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De una fábrica de salazón cerrada a un espacio cultural y gastronómico: el proyecto de una soñadora para Isla Cristina

Alejandra Dorado, fundadora de la asociación El Zoco Isleño, plantea recuperar parte de la antigua fábrica de Martín Dorado para crear un punto de encuentro que combine gastronomía, cultura, tecnología y memoria marinera

  • ALEJANDRA Asociación Zoco Encuentro Camaleónicas -

Alejandra Dorado volvió a Isla Cristina en 2021 después de pasar buena parte de su vida laboral fuera de su tierra. Venía de Sevilla, Madrid y de años ligados a las artes escénicas, la gestión y el activismo cultural. Su regreso terminó desembocando en un proyecto que todavía continúa construyéndose: la asociación cultural salazonera El Zoco Isleño, desde la que intenta conectar cultura, gastronomía, empresas locales, tradición marinera y nuevas formas de entender los espacios de encuentro.

No lo hizo sola. Dorado reivindica especialmente el papel de Macarena Llanes, María Isabel y Elisabet, socias fundadoras de esta entidad ecofeminista y multidisciplinar, que permanecieron en Isla Cristina y que, según explica, fueron fundamentales para que pudiera comenzar a trabajar después de su regreso.

Sin ellas, asegura, difícilmente habría podido echar a andar el primer gran proyecto que terminó definiendo el espíritu del colectivo: Camaleónicas, el Festival del Mar. Fue poco después de la pandemia. La propuesta llenó el parque El Camaleón de Islantilla con un formato que pretendía mezclar disciplinas y públicos en lugar de limitarse a organizar una actuación convencional. 

  • Alejandra Dorado, fundadora de El Zoco Isleño.
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Durante unas horas, se pudo disfrutar en este espacio de danza, grafiti, actuaciones de artistas locales, un ronqueo de atún explicado con micrófono en directo y degustaciones de productos de la zona. Dorado lo recuerda como el proyecto que permitió a aquellas primeras Camaleónicas saber exactamente qué querían ser.

De Camaleónicas al homenaje a Usisa 

De aquel festival surgieron además alianzas que considera especialmente importantes con Usisa (Unión Salazonera Isleña, S.A.) y Martín Dorado, dos nombres profundamente vinculados al sector pesquero y conservero de Isla Cristina.

La relación con Usisa acabó dando lugar a otro de los proyectos que Dorado recuerda con especial cariño. El Zoco Isleño y Camaleónicas organizaron en el Centro de Innovación y Tecnología de la Pesca CIT Garum un homenaje a la compañía, con la particularidad de que quisieron realizarlo mientras todavía podían participar directamente algunos de sus protagonistas.

Entre ellos estuvo Juan Vázquez, fundador de la empresa, quien tomó la palabra durante el encuentro. Pero Dorado tenía claro que no quería construir la historia únicamente a través de empresarios, responsables de la flota o cargos de la compañía. 

Uno de sus principales empeños fue localizar a antiguas trabajadoras y estibadoras y convencerlas para que fueran ellas mismas quienes explicaran qué había supuesto la empresa en sus vidas. Y de ahí nace uno de los proyectos más ambiciosos que El Zoco Isleño tiene ahora encima de la mesa.

  • Alejandra Dorado, durante la entrevista con lavozdelsur.es.
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Una fábrica que se quemó y que podría tener una segunda vida

Una antigua fábrica de Martín Dorado, situada junto al muelle y muy próxima a la lonja de Isla Cristina, salió ardiendo y la empresa no tiene intención de volver a abrirla. Entonces, ¿por qué no conservar lo que sea posible del edificio y transformarlo en un espacio cultural y gastronómico ligado a la propia identidad salazonera de Isla Cristina?

Eso pensó Alejandra Dorado, impulsora de El Zoco Isleño, una iniciativa que se encuentra todavía en una fase conceptual. Su desarrollo necesitaría inversión, estudios técnicos y comprobar su viabilidad económica y administrativa.

Pero la idea está bastante clara. Dorado cuenta que se reutilizarían elementos de la propia fábrica que hayan sobrevivido al incendio, evitando desechar materiales que pudieran recuperarse. Su intención es aplicar una filosofía basada en reciclar, restaurar y reutilizar, coherente con el carácter ecofeminista de la asociación.

