El presidente iraní, Masud Pezeshkian, ha confirmado el fallecimiento de Alí Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, en el marco de un bombardeo atribuido a Estados Unidos e Israel, dentro de una ofensiva que se prolonga desde hace más de dos semanas. Según ha trasladado en un comunicado difundido por la agencia Mehr, el mandatario ha lamentado la pérdida de quien ha descrito como una "figura distinguida y valiosa, fuente de amplios y diversos servicios y logros en diversos ámbitos durante la República Islámica".

En su declaración, el jefe del Ejecutivo iraní ha enmarcado el fallecimiento en términos de sacrificio y respuesta futura: "Su martirio fue la recompensa a sus incansables esfuerzos durante todos estos años, y no cabe duda de que una severa venganza aguarda a los terroristas criminales que mancharon sus sucias manos con la sangre de los oprimidos, pero sabios y firmes mártires de la tierra santa de Irán, durante los recientes ataques terroristas". El mensaje apunta a un endurecimiento del discurso oficial en Teherán tras uno de los golpes más significativos, tras la muerte del líder supremo Ali Jameneí, contra su cúpula política y de seguridad.

Horas después, la Guardia Revolucionaria iraní ha confirmado también la muerte de Golamreza Soleimani, jefe de la fuerza paramilitar Basij, en el mismo ataque. El Ejército israelí había anunciado previamente la eliminación de ambos dirigentes en un bombardeo ejecutado el lunes sobre Teherán. La desaparición simultánea de dos figuras clave refuerza la magnitud del golpe y eleva la tensión en una región ya marcada por múltiples frentes abiertos.

Proyectiles de Hezbolá contra el norte de Israel

Dentro del conflicto bélico, el grupo chií libanés Hezbolá ha lanzado una ofensiva con decenas de cohetes y drones contra territorio israelí, según ha informado el propio Ejército de Israel. Los proyectiles impactaron en distintas zonas del norte del país, activando los sistemas de defensa aérea y haciendo sonar las sirenas en áreas como Galilea Occidental y ciudades como Carmiel, Nahariya y Kiryat Shmona. En el cielo de Galilea se registraron explosiones derivadas de las interceptaciones.

De acuerdo con el Canal 12 israelí, la ofensiva incluyó al menos 40 proyectiles. Los servicios de emergencia informaron de un "impacto directo" contra una vivienda en Carmiel que provocó un incendio, aunque no dejó víctimas. La situación ha puesto de relieve la vulnerabilidad de las zonas cercanas a la frontera, donde los residentes disponen de apenas unos segundos para refugiarse tras la activación de las alertas.

Tras estos ataques, el Ejército israelí aseguró que no contempla evacuar a la población del norte pese al aumento del riesgo. De forma simultánea, la Fuerza Aérea intensificó sus operaciones y comenzó a bombardear "todo el Líbano", señalando como objetivos lanzaderas de cohetes e infraestructuras de Hezbolá. La dinámica de acción y reacción refuerza el temor a una escalada mayor con implicaciones regionales de largo alcance.

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