El impacto humano del accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) sigue aflorando a medida que avanzan las horas. Entre el desconcierto, el dolor y la búsqueda desesperada de noticias, pasajeros y familiares relatan escenas marcadas por la incertidumbre y el miedo.
Ante la imposibilidad de contactar con sus seres queridos, muchas familias se desplazaron de inmediato hasta el lugar del accidente. Es el caso de Carmelo, que explicó en Cope el angustioso viaje contrarreloj que emprendió desde Punta Umbría (Huelva) al no saber nada de su hijo, que viajaba en el tren Alvia. En su testimonio relató que “iba en el que iba de Madrid a Huelva. Fue al Bernabéu con un amigo y regresaba a casa. Iba en el vagón número 1, el que pegó de frente. La incertidumbre de Punta Umbría hasta aquí sin saber nada, si estaba vivo o muerto… Hablé con el amigo, que sí salió por su propio pie. Le pedí ayuda, pero no sabíamos nada”.
El desenlace, dentro de la tragedia, fue menos grave de lo temido. Según explicó el propio Carmelo, su hijo sufrió heridas en la cabeza y en un brazo, aunque se encontraba consciente y fuera de peligro. "No se ha enterado de nada porque estaba dormido y sintió el porrazo”, destacó.
El relato de los supervivientes
Entre los pasajeros, el recuerdo de los primeros instantes tras el accidente permanece vívido. Esther, que también viajaba en uno de los trenes, describió cómo la situación se descontroló en cuestión de segundos, señalando que “fue todo muy rápido, se han apagado las luces, no sabía lo que estaba pasando porque claro no ves nada, solo sientes que la gente se te cae encima, que se te caen los sillones encima, que te golpeas por todos lados".
Tras lograr salir de su vagón, Esther explicó que el escenario exterior era aún más perturbador. "Hemos visto varias personas muertas, tiradas en las vías del tren, personas con heridas supergordas, que yo por lo menos nunca había visto una persona así", una experiencia que, según añadió, le ha dejado “el susto metido en el cuerpo”.
Otro de los testimonios procede de Ana, pasajera del tren Iryo que viajaba junto a su hermana. En declaraciones a El programa de Ana Rosa, explicó la gravedad de la situación vivida durante el rescate, indicando que “había gente que estaba muy mal. Los tenías delante y sabía que se te iban. Los bomberos nos rescataron”. Además, aprovechó su intervención para pedir ayuda en la localización de su perro, que también viajaba con ella y del que no tenía noticias tras el accidente.