Al mismo tiempo, plantea reservar un espacio para una abacería salazonera vinculada a Martín Dorado, manteniendo así la conexión del edificio con la actividad que históricamente acogió. La gastronomía tendría un papel importante. Dorado imagina un espacio con producto local, cocina y algunas elaboraciones ligadas al mar, aunque insiste en que no pretende crear simplemente un restaurante.

El concepto que están trabajando habla de un espacio de bienestar social en el que hostelería, innovación, cultura y relaciones humanas convivan. La idea contempla desde poder tomar un café, un zumo, un batido o un cóctel hasta asistir a música, poesía, talleres, pequeñas actuaciones o encuentros temáticos. 

  • El Zoco Isleño nació tras la pandemia en Isla Cristina. 
  • -

Dorado plantea estudiar sistemas para mejorar la renovación y calidad del aire, una experiencia que conoció durante su etapa en el Teatro del Barrio de Madrid. El proyecto contempla analizar ventilación, filtración y parámetros como CO₂, temperatura y humedad, siempre mediante asesoramiento técnico. También se ha pensado en un guardarropa con posibles tratamientos higiénicos de las prendas compatibles con cada tejido.

En este espacio participarían artistas, productores, empresas y vecinos de Isla Cristina, desde músicos o poetas hasta personas mayores que conservan recetas, técnicas y formas tradicionales de preparar productos del mar. Así, Dorado intenta llevar a Isla Cristina una forma de entender los espacios culturales que adquirió durante los años que pasó lejos de casa.

Una asociación que todavía no tiene sede

El Zoco Isleño ha ido ganando presencia desde 2021, aunque su fundadora reconoce que el camino ha sido lento. La asociación desarrolla actividades diversas: ha trabajado con macramé, arcilla, pintura y proyectos dirigidos a adolescentes, además de iniciativas culturales, gastronómicas y de memoria local. 

Lo que todavía no tienen es una sede. Dorado asegura que El Zoco es una de las asociaciones de Isla Cristina que no dispone de un espacio municipal cedido gratuitamente, y rechaza el argumento de que no existan instalaciones disponibles. Mientras tanto, continúa elaborando proyectos, buscando financiación, posibles mecenas y empresas dispuestas a colaborar.

Alejandra Dorado volvió a Isla Cristina en 2021 después de pasar buena parte de su vida laboral fuera de su tierra. Venía de Sevilla, Madrid y de años ligados a las artes escénicas, la gestión y el activismo cultural. Su regreso terminó desembocando en un proyecto que todavía continúa construyéndose: la asociación cultural salazonera El Zoco Isleño, desde la que intenta conectar cultura, gastronomía, empresas locales, tradición marinera y nuevas formas de entender los espacios de encuentro.

No lo hizo sola. Dorado reivindica especialmente el papel de Macarena Llanes, María Isabel y Elisabet, socias fundadoras de esta entidad ecofeminista y multidisciplinar, que permanecieron en Isla Cristina y que, según explica, fueron fundamentales para que pudiera comenzar a trabajar después de su regreso.

Sin ellas, asegura, difícilmente habría podido echar a andar el primer gran proyecto que terminó definiendo el espíritu del colectivo: Camaleónicas, el Festival del Mar. Fue poco después de la pandemia. La propuesta llenó el parque El Camaleón de Islantilla con un formato que pretendía mezclar disciplinas y públicos en lugar de limitarse a organizar una actuación convencional. 

  • Alejandra Dorado, fundadora de El Zoco Isleño.
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Durante unas horas, se pudo disfrutar en este espacio de danza, grafiti, actuaciones de artistas locales, un ronqueo de atún explicado con micrófono en directo y degustaciones de productos de la zona. Dorado lo recuerda como el proyecto que permitió a aquellas primeras Camaleónicas saber exactamente qué querían ser.

De Camaleónicas al homenaje a Usisa 

De aquel festival surgieron además alianzas que considera especialmente importantes con Usisa (Unión Salazonera Isleña, S.A.) y Martín Dorado, dos nombres profundamente vinculados al sector pesquero y conservero de Isla Cristina.

