varias ocasiones mientras se encontraba sola. Una frase que ponía de manifiesto su estado de ansiedad, reforzando las sospechas de los investigadores.





