El Juzgado de Instrucción número 1 de Vera (Almería) ha ordenado al Equipo de Policía Judicial de Garrucha que localice el teléfono móvil de Bárbara Ysmar B.O., madre del pequeño Lucas, el niño hallado muerto el pasado mes de diciembre. Así consta en una providencia judicial a la que ha tenido acceso EFE.
El magistrado considera necesario encontrar el dispositivo porque en él se debería realizar el cotejo judicial de unos audios aportados por la defensa de Juan David R.C., pareja de la madre e investigado en el caso. Por este motivo, el juez ha rechazado por ahora reproducir y exhibir esas grabaciones.
Según la resolución, el análisis “se ha de practicar con el terminal telefónico original de la investigada”, pero dicho teléfono no ha sido localizado hasta la fecha, lo que ha impedido que el juzgado autorice la reproducción de los audios presentados por la defensa.
Además, el magistrado ha decidido posponer cualquier decisión sobre la citación de nuevos testigos propuestos por los abogados del investigado hasta que finalicen las declaraciones testificales que ya estaban programadas dentro de la causa.
La defensa recurre y denuncia “indefensión”
Ante esta situación, fuentes judiciales han indicado a EFE que la defensa de Juan David R.C. ha presentado un recurso de reforma contra la providencia del juzgado.
En su escrito, los abogados sostienen que el bloqueo de las grabaciones provoca una “manifiesta indefensión” para su cliente, ya que consideran que esos audios son una pieza clave para sustentar su versión de los hechos.
Según su argumentación, las grabaciones servirían para respaldar la hipótesis de que en el entorno familiar se practicaban técnicas de curanderismo o “brujería”, que podrían estar relacionadas con lo ocurrido.
Los letrados también critican que la prueba quede condicionada a un terminal que la otra investigada no ha entregado, lo que a su juicio dificulta el ejercicio de la defensa.
En el recurso presentado, la defensa insiste además en solicitar la citación inmediata de varios testigos del entorno socioeducativo del menor, entre ellos la dirección del centro educativo, su tutora y responsables de los servicios sociales.
A su entender, estas declaraciones resultarían fundamentales para demostrar la supuesta ausencia de un historial previo de maltrato hacia el niño.
Hallazgo de objetos que la defensa vincula con las lesiones
Por otro lado, los abogados han comunicado al juzgado que han localizado recipientes de vidrio y restos vegetales en las inmediaciones del lugar donde se produjeron los hechos.
Según su tesis, estos objetos podrían corresponder a “ventosas”, cuya forma —según afirman— coincidiría morfológicamente con algunas de las quemaduras térmicas descritas en la autopsia.
Por este motivo, han solicitado a la Policía Judicial que recoja esos elementos para analizarlos y reforzar su hipótesis de que las lesiones podrían estar relacionadas con una técnica de sanación tradicional mal ejecutada.
La autopsia describe violencia repetida
Mientras avanza la investigación judicial, el informe de la autopsia ha aportado datos que apuntan a un escenario muy diferente. El pequeño Lucas —también identificado en algunas informaciones como Lucca— habría sufrido violencia repetida, según reveló un informe desvelado por Canal Sur.
El documento concluye que el niño falleció a causa de un shock hemorrágico provocado por un desgarro hepático.
El análisis forense describe además numerosos traumatismos en distintas partes del cuerpo, que habrían sido causados por un instrumento aún no identificado.
Los especialistas descartan que esas lesiones pudieran deberse a una caída fortuita y apuntan a una violencia traumática de intensidad considerable y continuada en el tiempo.
Entre los hallazgos médicos figuran callos de fractura consolidados en costillas y codo, así como daños pulmonares crónicos derivados de traumatismos anteriores.
La autopsia también recoge la presencia de quemaduras térmicas y lesiones por presión y desplazamiento en el cuerpo del menor. Según el informe, la muerte se produjo alrededor de las 15.30 horas del 3 de diciembre, con un margen de error estimado de cinco horas.
La defensa pide repetir la autopsia
Estos datos chocan con la versión que mantiene la defensa de uno de los investigados, que ha solicitado repetir la autopsia.
Los abogados Manuel Martínez y Diego Ricardo Molinari sostienen que la muerte del niño no fue un asesinato, sino un homicidio imprudente derivado de lo que denominan una “iatrogenia cultural”, según recoge Diario de Almería.
De acuerdo con esta hipótesis, el desgarro hepático mortal se habría producido durante maniobras de “sobado”, es decir, masajes abdominales vigorosos utilizados por curanderos para tratar problemas digestivos.
La defensa también señala que la administración de ibuprofeno habría agravado la hemorragia interna. “Fue el colapso de dos inmigrantes inmaduros ante una cura que se les fue de las manos”, sostiene el escrito presentado por los letrados.
Mientras tanto, la investigación judicial continúa con varias diligencias abiertas y con el domicilio relacionado con el caso bajo investigación, a la espera de nuevas pruebas que permitan esclarecer lo ocurrido.