La relación con Usisa acabó dando lugar a otro de los proyectos que Dorado recuerda con especial cariño. El Zoco Isleño y Camaleónicas organizaron en el Centro de Innovación y Tecnología de la Pesca CIT Garum un homenaje a la compañía, con la particularidad de que quisieron realizarlo mientras todavía podían participar directamente algunos de sus protagonistas.

Entre ellos estuvo Juan Vázquez, fundador de la empresa, quien tomó la palabra durante el encuentro. Pero Dorado tenía claro que no quería construir la historia únicamente a través de empresarios, responsables de la flota o cargos de la compañía. 

Uno de sus principales empeños fue localizar a antiguas trabajadoras y estibadoras y convencerlas para que fueran ellas mismas quienes explicaran qué había supuesto la empresa en sus vidas. Y de ahí nace uno de los proyectos más ambiciosos que El Zoco Isleño tiene ahora encima de la mesa.

  • Alejandra Dorado, durante la entrevista con lavozdelsur.es.
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Una fábrica que se quemó y que podría tener una segunda vida

Una antigua fábrica de Martín Dorado, situada junto al muelle y muy próxima a la lonja de Isla Cristina, salió ardiendo y la empresa no tiene intención de volver a abrirla. Entonces, ¿por qué no conservar lo que sea posible del edificio y transformarlo en un espacio cultural y gastronómico ligado a la propia identidad salazonera de Isla Cristina?

Eso pensó Alejandra Dorado, impulsora de El Zoco Isleño, una iniciativa que se encuentra todavía en una fase conceptual. Su desarrollo necesitaría inversión, estudios técnicos y comprobar su viabilidad económica y administrativa.

Pero la idea está bastante clara. Dorado cuenta que se reutilizarían elementos de la propia fábrica que hayan sobrevivido al incendio, evitando desechar materiales que pudieran recuperarse. Su intención es aplicar una filosofía basada en reciclar, restaurar y reutilizar, coherente con el carácter ecofeminista de la asociación.

Al mismo tiempo, plantea reservar un espacio para una abacería salazonera vinculada a Martín Dorado, manteniendo así la conexión del edificio con la actividad que históricamente acogió. La gastronomía tendría un papel importante. Dorado imagina un espacio con producto local, cocina y algunas elaboraciones ligadas al mar, aunque insiste en que no pretende crear simplemente un restaurante.

El concepto que están trabajando habla de un espacio de bienestar social en el que hostelería, innovación, cultura y relaciones humanas convivan. La idea contempla desde poder tomar un café, un zumo, un batido o un cóctel hasta asistir a música, poesía, talleres, pequeñas actuaciones o encuentros temáticos. 

  • El Zoco Isleño nació tras la pandemia en Isla Cristina. 
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Dorado plantea estudiar sistemas para mejorar la renovación y calidad del aire, una experiencia que conoció durante su etapa en el Teatro del Barrio de Madrid. El proyecto contempla analizar ventilación, filtración y parámetros como CO₂, temperatura y humedad, siempre mediante asesoramiento técnico. También se ha pensado en un guardarropa con posibles tratamientos higiénicos de las prendas compatibles con cada tejido.

En este espacio participarían artistas, productores, empresas y vecinos de Isla Cristina, desde músicos o poetas hasta personas mayores que conservan recetas, técnicas y formas tradicionales de preparar productos del mar. Así, Dorado intenta llevar a Isla Cristina una forma de entender los espacios culturales que adquirió durante los años que pasó lejos de casa.

Una asociación que todavía no tiene sede

El Zoco Isleño ha ido ganando presencia desde 2021, aunque su fundadora reconoce que el camino ha sido lento. La asociación desarrolla actividades diversas: ha trabajado con macramé, arcilla, pintura y proyectos dirigidos a adolescentes, además de iniciativas culturales, gastronómicas y de memoria local. 

Lo que todavía no tienen es una sede. Dorado asegura que El Zoco es una de las asociaciones de Isla Cristina que no dispone de un espacio municipal cedido gratuitamente, y rechaza el argumento de que no existan instalaciones disponibles. Mientras tanto, continúa elaborando proyectos, buscando financiación, posibles mecenas y empresas dispuestas a colaborar.

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